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ESTAMPAS DE MI TIERRA

Mi Respeto y agradecimiento a la Sra. Sylvia Neira de Peña
(hija de Don Manuel Neira Barragán) a quien sin conocerme
deposito en mi su confianza y biblioteca personal de los
libros de su Papá para ser difundidos en esta página.
 
Muchas Gracias
Doña Sylvia.
Por Don Manuel Neira Barragán
1962
         

DEDICATORIA

A mis padres Don David Neira y Doña Rosa Barragán de Neira (Q.E.P.D.)

A MIS HERMANOS: Ruperto y Melania.

A mi amante esposa Doña Ofilia Cadena de Neira

A mis hijas Ofilia, Irma, Rosa María, Yolanda, Gloria y Sylvia

En memoria de mi hijo Manuel (Q.E.P.D.)

A mis nietos Devotamente Manuel Neira Barragán.

Mi agradecimiento para la Srita. Profesora Elisa Menchaca Ancira, a Enrique Thomae y Rafael Gutiérrez, quienes entusiastamente me proporcionaron datos muy importantes para escribir este libro.

 

OFRENDA

A TI MI SAN BUENA ¡... Tierra agua y aire de que estoy hecho yo mismo, te dedico estas paginas desteñidas, tristes a ratos, alegres en otras, pétalos mustios de flores que fueron y adornaron tus jardines y perfumaron tus huertas y tus casas y tus calles.

A TI, rincón coahuilense repleto de armonías y mágicos colore célticos. A TI, que en las placidas mañanitas de abril de aquellos años tan lejanos me embriagaste con aromas de azucenas y madreselvas, de claveles y jazmines. A TI, que así acariciaste a mi infantil corazón que no había despertado todavía a la tremenda realidad de la vida.

A TI, SAN BUENA, que otrora te alegrabas al paso cansado de la rudimentarias carretas repletas de trigo o de maíz - tesoro arrancado de tu vientre eternamente fecundo, maravilloso- cuando en paciente caravana tiradas por bueyes filósofos, pasaban lentamente como en el " Largo" del "Claro de Luna" de Beethoven, por tus calles polvorientas bañadas ricamente por Selene y era coreado su "trac-trac" por lo cantos de las aves nocturnas que se arrullaban en tus nogales seculares, en tus granados verdinegros o en tus añosos fresnos que eran sitio propicio parra que allí formaran sus nidos de amor.

A TI, mi tierra amada , van dedicadas estas paginas que no llevan mas objeto que tratar de revivir en todo aquel regio esplendor los años felices y con ellos hacer un relato lo más fiel posible de las gentes que pusieron su alma y su corazón por que fuera tu nombre pronunciado con respeto y cariño y que te veneraran tus hijos con verdadera religiosidad de Santa.

A TI, SAN BUENA MIA, y por lo mismo a mis Padres a mis Abuelos, a todos aquellos seres queridos que ha mucho reposan, unos, en tu seno y otro lejos de TI, pero que, unidos en una haz luminoso de espiritualidad han de sentirse felices en los Arcanos al ver que sus más caros sueños, sus más fértiles anhelos de verte grande y feliz, día a día van plasmándose en la más bella de las realidades.

SAN BUENA EN 1900

Hacia El siglo XX, este siglo que nos a tenía reservadas tantas sorpresas, SAN BUENA vivía una vida encantadora. Una paz beatifica reinaba en el ambiente, todo era armonía ventura y sus gentes se desvivían por trabajar con ahínco por que su terruño continuará su ritmo de progreso.

Sus habitantes tenían, como perdura hasta la fecha, ese espíritu hospitalario, ese don de servir que la ha hecho mas simpática en toda la región. También tenía fama de alegre. Era como un eterno día de fiesta dentro de su modo habitual de vivir, por que no había casa, por humilde que fuera, donde cuando menos si había un piano, una guitarra, una mandolina, un violín, etc.. Sí se podía escuchar a diversas horas del día y de la noche una dulce voz femenina que cantaba una bella romanza o una danza popular, o la voz varonil que hacia oírse a varias cuadras a la redonda entonando "Olas que el viento arrastra o " El Cielo por un Beso" u otra canción melancólica como "La Negra Noche o "Marchita el Alma".

Jueves y Domingo había serenatas en la plaza coqueta que tenía y tiene perfume de rosas de castilla, madreselvas y azucenas. El kiosco que se había inaugurado en 1899 era ocupado en estos días por la banda municipal el más popular e inspirado compositor que ha dado Coahuila, Ignacio Rodríguez a quien en estas estampas habremos de citar en capitulo aparte. Componían esta banda: Clarinete: Anacleto Reta. Flautín : Maximiano Sifuentes; Trombón: Luis Presas; Contrabajo: Don Cirilo Humeda; Barítono: Nicolás García; Bombarda: José Sifuentes; Saxores: Don David Neira (Mi Padre) el Güero Silva; y otras ocasiones suplía con el (barítono), Cornetín Pedro García y Antonio Garza (Tirso), Saxor también Don Pilar Morin, padre de Valente; Andrés Campos tocaba el Barítono ; y figuraban otros más cuyos nombres no recuerdo.

El alumbrado de la plaza se concentraba a unos faroles grandes que Modesto Estrada, a quien años después le dieron muerte de una puñalada el "Chino Maximiano", colocaba en unos abortantes hechos adhoc.

Mientras la banda ejecutaba valses, Shotis, Mazurcas Marchas, etc., las muchachas de todas las clases sociales y los muchachos, daban vueltas a la plaza ellas al lado derecho y ellos al izquierdo; era en estas ocasiones cuando los novios tenían oportunidad de verse, de decirse una cuantas palabras y de cruzarse las caras, misivas perfumadas con Agua de "Kananga" o de algún perfume de a "Peseta", depende de la pareja... 

Y si allí no había oportunidad de hablar, pues.. entonces hasta la próxima serenata o en el baile de casa de Don Félix Cerna, si era linajuda la novia o en el baile de casa de Don José Ma. Lozano o de casa las Campos Neira o bien en la tertulia de la Rivera - hermanas de Luis- 

Los domingos se hacían días de campo en la Azufrosa. ¡ Esta típica costumbre de mi tierra tan arraigada ¡ Un grupo de familias, dos o más hacían el viaje en carros rabones (carretones) tirado por una mula o dos sufridos pollinos; allí iban las madrecitas adorables, las chiquitinas y los niños, por que era costumbre que los señores y los jóvenes hicieran el viaje a caballo, en mula en un macho, en un burrito o a pie para "ir tirándole a los conejos".

No faltaba la botellita de buen mezcal, de un aguardiente de Parras o de Cuatro Ciénegas, ni las tortillas de harina con chorizo con huevo, ni los taquitos de frijoles con chorizo, ni los chicharroncitos de puerco, porque los caritos o una cabra se conseguían en las majadas de Santa Gertrudis y allí mismo se sacrificaban y se preparaba la fritada o en salsa de chile y tomate o asada.

