San Buena

 

         ANÁLISIS MÍNIMO DE LA OBRA DE MANUEL NEIRA BARRAGÁN

 

          Por  AMADOR PEÑA CHÁVEZ

 

El libro “Estampas de mi tierra” debiera ser considerado por su estructura interna dentro del género de la crónica, dado a que está conformado con la narración de una determinada época en donde se señalan fechas, personas y sucesos que le dieron vida a una época donde su autor puede o no participar en ellas, pero relata los hechos descriptivamente con objetividad.

 

El tipo de crónica a la cual me refiero, es un subgénero de la historia. “Estampas de mi tierra” de Neira Barragán, trasciende a esa forma fría de enumerar datos escuetos como  fechas, nombres y sucesos que han perdido el referente humano vivido y vívido en que su autor como un grito de añoranza, de nostalgia y de amor por el terruño, manifiesta en sus apasionadas líneas.

 

“Estampas de mi tierra” no es una crónica desincorporizada y desanimada de una fabulosa época de San buenaventura a la cual el autor se remite, es un conjunto de emociones y sentimientos escritos en una prosa sencilla, cuidadosa, pero sin perder el detalle, ni el impacto producido por los acontecimientos narrados y con un sentido poético y didáctico que lleva como objetivo principal rescatar la historia popular, reconocer las raíces y tradiciones que conforman la cultura de San Buena, porque el autor sabe de antemano que no podemos amar lo que no conocemos y que un pueblo sin recuerdos es un pueblo sin alma.

 

Un pueblo sin historia es un pueblo sin memoria porque pierde su razón y su sentido, Nuestro poeta Manuel Neira Barragán, ha interpretado esto en su obra que con desbordada pasión por   San Buena rescata pasajes hermosos de su pasado  para que las nuevas y futuras generaciones conozcan sus raíces, sus costumbres, tradiciones, sus anhelos, su lucha, sus esfuerzos y sus formas de vida, para que reconozcan su esencia y comprendan su propia razón de ser y su existencia; en pocas palabras, lo que han construido como identidad y cultura.

 

Neira Barragán en “Estampas  de mi tierra” toma los pasajes del pasado y los maneja como brillantes perlas que cuidadosamente va engarzando con paciencia y devoción hasta conformar un hermoso collar para su historia.

 

De Manuel Neira Barragán como poeta hemos seleccionado poemas de dos de sus obras: “La canción de la lluvia y otros poemas” y su poemario “Invernal”

 

Neira Barragán no es un poeta movido sólo por el sentimiento y el deseo de escribir sus emociones íntimas, es un poeta cultivado en el arte de las letras, porque sabe lo que escribe y cómo habrá de escribirlo, basta leer  “Va mi débil barca”  para encontrar en él a quien cultiva la poesía como el orfebre cultiva  los meta-les;  el poema, es un soneto, como muchos que escribió a lo largo de su obra, pero hay que recordar que para escribir este tipo de composición poética hay que hacer lo siguiente:

 

·        Juntar 14 versos  endecasílabos  (métrica y acento)

·        Distribuirlos en dos cuartetos y dos tercetos.

·        Que en cada cuarteto rimen el primer verso con el cuarto y el segundo con el tercero.

·        Que los tercetos jueguen a rimar de distintas maneras entre sí.

·        No basta esta estructura, hay que añadirle comparaciones, metáforas y otras figuras tanto de palabra como de significado.

 

Del soneto Atardecer, tomamos este bello cuarteto como muestra:

 

Como gasa admirable de colores

se desgaja la tarde en la mañana

el bosque entre el crepúsculo se baña

y son versos de amor, aves y flores…

 

Utiliza comparaciones  como:

 

Cae la lluvia en mi pecho

                              como tenue perfume de la infancia.

 

Metáforas como:

 

Arrojo mis redes buscando el pez de oro.

Cuando la tarde de amor se desmaya.

 El trigo primero es esmeralda…

 Espigas de oro, campanas de ilusión.

 

Nuestro poeta escribe también sonetillos, sonetos de de versos de ocho o menos sílabas como Frente al mar del cual tomamos este cuarteto como ejemplo:

 

La brisa del mar venía

en blancos carros de espuma

las olas eran poemas

que iba escribiendo la luna.