Ah.... y lo principal: la guitarra, la eterna compañera de los sambuenenses para estos y otros paseos. Allí estaba Alfredo Sifuentes, y su hermana Celia que cantaban a dúo con unas voces aterciopeladas y también su hermano Felizardo que tenía una voz de barítono muy afinada y dulce ; allí también se encontraba Juan Castro, un magnifico cantador, y tañedor de guitarra; tantas chicas guapas que sabían cantar y jóvenes que lo hacían bien.

Se pasaba el día dentro de una perfecta cordialidad. Todo era armonía y familiaridad. Rarísimo que hubiera un incidente desagradable, pues el respeto a las familias y a los señores de edad, era tal, que no se atrevían los jóvenes a decir alguna broma por ingenua que fuera, delante de ellos.

Por la tarde, cuando la Sierra del Carmen y de Nadadores semejaban un incendio y se iban sucediendo tonalidades iridiscentes al ocultarse el sol, se hacía el regreso en medio de aquel bullicio tan simpático, tan repleto de alegría.

Entre semana a primera hora, (las cuatro de la mañana) comenzaba el despertar de mi tierra: se escuchaban los "Buenos días" "Cómo amanecieron, compadre"; "cómo pasaron la noche", "Buenos días le dé Dios", y principiaba el movimiento lento de los carros de cuatro ruedas (guayines) de los carretones que iban a la leña; de las carretas que iban o venían de los ranchos y haciendas del norte: de San Blas, El Zacate, San Lucas, Sardinas, San Antonio de la Cascada, San Antonio de las Higueras, de Santiago, de la Sauceda, El Capulín, etc., para dejar en San Buena o continuar hasta la Estación de Nadadores con sus cargamentos de trigo, maíz, fríjol depende del tiempo que fuera; y el trotar de los caballos montados por los campesinos que se dirigían a sus labores. 

Porque entonces los hombres rico o pobres como Don Julio Zertuche, Don Cayetano Ramos Falcón, Don Hilario Villarreal, Don Miguel Falcón Don Luis Falcón, Don Pedro Falcón, Los Thomae; Don Carlos, Don Adolfo y Guillermo, como los Campos, Los González los de Don Victoriano Charles, todos como un solo hombre estaban listos a primera hora para iniciar las faenas del día.

En las "Matanzas" (carnicerías) las de Don Hilario; las de "carne chica" estaban el la esquina de las calles Saltillo (Hoy Murguía) y de La Fuente y la otra a mediación de cuadra, por la de la Fuente entre Hidalgo y Puebla; oscurita la mañana se reunían los amigos del barrio, Don Braulio Hernández, Don Crispín Rico, Don Miguel del Valle, Don Carlos Cadena, Don David Neira, Don Mariano Neira, Don Marcos Menchaca, Don Raymundo de los Santos (eterno Comandante de Policía), Don Aguedo Narváez, Don Jesús Tovar, Pedro Polanco, Don Manuel Neira - Hermano de mi abuelo y por quien llevo este nombre- Don Juan Castro, y otros más: allí discutían los asuntos del momento mientras saboreaban sendos taquitos de barbacoa o uno que otro chicharroncito de cabra, calientitos , con traguitos de sotol o de mezcal que alguien llevaba.

De allí salían todos y cada uno con el "medio" o real de carne, que hoy serían $8.00 o $ 12.00 amarrado de una pita de palma silvestre y otros la llevaban en el morral al hombro y ... ¡ A trabajar todo mundo ¡

Por las tardes era de verse en la peluquería que estaba frente a la plaza y de cuyo fígaro he olvidado el nombre, cómo se reunían muchos jóvenes y viejos también, para charlar, lee algún periódico que llegaba a San Buena de México con varios días de retraso, mientras alguien descolgaba la guitarra y echaba canción, otro se rasqueaba la mandolina - instrumentos éstos que eran típicos en todas la peluquerías y los sabia ejecutar el "maistro" barbero.

¡A cerrar temprano ¡ Mientras, Modesto el farolero iba escalera al hombro llevando además un recipiente con petróleo, un trapo para limpiar los faroles y las tijeras enormes para arreglar la mecha y encender aquel rudimentario alumbrado.

 Cuando había luna ¡Ah... qué felicidad para los jóvenes en estado de merecer ! A bordo de "expresitos" y "carretones", iban en caravana por las calles canta... y canta.. hasta las diez de la noche que era la hora limite para que todos estuvieran acostaditos y soñando.

Así vivía, San Buena en 1900. Así eran nuestros padres, nuestros abuelos trabajadores, honrados a carta cabal, dignos e íntegros por los cuatro costados. 

Nuestras madres y abuelas nobles y abnegadas, laboriosas, hacendosas en extremo y con un concepto de la felicidad tan alto como el mismo cielo. 

Por la gracia de Dios aún perduran estos atributos en las gentes de mi tierra. Conservan incólume aquel rico legado de sus ancestros.

 

La tarde va desvaneciéndose en un juego de luces multicolores. Sus calles tranquilas se antojan un poema de paz...

El sol va escondiéndose tras la sierra del Carmen. El cielo es un milagro de luz... se acerca la noche, las siluetas de sus nogales y gallardas palmeras se recortan magnificas en el horizonte. Así es mi tierra romántica y divina

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LA SEMANA SANTA

Uno de los sucesos de mayor trascendencia folklórica en la vida de mi tierra la Jacarandosa Villa, romántica y bonita como sus propias muchachas era la Semana Santa.

Entonces las gentes de todas las clases sociales no pensaban en divertirse sino pasarla en un verdadero recogimiento espiritual asistiendo a los oficios religiosos con profundo sentido de fe.

Desde dos o tres semanas antes, en todos los hogares, por humildes que fueran se arreglaba el cocedor y se arrimaba uno o dos carretones de leña para que no faltara absolutamente nada para hacer el pan especial de los días santos.

 Se lavaban las artesas, los manteles, las servilletas; se compraban harina suficiente de "primera" y de "segunda"; ya con anterioridad se había dado muerte a un cerdo para que hubiera abundante manteca; y se compraba piloncillo, azúcar, los riquísimos camotes y calabazas para las empanadas, juntábanse con todo tiempo los huevos para el marquesote, la fruta de horno, las puchas y merengues. 

Se molía el chocolate manufacturándolo en las propias casas y todo para que las madres, las esposas, las señoritas, no tuvieran quehacer durante el Miércoles Jueves y Viernes Santo y así pudieran asistir tranquilas a los oficios religiosos.

Había una cofradía de las Hijas de María a la que pertenecían Doña Gabriela Rodríguez de Flores, Mónica Prieto, Las Zertuche, Las Martínez, Las Garza Castro, Las Villarreal, María Ramos Cadelo, Cuca Cerna, las que desde una semana antes se daban cita en la parroquia para asearla, cubrir los santos con lienzos morados; conseguir plantas, flores y pájaros para que los cenzontles, canarios, verdines, clarines, paulines, cadernales, palomitas de alas blancas y de las moradas, pusieran la nota de espiritualismo durante aquellos días en que el alma se sentía triste ya abatida por recordar la Pasión y Muerte de Nuestro Señor Jesucristo.

Se arreglaban las vestimentas sacerdotales minuciosamente ; el altar mayor era cubierto con albos manteles deshilados y bordados por las propias manos de "Las Hijas de María", entre las que no faltaban Doña Juanita y Doña Jacintita García, de quienes hablaremos en la estampa relativa a los " Nacimientos".

De un cuarto viejo que estaba a la izquierda del Altar Mayor, se sacaban las matracas, las esculturas de los Apóstoles y otras cosas que sólo se usaban durante esta festividad.

Era de escucharse en todas partes: - Oye tú ¿ Que vas a estrenar en las Semana Santa ? porque a mí, me compraron en Monclova un vestido de linón preciosos !

-Pues mi mamá me compró un túnico - palabra usual por aquel entonces- de una seda que llegó en "Ca" Don Cayetano... ha... y unos zapatos de charol de botoncitos, chulísimos....

Y entre los muchachos: - Oye manito ¿ que vas a estrenar en la Semana Santa ¡... yo ya tengo unos "cacles" de pala y talón de a uno cincuenta, medias de popitillo, y un vestido de cotonada de rayitas, camisa de imperial y una cachucha. 

- "Pos a mí todavía no me han comprado por que dice papá que no li han pagaó en "cal" "amo", pero mañana o pasado hay fierrada y vamos a estrenar todos en casa! 

Esto de "el estreno" era de rigurosa necesidad no importaba la condición social de las gentes.

Luego el domingo de Ramos, desde las cinco de la mañana se dejaban escuchar las campanas de mi pueblo. ¡ Esas campanas que tienen vibraciones y tonalidades que emocionan hasta las lágrimas o al menos a mí, como a otros paisanos a quienes le he contado yo esto, me dicen que siempre les ha sucedido igual: -no se puede escucharlas sin sentir primero, una profunda alegría en el corazón, pero una alegría tan grande, tan inmensa, que se convierte en una emoción que hasta agobia; sentimos un nudo en la garganta y, no sabe uno se de alegría o de nostalgia, o tal vez por el recuerdo... saltan las lagrimas a los ojos.

 El primer repique, la primera llamada para la misa de 5:30 luego los repiques de las 6, y luego los que anunciaban las Misa de ocho en que se hacia la bendición de las Palmas para celebrar la entrada triunfal de N. S. Jesucristo a Jerusalem.

Allí estaban altivas, dignas con porte señorial aquellas matronas distinguidas en sus reclinatorios con asientos y respaldos de bejuco, artísticamente talladas en maderas balsámicas: Doña Anita Rodríguez de Martínez, Doña Altagracia Zertuche de Cernas, Doña Inocencia Gutiérrez de Menchaca Cerna, Doña Victoria Gutiérrez de Rodríguez, Doña Josefa Barrera de Zertuche, Doña Lupe Blanco de Sánchez, con sus bellas hijas María Guadalupe y Ofilia, Doña Gabriela Rodríguez de Flores Cerna, Doña Francisca del Valle de Rodríguez, Doña Teresa Tamez Vda. De Rodríguez, y sus hijas Conita, Teresita y Adela (Elisa todavía era una niña) Francisca del Valle de Rodríguez, Doña Martina Garza de Rodríguez, Doña Salomé Cerna Vda. De Menchaca, Doña Adelaida Vidaurri Vda. de Martínez, Doña Mariana Falcón de Cerna, Doña María Meza de Villarreal, Doña Refugio Rodríguez de Meza, Doña Albina Villarreal de Villarreal, Doña Delfina Treviño de González, Doña Francisca Rodríguez de Thomae, Doña Guadalupe González de Guerrero, Doña Eduarda Villarreal de Elizondo, Doña Cristanta Del Valle de Martínez, Doña Librada Boone de Cadena, Doña Adelaida De la Fuente Vda. De Zertuche, Doña Inocencia Gutiérrez Ancira de González, Doña Venancia Caso de Gutiérrez, Doña Piedad Ancira de Gutiérrez, Doña Altagracia Ancira de Menchaca, Doña Domitila Ancira de Rodríguez, Doña Elvira Castro de Falcón, Doña Jovita Rodríguez de Vela y sin duda que nuestra infiel memoria olvida a varias recias matronas de esta mi tierra, pero valga la disculpa de que cuando salimos de San Buena apenas éramos unos chavales , unos "chamaquitos" como decíamos entonces.

Allí estaban en todos los oficios religiosos estas damas de alta alcurnia acompañadas de sus hijas cuyos nombres habremos de recordad en otra estampa. 

Los señores también asistían muchos de ellos, pero sus costumbres, sus quehaceres, muchas veces, los privaban de estar en estas ceremonias tradicionales.

El MIÉRCOLES SANTO por la noche se colocaba al Divino Preso en el Bautisterio que está al entrar, al lado izquierdo, por cierto con una imagen de San Juan Bautista dando el Sacramento a Nuestro Señor, imagen que desgraciadamente no tiene firma pero acusa por su escuela ser del siglo XVIII.

Desde esa hora enmudecían las campanas, y en su lugar salían a relucir de aquel famoso cuarto viejo las matracas de todos tamaños que nos disputábamos para darnos gusto haciendo los "repiques" para los oficios del día.

Al amanecer ya había gente en la plaza esperando el primer repique de matracas para entrar a la iglesia.

El JUEVES SANTO, a las 3 de la tarde el sacerdote hacía la ceremonia del Lavatorio escogiendo a doce viejecitos que entre otros me acuerdo de Don Juan Samaniego, Don Juan Castro, Miguelito el que organizaba la danza de los Matlachines el 15 de Mayo y otros.

El VIERNES SANTO, el oficio más conmovedor era el sermón de las Siete Palabras y al oscurecer, el sermón del Pésame, durante el cual veíamos llorar a las señoras y honradamente hablando nosotros no sabíamos por que hasta en cierta ocasión le pregunté a mi abuelita y ella a su manera me explico lo que sufrió la Madre de N. Señor al verlo crucificado.

POR FIN... EL SÁBADO DE GLORIA ¡... A las 8 de la mañana se rompía la gloria, se guardaban las matracas y ahí vamos todos subiendo al campanario a ver quién cogía el esquilón y la campana mayor - ésta por cierto la encontré en la semana santa de 1960, sin badajo- ¡ Ojalá que para la fecha ya tenga para que los sambuenenses nunca dejen de oír esa campana que ha servido por más de un siglo para anunciar a los de esta tierra gloriosa sus triunfos y sus derrotas o bien para hacer llamadas de alarma cuando los terrible indios comanches hacían sus excursiones salvajes en las que alguna ocasión o varias lograron llevarse jovencitas y jóvenes de cautivos, entre otros un joven , Jesús Cadena, de quien me cuentan los familiares de mi esposa que andando los años en una piel de cíbolo que llegó a Monclova encontraron traía un mensaje que decía mas o menos: "Estoy cautivo muy al norte. Jesús Cadena".