 

Combina los sonetillos con tonos de romances como dice:

 

El sol puñal de cristal

está clavado en el llano…

 

Escribe romances: que consisten en repetir al fin de todos los versos pares una misma asonancia y en no dar a los impares rima de ninguna especie, son de corte español muy utilizadas por Lorca a quien debió haber leído junto con los poetas de la generación del 27, no hay que olvidar que también tiene influencia de los modernistas como Nervo, Gutiérrez Nájera, Salvador Díaz Mirón. Ejemplo de romance tomamos el siguiente fragmento:

 

Por ese camino verde

-verde de mezquite verde-

y alfombra de tierra fina,

verdes el alma y los años

verdes sueños de la infancia.

 

Por ese camino verde

-verde de mezquite verde-

y alfombra de tierra fina

se fueron mis verdes años.

 

Escribe muchas églogas: composiciones del género bucólico que se caracterizan por ofrecer en los poemas una visión idealizada del campo y en la que suelen aparecer elementos de la vida campestre, donde utiliza la figura conocida como prosopopeya recurso donde se hace hablar a animales plan-tas  o a otros como el sol. el aire, etc. Admiramos su poema Piedras donde las hace hablar, cuando nos dice:

 

¿Qué dicen las piedras,

eternas testigos de la humanidad?

Si les preguntamos:

¿de qué habéis servido?

Ellas nos contestan con sinceridad: …

 

Como ejemplo de lo dicho anteriormente con respecto a sus églogas, leamos los siguientes fragmentos:

 

Horizonte de nubes colgadas

sobre el lomo feraz de los cerros

 

En un vuelo de rubíes

y con destreza y donaire

va volando el cardenal.

 

Que de dónde regresas amigo romero que traes en tus ojos luces de alborada de horizontes nuevos

 

Utiliza con mucha facilidad las aliteraciones o juego de palabras donde va una misma letra;

 

A lo lejos ladrar de los perros...

El sol puñal de cristal…

 

Anáforas que consisten en repetición de palabras:

 

Dieciocho primaveras;

dieciocho potros brutos;

dieciocho flores rojas

de un extraño rosal;

dieciocho manantiales

en las cumbres enhiestas

en donde los cóndores

llegaban a abrevar.

 

Y sobre todo el hipérbaton  o el cambio del orden de las palabras jugando con la fuerza del significado que producen:

 

Noche que soñando sueño,

mitad nada, mitad cierto.

no sé si duermo soñando

o estoy soñando despierto.

 

Neira Barragán expresa también en sus poemas su gran religiosidad y respeto a las cosas divinas. También encontramos a un poeta filosófico, sobre todo en el poema Granito de anís y en Que de dónde vengo, de hermosas imágenes  donde él  platica con el romero y al mismo tiempo, este modesto personaje es un motivo que utiliza el poeta para identificar su propia persona.

 

En lo que pone un especial interés es en los poemas vernáculos, poemas netamente populares que conservan las expresiones de uso doméstico, nativo, en su caso de la población campesina o rural. Como un pequeño ejemplo de tal género me permito, disculpándome con el autor tomar este fragmento del poema Granizo, reconociendo con toda certeza que fragmentar destruye el sentido de la obra en conjunto, pero por motivos de tiempo y espacio así lo hacemos, en el recital declamaré algunos poemas completos.

 

Ah, qui año tan gueno…

hoy jui revisando

toditas las tablas

y está, rete chulas.

Parece un mar de oro

cuando viene el aigre

lo mueve todito, todito…

         

Para luego lleno de esperanza decir:

 

¡ora si me caso!

me compro un sombrero,

un guen traje negro,

mis juertes botines

y aluego a’ste, apá

me pide la mano de’lena.

 

Merecen atención los hermosos madrigales de Neira Barragán, recordando que los madrigales como composiciones poéticas son poemas breves generalmente de tema amoroso en que se combinan versos de siete y once sílabas, como:

 

Es tu boca

nacarada

estuche de tentación

Boca que a besar provoca,

florecita de granada

donde vive acurrucada

la abejita del amor.

 

Indudablemente lo más conocido del poeta, son sus cantos líricos, pero con un tono evidentemente épico que le dedica a su tierra como un hijo amoroso y nostálgico, razón por lo cual el poeta coahuilense Raymundo de la Cruz López bautiza al portalira sambonense como POETA DEL RECUERDO Y LA CONTEMPLACIÓN.

 

Quiero terminar esta parte de mi intervención con un fragmento de este bello romance llamado La canción de mi pueblo, dedicada por el autor “A San buenaventura, siempre nueva, siempre pura”, porque en sí mismo, manifiesta el valor y el sentido de la poesía de Manuel Neira Barragán y el motivo de este evento.