La alegría invadía a todos los corazones, se daban gracias a Dios por haberles concedido pasar los días santos y entonces sí, ya se podía comer carne y se sacrificaban cerdos, cabritos, gallinas, reses, para hacer la fiesta de Fin de Semana Santa que por lo general era un baile.

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EL BAILE DEL SÁBADO DE GLORIA.

La noche del sábado de Gloria había bailes en todos los barrios, desde el centro o sea en casa de Don Félix Cerna, hasta allá por la calle De la Mora. 

El baile de casa Don José Ma. Lozano - los jóvenes decían "hay baile casa Carolina Lozano", no mencionaban a su señor padre - ella era muy querida y respetada de todos los sambuenenses. Era alegre, jacarandosa, alta, esbelta, garbosa, guapa y servicial en extremo para quien necesitaba algún auxilio por enfermedad o estrechez económica, o de cualquier emergencia. 

El baile de Carolina siempre resultaba concurridísimo, allí estaba entre las familias: Las de Don Encarnación Rivera, de Don Brígido Rivera y Valeriano Rivera; de Don Pedro, Don Leandro y D. Jesús Ma. Del mismo apellido; de Don Aguedo Narváez, de Don David Neira, de Don Mariano Neira, de Don Victoriano Neira, de Don Fructuoso Casas, de Don Modesto Garza, de Don Benigno González. De Don Eutiquio Garza, de Don Gregorio Garza, de Don Gregorio Garza, de Don Severo Campos, de Don Manuel Farías Vara, de Don Isidro y D. Marcelino Campos, de Don Miguel del Valle, de Don Catarino Campos, de Don Jesús Nañez , de Don Fernando Samaniego, de Don Pablo González y de otros muchos señores de la clase media que escapan a mi memoria. Ya mencionaremos los nombres de las guapas sambuenenses de esas fechas.

Había dos orquestas de postín, la de Don Apolinar Santillana, y su hijo Donato, violinista, padre de las señoritas profesoras que formaban el cuerpo Docente de la Escuela de niñas "Doctor Ruperto del Valle", y la del compositor más fecundo e inspirado que ha dado Coahuila IGNACIO RODRÍGUEZ.

 La primera era la preferida por la aristocracia, la segunda por la clase media; continuamente se están disputando el repertorio y por lo general triunfaba la de "Nacho" - como cariñosamente le llamaba toda la región -

EL DOMINGO DE RESURRECCIÓN se asistía a Misa de Ocho, por la tarde había tertulia en muchas casas, obsequiándose con ricas tamaladas, exquisitos panes confeccionados en la propia casa de la anfitriona, por ella misma y sus hijas. 

Por la noche se asistía a la serenata en la Plaza Zaragoza. ¡ ese poema de esmeralda que es eterno de mi tierra !

¡Y a dormir temprano para iniciar de nuevo las diarias faenas !....

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Así era la parroquia de San Buena hasta el año de 1946 en que se construyó las torre de los Misioneros

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Parroquia Actual tal como se transformó gracias a la iniciativa del Dr. Don Heliodoro Rodríguez construyendo la TORRE DE LOS MISIONEROS a la derecha lleva una placa con esta leyenda:
"Erigida por el pueblo de San Buenaventura, Coah.. Como homenaje de veneración y gratitud a la memoria de R. S. P. S. FRAY JUAN LARIOS, FRAY MANUEL DE LA CRUZ, FRAY FRANCISCO PEÑASCO L., FRAY DIONISIO DE SAN BUENAVENTURA Y FRAY ESTEBAN MARTÍNEZ. Conquistadores espirituales, civilizadores y propagandistas de la Santa Doctrina Cristiana entre los indios salvajes de estas tierras. Año de gracias de MCMXLVI.

 

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LAS SERENATAS ("LOS GALLOS")

PLENILUNIO El pueblo está pintado de plata.

La Reina de la noche brilla en todo su esplendor, ni una nubecilla siquiera, hiende por el espacio azul.

Duerme San Buena en su paz habitual.

Hay un silencio religioso que sólo es interrumpido de vez en cuando por el crí-crí del grillo o el trino de un Zenzontle que embriagado de luna canta a su amada un endecha de amor.

De pronto nos despierta de aquel sueño infantil el eco lejano de un violín y una flauta que esparcen las notas emotivas de "Sobre las Olas", o de otros valses oriundos de la propia tierra: "Inspiración", "Adela", de Nacho Rodríguez o aquel otro primoroso: "Cariño" del bohemio Pablo Sifuentes quien hacia llorar su Stradivarius.

Era la juventud de esa época sana de cuerpo y alma que enamorada llevaba a las novias un mensaje tierno y romántico de su amor. 

En aquellas notas dolientes de un Vals, de una Danza, de una Mazurca; sabían ellas lo que el amado quería confiarles.

Luego la obligada canción, alguna como esta: - "Era de noche y la radiante luna sobre el dormido mundo iluminaba- - y yo entre tanto a tu balcón velaba- - buscando tu mirar consolador- - "Mas todo duerme en la quietud profunda- - duerme en silencio la despierta calle- -porque el Eterno Dios no quiere que halle - - alivio en tu mirar un trovador.. Alivio en tu mirar, un trovador".

O aquella plena de romanticismo - "Si yo fuera la brisa tranquila y perfumada robara de las flores el néctar seductor- - y suave y silencioso tu boca nacarada besara con ternura, diciéndote ¡mi amor!..." etc.... 

Ah... y allá dentro de la casona de anchas piezas atisbando tras las celosías de altos ventanales de hierro emplomados, la bien amada, suelto el cabello rubio como rayo de luna o negro como el ala de cuervo, dejaba dibujar una sonrisa de profunda satisfacción al ver al Príncipe Azul de sus sueños que a la orilla de la banqueta buscaba afanoso aquel par de ojos que eran dos promesas de amor sublime....

Como final, la orquesta, en sordina, ejecutaba una danza sentimental de notas largas y que se presentaban tanto para las glisaduras ya las expresiones tiernas que los violines y los "cellos" sabían imprimirles... y se iban alejando poco a poquito, toda la concurrencia que formaban "El gallo" en respetuoso silencio hasta perderse los ecos de aquella melodía tal como si fueran enhebrándose en los propios hilos de la luna, eterna auxiliar en estos achaques del amor.

La bien amada, andando de puntitas para que sus padres no la sintieran regresaba a su cama, se arrebujaba entre las blanca sabanas de lino y de holanda y volvía a dormirse soñando en el prometido de su corazón....

"Oh témpora o mores !" Oh tiempos o costumbres como dijera Cicerón !

Así se forjaban los amores de entonces, en este ambiente de espiritualidad, de ilusión de elevación hacia las cosas eternas! 

Por eso tal vez esos romances eran más firmes, más fuertes, más grandes y por eso al unir sus almas y sus corazones con el Sacramento del matrimonio se juraban amor eterno y sabían cumplirlo a pesar de todas vicisitudes de la vida.

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LA PLAZA ZARAGOZA

"Plaza de armas, plaza de musicales nidos, frente a frente del rudo y enano soportal; plaza en que se confunden un obstinado aroma lírico y una cierta prosa municipal".

Ramón López Velarde.

Oh Plaza Zaragoza!... placita de mi pueblo, a ti quiero cantarte con notas de vergel, a ti quiero decirte que ere raro diamante que del cielo cayó y se prendió en pecho de mi San Buena amante, para que más luciera su tierno corazón.

Oh plaza de mi tierra de fresnos seculares, donde mañana y tarde ha trinos y hay aromas de pájaros que cantan mientras hacen sus nidos y cuentas a la amada sus endechas de amores y de flores que tiene perfumes de ilusión

Oh plaza de San Buena que todas las mañanas despiertas con la música de tus regias campanas que yo como el poeta jerezano quisiera que algún día el Papa las oyera y así se emocionara oyéndolas cantar;

Placita que despiertas torcaces que se embriagan de luz; Placita tan hermosa de "nidos musicales", ¡ Cuántos recuerdos tienes de mi anónima infancia que fuera una arenita que llevaran las aguas rusticas acequias con que riega tus árboles algún "municipal"!

Noches de serenata, noches-blancas de Feria en las que tus muchachas dan vueltas y más vueltas"echando el ojo" al novio, mientras en la otra acera una moza y su amado con emoción se besan.

Oh plaza donde otrora en las noches de luna, mientras la humilde banda tocaba un viejo vals, nosotros nos tejíamos por tus alrededores y brincando tus prados en muy loca carrera por temor que el gendarme de pronto nos prendiera.

Cada una de las bancas que tienen tantos años pueden contar historias de amor y desventura, de vírgenes morenas que en instantes supremos entregaron sus besos al dueño de su amor.

 Amores que unos, fueron hasta el fin de la vida porque sus ilusiones se vieron convertidas en la más esperada y bella realidad.

 Otros fueron fugaces igual que tus miles rosas que nacen como el alba y mueren agostadas cuando se duerme el sol.

Oh bancas de la plaza de mi tierra bendita, también fuisteis testigos de luchas fraticidas cuando tus recios hombres ansioso de legar a sus queridos hijos un México más libre , de mayor esplendor, se alzaron como un solo hombre, unidos a hombro, unidos mano a mano y fueron decididos a empuñar los fusiles por la revolución.

Plaza regia y coqueta, corazón de mi tierra, que luces tan alegre en las noches de Feria, ¡Ay! Déjame cantarte mi canción incolora con todo el alma mía que te ama y te venera, como grato homenaje por las noches cordiales, por las noches amables que le diste a mi vida en sus días de infancia que está ya tan lejos como una estrella errante que brilló en una noche y se perdió en el alba.

Oh, rincón de esmeraldas y gemas hechas flores! Dios te conserve siempre tus árboles frondosos , fuertes y acogedores para que sigas siendo orgullo de San Buena, nido de aves canoras y sublimes amores.

Este rincón edénico en la amable Plaza de San Buena, unos le llaman de Hidalgo, otros Zaragoza. Sus añosos fresnos se trenzan en guirnaldas de esmeralda y sus rosales embalsaman el ambiente de aromas que se nos antojan caricias de bocas femeninas abriéndose al amor....

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LOS CASAMIENTOS

Que como eran los casamientos en San Buena allá en 1900 ?

Me preguntaba cierto paisano y sin quitarle ni agregarles voy a relatar en estas páginas, desde que principiaba el noviazgo hasta la fiesta de bodas.

Naturalmente que hablar de los casamientos de la gente del pueblo y de paso habremos de dar algunos toquecitos a los de la clase media y adinerada, o sea lo que llamábamos entonces "gente de pomada".

EL NOVIAZGO.

Por lo general este se ocasionaba en un baile, o durante alguna otra boda. -Que le parece, Chavelita, no se le hace que se ven muy felices los novios? -decía el galán a la joven a quien andaba rondando desde hacía tiempo, y ella contestaba-:

-Ah, "pos sí","verda?" de veras, qué bonita se ve Chuchita vestida de novia.. dejaba escapar un disimulo suspiro... y era aquí donde se aprovechaba el galán.

Frotándose las manos, tronándose los dedos y medio turbado le decía: -Oiga, Chavelita, si no se enoja, le voy a decir una cosa.

-Por qué me he de enojar? Dígala Luis.

-Me re.. re.. recibe una carti... tita...?

-Ay, "pos" qué le diré?... Bueno, mañana cuando vaya en "ca" Don Aguedito a comprar el "gas" "pa" las lámparas, allí puede dámela.

-Gracias, Chavelita.. allí nos "vemos" . - oiga que bonito"ta tocando la música, me acompaña una parada?

-Si Luis Bailaremos...

Entonces principiaba el romance. Noche tras noche haciendo guardia en la esquina cercana, esperando que ella saliera, bien para darle una carta, o bien para que ella le entregara la contestación.

Una que otra entrevista a las hurtadillas escondiéndose del padre, de la madre o bien de los hermanos - si los tenía bravos- para evitar el pleito. Hasta que por fin...

EL PEDIMENTO

El hijo, con todo respeto hacía saber a sus padres en conversación muy severa que tenía relaciones con Chavelita la hija de Don Plácido y que quería le hicieran el favor de pedírsela.

- Bien, hijo, con cuanto cuestas y quienes quieres que "vayamos" en la comisión.

- -"Pos", usté, "papá", mi tío Pedro, Don Simon López y Don Emilio Barrera, que "tamien" me gustan "pa" padrinos.

- Esta bueno, entonces avísele a Chabelita que le diga a su papá que el jueves vamos a visitarlos.

LA VISITA DEL PEDIMENTO

Ya Chabelita le había dicho a su madre, toda acomplejada, para que ella se encargara de comunicárselo a su señor padre.

El padre, recibía la noticia algunas ocasiones de sorpresa y otras ya no lo era porque conocía las relaciones de su hija y algún amigo le había dicho: - Oye, tu, ya sabemos que el jueves van a pedirte a Chabela "pa" Luis el de Ventura...

Chabelita todo el día se lo pasaba aseando la casa, arreglando "el estrado", aunque el piso fuera de tierra, regaba el patio de la calle y el interior, ponía flores en la mesa, limpiaba tempranito "el Quinqué" y la lámpara de mano para que la luz fuera mas clara... etc...

- Están tocando, Placido, han de ser los de la comisión, anda tu.

- Si, mujer, voy.

- Buenas noches, Don Placido - decían en coro -.

- Buenas, amigos, pasen a su casa. Permítanme los sombreros.