 

La noche llega vistiendo

traje de estrellas y luna

y tenue velo de bruma

su faz asoma el silencio.

Violín de la noche, el grillo,

principia su melodía…

 

Ésta, un día y otro día

es la canción de mi pueblo.

                                                                 

 

 

 

Amador Peña Chávez

 

26 de marzo  del 2004 En la Casa de la Cultura que lleva el nombre de Manuel Neira Barragán.

 

 


 

 

QUE DE DÓNDE VENGO

 DEDICADA A SAN BUENAVENTURA

 

De dónde regresas amigo romero

que traes en tus ojos

luces de alboradas de horizontes nuevos,

de dónde regresas que vienes más nuevo

y traes una estrella radiante en tu pecho.

 

Vengo de muy cerca,

sin embargo, lejos…

vengo de pasearme con el niño azul

de mi infancia alegre

que al alma estremece de grato sosiego,

retorno feliz, retorno contento,

de hundir estos pies en las calles viejas

de casitas grises y polvo bermejo,

vengo de bañarme en las aguas gruesas,

las aguas lústrales que aroman mi cuerpo,

¿no ves que despido de pies a cabeza

un suave perfume que bajó del cielo?

 

Vengo, do el amor es siempre sincero

donde las mujeres son bellos luceros,

donde la amistad, se brinda en bandeja

de olorosos pinos, nogales y fresnos,

en donde los hombres rinden al trabajo

un culto divino que es un himno eterno;

traigo en mis pupilas un mundo de sueños,

sueños de zenzontles

y exquisitos versos a flor de mis labios

que ayer entonaban mil canciones viejas

llenas de romance y lágrimas tiernas.

 

Vengo del solar donde están mis muertos

en donde enterrara mis primeros sueños,

donde se quedaron trompos y canicas

libros y cuadernos y mis ilusiones

volaron al viento

buscando horizontes de sol y de estrellas

que guiaron a mi alma por nuevos senderos.

 

Di oh,  amigo romero, que polvo han cubierto

esas tus sandalias que tienen reflejos divinos

y luces áureas…

polvos de la vida que fuerte se aferra

por seguir vagando aquí por la tierra.

¿Ya lo adivinaste? Me dijo

mi fiel compañero…

vengo del solar siempre altivo y bueno

do todo es amable y todo es sincero,

vengo de la tierra que otros abonaron

para que en ella yo mismo naciera…

¿ya lo adivinaste? ¡vengo de mi pueblo!

 

 


 

         GRANITO DE ANÍS  

 

                                     Centenario  del Ateneo 1977  Incluido en Invernal

 

En esta tarde fría y gris

me he entregado a la meditación,

y tanto me he espiritualizado

que me siento tan pequeño y perfumado

como un granito de anís.

Y me digo: ¿acaso ha llamado a mi pobre corazón?

el seráfico Francisco de Asís?

Pisa mi vida sobre los peldaños

blancos y mullidos de otros años,

y entonces, digo al enemigo hermano;

a la fiera que ruge, la acaricio,

y a quien me hiere, ¡le tiendo la mano!

Voy caminando sobre abrojos y sin embargo,

nacen ante mis ojos rosas de paz y de amor

que están perfumando a mi corazón.

 

Piso sobre agudas espinas

que sangran mis pies y me siento feliz

como si pisara de seda, un tapiz…

medito, alzo los ojos al cielo,

elevo una oración que va brotando de mi corazón.

 

Señor, tiende tu mano bienhechora

a esta humanidad tan pecadora,

arranca de su alma el demonio del mal

y encáusala Señor,

por tus santos caminos de amor y de bondad.

 

Pero soy tan pequeño, como un granito de anís…

quién  pudiera ser un cabellito

del pobrero de Asís.


 

YO TE QUIERO COAHUILA

 

Yo te quiero Coahuila,

con ese amor filial

de quien regresa después de un largo viaje,

a reposar en el regazo santo

de nuestra madre cariñosa y buena

y a besar con ternura aquellos ojos que nos dieron

la luz de la existencia.

 

Yo te quiero Coahuila

porque tú eres, la siempre amada mía,

la que ayer me diera

el agua de sus fuentes cristalinas,

el aire perfumado de azucenas,

la rumorosa vía de los versos,

y la firmeza de tus grandes sierras.