- Gracias, Don Placido.

- Pero... siéntense ustedes, por favor, están en su pobre casa.

- Gracias...

- Que tal de cosecha, parece que pinta bien el año. ¿Verdad?

- Pues, si, ha llovido bastante y si Dios lo permite va a ser buena la cosecha.

Así continuaba la conversación por un rato, mientras Chabelita y sus hermanas, tras de la puerta estaban escuchando nerviosas al grado que se podían oír los latidos de su corazón.

En un momento oportuno, el padre del pretenso u otro de los comisionados de mas fácil palabra entraba de lleno al asunto:

-Pues, amigo Don Placido, no agradezca la visita... sabe usted que aquí nuestro amigo Don Ventura nos ha hecho el honor de que le "acompañemos" para venir a pedir la mano de vuestra muy honorable hija Isabel, Chabelita -como le decimos por cariño- para que se una en matrimonio a su hijo Luis.

-Bueno, amigos, pues muchas gracias.

Voy a consultarlo con mi esposa, y mis padres; claro, que por lo general así era, porque los casos de longevidad eran cosa corriente, tengo que escribir a mis hermanos, para comunicárselos a ver que dicen, de manera es que les suplico vengan de hoy en un mes para darles la contestación.

Había algunos señores "rejegos" que nada mas por sus caprichos les ponían tres, cuatro y seis meses y algunos hasta un año... para resolver. Plazos que eran siglos para los tortolitos!

Por fin, después de recibir cartas de sus hermanos, el SI de los abuelos de la novia, y el consentimiento de sus señora madre, llegado el día fijado se decía que si.

- Muy bien Don Placido, muy agradecidos de sus finas atenciones. Y aquí hablaba el padre del novio:

- Bueno, Don Placido, pues ya sabe que con el favor de Dios, vamos a ser familia. El sábado vendremos mi esposa, Luis y yo a hacerles la visita oficial. Muchas gracias y háganme favor de saludar a toda la familia.

El sábado se hacia la visita. Llevaban a la novia una cantidad de dinero para "EL PLATO" o sea para su manutención hasta el día de la boda, pues los gastos corrían por cuenta del novio desde ese momento -otra cantidad para las "donas" y algún regalito especial-.

Se hacían los preparativos, con toda anticipación al día que se había fijado para la Boda.

El novio, iba personalmente al monte y traía un carretón de leña y lo descargaba en la puerta de sus futuros suegros, leña que metían a la casa entre su novia y los demás familia como señal de afirmación de su palabra, de su compromiso de matrimonio.

En la casa del novio se hacia gran cantidad de fruta de horno, todas esas delicias, que con tanta minucia sabían y saben todavía hacer en San Buena, que nada mas de recordarlas se abre el apetito: hojarascas, rosquetes, marquesote, chocolate, y mil bocadillos mas.

 Para esto se daba muerte a un cerdo lo suficientemente grande y gordo para que no faltara la manteca.

La familia de la novia ya había vestido a la muchacha de pies a cabeza y Doña Fulanita le estaba haciendo el traje nupcial...

LA BODA

Como la casa por lo general era chica, sólo la ceremonia civil era en la sala. Con adorno de sillas austriacas que las pedían prestadas sobretodo el "confidente" para que se sentaran los novios.

En el patio se hacia un manteado con grandes lonas - por si acaso llovía- y el piso se cubría con manta sobre paja para "valsear mejor" decían las gentes.

A un lado del manteado las cocineras en grandes hogueras cocían cazos de tamales, y en grandes ollas preparaban el café.

No faltaba el mezcalito, el vino "dulce" y el aguardiente cieneguense o de Parras.

EL MOMENTO SOLEMNE

Llegaba el juez civil y todos se ponían de pie. La charanga, compuesta de un bajito sexto o una arpa, violín, pistón flauta y un contrabajo, estaba lista en un rincón para tocar un valse tritón a la hora de la firma. Y aquí era lo bueno.

Apenas decía el representante de la Ley; -"Quedan Ustedes unidos conforma a la ley, los felicito y que Dios los bendiga", cuando la charanga principiaba el vals.. entonces allá adentro, en la recámara se oía un grito largo, profundo, lastimero como debe haber sido el de la tradicional "llorona"... y luego otro y otro más...

-"Qu`es, tú quién llora ?

-Es Doña Paulita... Válgame Dios ya le dio el ataque...

Carreras de la sala a la recamara y de la recamara a la sala.

Se escuchaban las voces nerviosas dentro

: -Échenle aire,..a ver, Chucha, haste un lado, deja echarle humo de cigarro...

 -No, gritaba la de más allá, denle a oler agua Florida,... y otra frótenle el brazo izquierdo con un cepillo o con el peine del metate, "manque" sea..

Ya se desmayo Doña Lencha también...Válgame la Virgen Santa!...

Échenle "una rociada de mezcal en la cara" para que vuelva en si...

Ya...ya Doña Paulita... y las otras ¿ya se le pasó Doña Lenchita?...

-Ay M´hijaaaa.... de mi vida!... Te vas!....

Y la comadre abrazada...¡ No comadre, usté va a ganar un hijo...

-Ay...ay...(este"ay" era de la madre del novio)... mi hijo... tan lindo y tan bueno...

No faltaba otra que la consolara; -anda mujer, tú de qué te quejas, te llevas una hija más, muy "güena" Chavelita, muy hacendosa... ya quisieran "munchas", por vida de Dios!!!

Este sainetito se repetía en todos los casamientos, hasta en los de clase media personalmente lo escuché y con un poquito menos de dramatismo entre la gente de "pomada".

Esta costumbrita de "llanto" con gritos, desmayos, ataques y "sobadas" de brazos con el peine del metate", se prolongaron hasta que mi muy querido tocayo el celebérrimo Odontólogo, Musicólogo y cinegético empedernido Manuel Gervasio González Gutiérrez, se puso de acuerdo con una palomilla brava que había allá por los años del veinte más o menos y cierta noche que asistieron a un casamiento se pusieron de acuerdo para que en el preciso momento en que las "suegras" y cuñadas soltaran el llanto y quisieran "atacarse", ellos principiarían a aullar como coyotes y lobos.

 Así lo hicieron y fue tal la sorpresa que las "dolientes" apenas sí lograron soltar el primer grito... y luego se enfurecieron acometiendo contra los traviesos jóvenes encabezados por el "inocente" y simpático Manuelito Gervasio...

Fue un remedio muy bueno pero vino a quitarles a estas fiestas de boda ese sabor tan sambuenense ... tan original que tenía desde tiempos remotos.

Bien, Después de la Ceremonia Civil se bailaba hasta las seis de la mañana, hora en que los novios y a comitiva se dirigían a la parroquia a unir sus vidas con el Sacramento Cristiano.

Había ocasiones en que seguían bailando todo el día y parte de la noche... y en años anteriores a 1900, se acostumbraba la Torna-Boda, o sea hacer nueva fiesta al tercer día de celebrado el matrimonio.