Porque en ti,  se fundieron mis anhelos mejores

Que después se convirtieron en realidades

nobles y diversas que abrieron en mi vida

todo un mundo de amor y de entereza.

 

Yo te quiero Coahuila

porque llevo en mi sangre,

mi carne y mi cerebro,

agua de ti, que me ennoblece

porque eres agua y tierra

que dio vida a ricos frutos

en el áureo huerto

de mi vida azulosa de poeta,

deja que me recueste en tu regazo

que retomo cansado de viajar

por caminos abruptos y veredas

por los zacatales que creía haber visto nacer

sobre las cimas de otros montes sombreados

de sorpresas y arcos iris

de ilusión en otros  cielos.

 

Acógeme en las ramas de tus nidos,

En los verdes pinales de tus sierras

En tus valles de maíz y de trigales

Y en el milagro de tus rosaledas,

Alma máter de todos mis ensueños,

de todo cuanto soy…

pobre romero

que ha pasado por todos los caminos

y ha cantado a tu amor por donde quiera,

llévame junto a ti,

sobre tus senos de rocas vírgenes

y manantiales…

y déjame cantar con voz de agua,

acompañado del rumor de árboles

este amor infinito

que yo siento por ti, siempre por ti,

Oh Coahuila, el que nadie podrá arrancármelo

por que este amor, ¡se irá junto conmigo!

 

 

EL  AMOR AL TERRUÑO

 

Se hizo más grande mi amor

por mi pueblo tan querido

y es que lo llevo prendido

como sagrada reliquia

a flor de mi corazón.

 

Que San Buena es tierra buena,

nadie lo puede negar

ramita de  yerbabuena

con aroma  singular,

miel de higo y de colmena

que enjoyan mi ancianidad.

 

Por donde voy, siempre digo:

con toda sinceridad

que de progreso,  es ejemplo

esa mi noble heredad.

 

Su imagen llevo conmigo

hasta la raya final

porque San Buena es mi tierra

¡cómo lo voy a olvidar!

 


 

 EVOCACIÓN SUBLIME

 

Evocar el terruño donde un día

llegamos a este viaje por la vida,

es abrir el arcón maravilloso

repleto de cosas exquisitas.

 

Es un retorno extraño y substancioso

que fortifica el alma y el espíritu,

pues la imaginación nos abre puertas

por dónde divisar lo que se ha ido.

 

Por eso quiero tanto a mi solar

¡Mi San Buena, do vi la luz primera!

porque a pesar de todas mis ausencias

 

lo llevo aquí muy dentro de mi pecho

como una reliquia que me diera

la santa mujer que me llevó en su seno.

 

                        Septiembre 2 de 1985.

 

LA CANCIÓN DE MI PUEBLO

 

Cantan la mañana, el río,

la hierba, el prado, las rosas,

las cumbres, las hondonadas,

los lirios, las mariposas,

las aves en la enramada

y las aguas cadenciosas.

Canta el alma de las cosas

su eterna canción de amor;

cantan la tierra y el cielo

y en su plácido sosiego

se arrulla mi corazón.

Canta su canción el trigo

al ritmo de suave brisa

entre olores de altamiza

y sabor a miel de higo.

Confiado el camino sigo

mientras canta el labrador

y acá en mi interior me digo;

¡Esta vida es la mejor!

Seis días de la semana

trabajando bajo el sol;

el domingo, traje limpio

descanso, familia y Dios

que en el Santo Sacrificio

invocamos con fervor.

La muchacha pasa a misa

con su traje de percal,

mozo de blanca camisa

le dice “adiós” al pasar.

Cae la tarde.  Canta el sol

su canción de despedida

en concierto  majestuoso

de colores y de vida.

Se desgaja en armonías

y mil ecos rumorosos

y matices milagrosos

en la inmensa lejanía.

Es la hora de la oración

y el alma llena de gozo

en recogimiento uncioso

deja libre el corazón

para que, entre humo de incienso

llegue a confesar sinceros

sus secretos más secretos

al Dios infinito y bueno.

Cantan las casitas grises,

y las campanas del pueblo

sus melodías derraman

y parece que nos dicen

un Salmo de Amor Eterno

envuelto en cosas lejanas.

La noche llega vistiendo

traje de estrellas y luna

y en tenue velo de bruma

su faz asoma el silencio.

Violín de la noche, el grillo

principia su melodía...

esta, un día y otro día

es la canción de mi pueblo