Así eran las fiestas nupciales de aquellos años felices de nuestra infancia... ¿ Te acuerdas, Pedro Rivera y tú Andrés Campos... y tú Emiliano Villarreal, y tú Sotero Hernández y todos ustedes mis amigos de los primeros años de este siglo...?

Bendigo sea Dios que nos ha dado vida para contarlo en este año del Señor de 1962.

La pequeña iglesia de San Antonio de Padua en la Villita de Bucareli, Jurisdicción de San Buena. Año tras año el 13 de Junio se festeja el Santo patrono con danza aborígenes, ceremonia religiosa, juegos pirotécnicos y verbenas.

Un día de Campo en el bello paraje llamado "Molino de los Thomae". Entre las damas recordamos a Doña Meta de Thomae y sus hijas Anita, Betty; Jesusita Rodríguez, Lilia Rodríguez, Esther Malacara (de Saltillo). Entre los varones a Antonio Garza Castro, José Vivanco, Pedro Vela Rodríguez, Alberto R. Vela, Gilberto Sánchez Jr., Agustín Chapoy, y José Ma. Garza Castro.

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LOS "MATACHINES"

En mi humilde casita, la que era de Luis Barragán, situada por la calle de Zaragoza entre la de Francisco Murguía (antiguamente del Saltillo) y la del 5 de mayo, allí en donde esta ese nogal secular al que tanto le he cantado, en ese pequeño solar de 38 metros de ancho por cincuenta y ocho de longitud, tenía mi padre una huerta donde nada deseábamos nueces, perales, membrillos, higueras, granados blancos y de San Juan, chabacanos, duraznos, etc., etc...

- Papá, cuando estarán buenos los "chabacanes" le decíamos mis hermanos Félix, Cuquita, Mela y yo -ya Ruperto era un joven dieciocho añero- y nos contestaba -Para el Día de San Isidrito, para el día de los "Matachines".

 Falta poco, ya Miguelito González los esta ensayando allá abajo... y entonces nos comeremos los "chabacanes".

Y nosotros esperábamos ansiosos aquel día 15 de mayo para saborear los ricos frutos que en la huerta se daban y para asistir a la fiesta de San Isidro en la Plazuela de "ca'l Dotor" Regino, la que hoy lleva el nombre, dignamente por cierto, del ilustre sambuenense "Dr. Heliodoro Rodríguez".

San Buena estaba de fiesta, sus mujeres hacendosas desde la tarde del día 14 de mayo barrían y regaban la calle trayendo el agua de la noria o del "uso" que atravesaba la huerta y seguía por la calle y así hasta salir al vallado e ir a regar las labores que dan el oriente y norte de la villa.

La Plazuela ya estaba engalanada con cadenas de papel de colores, banderitas, ramas de palma.

 A su rededor había vendimias de golosinas, de antojitos propios de la región: tamales, enchiladas, cabrito relleno, gallina rellena y aquel famoso platillo de Brígida del que hablo en otra de estas estampas llamando típicamente "Cena", aunque es comiera al medio día.

Allí estaba ya el toldo donde iban a bailar los Matachines de Miguelito González Ruiz, quien por muchos años hasta su deceso fue el organizador de esta danza autóctona que era admiración de chicos y grandes.

Seis u ocho morillos formando cuadrilongo que se cubría con mantas y los que se adornaban con palmas, flores naturales y de papel de china.

Al frente estaba el altar con San Isidro, en honor de quien se hacia la Danza.

La mañana del día 15. Mañanita de mayo tibia y bañada de sol que venia asomando por el Oriente llenando de alegría los corazones.

Las campanas, esas sonoras campanas de mi pueblo que saben cantar como ningunas, en las grandes fiestas y también saben gemir en los días tristes en que cantan un miserere por alguien que ha emprendido el viaje eterno!

Repiques de campanas que son música que estremece de jubilo los corazones de los sambuenenses. La misa de cinco. En el atrio de la parroquia están ya los matachines formados en dos filas. Rodilla en tierra escuchaban la Santa Misa y terminada esta salía el Sacerdote, les daba la bendición e iniciaban la marcha bailando el son de un violín y una tambora hasta llegar a la Plazuela, llevando a San Isidro en andas hasta su altar, desde la Parroquia.

EL ATAVÍO

Los Matachines llevaban en la cabeza el cupil, especia de gorro cónico hecho por lo general de carrizo y forrado con telas de colores y adorno con espejitos, cuentas de colores, lentejuelas y a manera de manto una serie de tiras de listones multicolores.

También en las aristas del cupil llevaban flores de papel. Al pecho un espejo como simbolizando el corazón, espejo que estaba adornado también con flores y listoncitos; las piernas metidas en unas fundas de las que se usaban para las almohadas, deshiladas, con tira bordada en los extremos y con letras marcadas con hilaza roja o azul. En la mano izquierda la palma, simbolizando el escudo de los guerreros aztecas y en la derecha un guajito con piedritas o municiones dentro para llevar el compás, el ritmo de la danza. Tanto la palma como el guajito estaban cubiertos con papel de china a colores y cuentas, abalorios y chaquiras. ¡Ah, como tenía ganas entonces de quedarme con una de aquellas palmas!

El cuerpo de Matachines se componía del Monarca, que llevaba una corona en lugar de cupil, calzado con choclos, pantalón corto y medias rojas, su palma y guaje estaban mas adornados que las de sus subalternos, el "CORTEZ" que se colocaba entre las dos filas pero hacia la parte posterior del grupo y era persona ya entrada en los cuarenta; vestía pantalón negro, sombrero negro de charro, chaqueta de casimir (Chaqueta menchaqueña, que llaman por aquí, sin duda por haberla creado o usado primeramente en esta región los Menchaca fundadores entre otros de San Buena), y alguna vez los llegue a ver con espuelas. Llevaba una banda roja cruzada al pecho, una pluma roja que adornaba el sombrero y un sable de los que usan los dragones mexicanos en tiempo de la Intervención Francesa, terciado; la Malinche (Doña Marina) que se colocaba en el centro de las filas, era una señorita de la clase del pueblo, morenita y vestía enagua de color, corpiño blanco y manguita rabona; en sus manos llevaba una copa cubierta con una servilleta blanca y, por ultimo, el "viejo de la danza", la alegría de los chicos, que hace cabriolas y corre desordenadamente de un lado hacia otro y pone la muñeca que lleva en sus manos en la boca de los chicos o muchachas que ríen de sus travesuras.

Va a iniciarse la danza; el violín y la tambora, comienzan con la "Reverencia" o "cortesía" que le llamaban los matachines, pues el grupo ponía la rodilla en tierra luego de pie, daban vueltas haciendo reverencias y al terminar ese pasaje musical, principiaba la Danza... que nosotros le acompañábamos cantando -"Chinene...Chinene matachine, Chinene... Chine... Matachín! Taratatán.. taratán... tararara taratatán..."

La Plazuela está materialmente llena de gente de todas clases sociales, desde las familias de Don Cayetano Ramos, de Don Félix Cerna, de Don Hilario Villarreal, de Don Antonio Garza Zertuche y demás próceres de San Buena, hasta las humildes familias de los campesinos que llegaban de los ranchos aledaños para disfrutar de esta fiesta inolvidable, Tan Típica! ¡Tan nuestra! ¡Tan sambuenense!

No sé; ignoro si todavía se lleva a cabo en mi tierra, esta fiesta encantadora, así como aquella de San Antonio de Padua que se efectuaba el día 13 de Junio en la Villita de Bucareli , a tres kilómetros de San Buena que congregaba en su seno a todos lo pueblos cercanos para rendir homenaje al Santo de Padua. ¡Qué romerías tan famosas eran estas! ¡Qué personalidad tan típica tenían!

Sin duda que tales danzas las trajeron hasta nosotros los tlaxcaltecas que fundaron estas poblaciones, pues tienen similitud con las que he visto después en Saltillo , en Monterrey, y en otros lugares de la región.

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LOS EXÁMENES EN LOS PRIMEROS AÑOS DEL SIGLO XX

Desde el siglo XIX ya era costumbre en San Buena que los Exámenes escolares se verificaran en los salones de la escuela Oficial de Niñas "Dr. Ruperto Del Valle" (nombre que lleva por un sambuenense ilustre fallecido en plena juventud).

Los salones se adornaban oportunamente con finísimas cortinas deshiladas, muy almidonadas, ramos de laurel, rosas de los propios jardines sambuenenses, que a diario llevaban las alumnas y las madrecitas de las alumnas para que la escuela estuviera mas alegre y simpática.

A las 9 de la mañana ya estaba allí todo el personal docente: los maestros Don Celestino Campos, Inspector de las escuelas; Don Mateo García, Director de la escuela oficial de niños "Gral. Ignacio Zaragoza", Agustín Boone, Sub-director (después director), Celso B. Trujillo, Juan Cabriales, Clemente Gutiérrez, Jesús Garza Castellanos y Octavio Flores; las Sritas. Josefina Santillana, Directora y sus hermanas María, Hortensia y Dolores, muy queridas en San Buena por su sociabilidad tan gentil, por su inteligencia y por sus muchas cualidades y virtudes de que eran dueñas, se captaron la simpatía de todo San Buena. Eran hijas de Don Apolinar Santillana, notable flautista y director de su propia orquesta. Esta orquesta precisamente amenizaba los intermedios de cada una de las clases que se presentaban en esos días.

Asistían el Ayuntamiento, recuerdo de algunos presidentes como Don Julio Zertuche, Don Miguel Falcón, Don Epigmenio Cadena y Don Mariano De la Fuente. Allí estaban muy circunspectos vistiendo sus levitas cruzadas, sombrero de copa o bombin, camisa de pechera, cuello postizo alto con gran corbata, chaleco negro, botines de charol, su bastón y su reloj con gran leontina de oro.

Ellos presidían los exámenes y aquella maquinaria tan solemne sin duda alguna que nos acomplejaba, pues era mucho el paquete, pero hacíamos de tripas corazón y tratábamos de salir lo mejor posible. Inútil es decir que allí estaban nuestros padres, hermanos y todo San Buena, los mas, a presenciar el acto y otros a divertirse con la orquesta de los Santillana.

Después eran las maestras las Sritas. Herlinda y Margarita Elizondo, originarias de Monterrey y Ponciano y Gertrudis Garza, hijas de Don Miguel.

Terminados los exámenes se acostumbraba cerrar el año escolar con una gran fiesta en la que eran presentados sainetes, números de canto, declamación, monólogos -muy en moda, por cierto-, coros, cuadros alegóricos y cuadros plásticos fiesta que tenía lugar en un teatro improvisado para esas fechas (1903 - 1909) en el patio de la propia escuela "Gral. Ignacio Zaragoza", a la que asistía también todo el pueblo, sin distinción de clases. Allí convivían democráticamente todos en aquella noche de regocijo y satisfacciones.

Era amenizada por las orquestas de los Santillana y de los Sifuentes y a veces también tomaba parte la Banda municipal y la orquesta de Ignacio Rodríguez, que para esas fechas era la mejor, por sus elementos que la integraban.

San Buena siempre ha tenido fama de contar con muy buenos maestros y prueba de ellos es que de allí han salido muchos hombres que han sabido dar lustre a su tierra.

En mis investigaciones sobre periodismo en la frontera, obtuve hace algún tiempo una colección de un semanario que se publicaba en Ciudad Guerrero, Tamps., allá por los años de 1897 que se llamaba: "UNIÓN FRONTERIZA" y que dirigía un valiente escritor de nombre L. Yánez. En el numero 366 de fecha 8 de agosto de 1897, encontré un programa de la FIESTA ESCOLAR EN SAN BUENAVENTURA, COAH. , el cual copio integro: dice así: "FIESTA ESCOLAR. Según una cortes invitación que nos fue enviada de San Buenaventura, Coahuila, signada por la primera autoridad política de aquella villa y cuerpo de profesores de las Escuelas de ambos sexos; la fiesta escolar o repartición de premio a los alumnos de las escuelas oficiales, fue solemnizada bajo el siguiente programa:

1º. Obertura por la orquesta .- 2º. LA ENSEÑANZA MODERNA, recitación por la niña Agripina Adán.- 3º. EL PESCADOR, Coro cantado por las niñas de la Escuela Oficial.- 4º. OLEAJES Y BURBUJAS, Recitación por el niño Buenaventura Perales.- 5º. EL RECREO, Coro cantado por las niñas de la Escuela Oficial.- 6º. Pieza por la orquesta.- 7º. "LA CRUZ DEL CAMINO", Recitación por la niña Dolores Santillana.-

SEGUNDA PARTE.

8º. Pieza por la Orquesta.- 9º. "LA PATRIA", Recitación por la niña Hortensia Santillana.- 10º. LES ENFANTES TERRIBLES, Coro cantado por los niños de la escuela.- 11º. HEROÍSMO MEXICANO, Recitación por la niña Celia Sifuentes.- 12º. Pieza por la Orquesta.- 13º. LA ESCUELA, Coro cantado por las niñas de la escuela.- 14º. LA FUGA DE LA TÓRTOLA, Recitación por el niño Arcadio De la Fuente.- 15º. HIMNO NACIONAL, Cantado por las niñas y niños de las escuelas.

- San Buenaventura, Coah., julio 29 de 1897. El presidente municipal en Turno: Diego Gutiérrez, la Directora, Josefina Santillana, el Director, Manuel E. Rosas.

Corriendo los años, Buenaventura Perales se dio de alta como Reservista, cuerpo formado por el Gral. Bernardo Reyes. Agripina Adán, fue una magnifica aficionada actriz dramática hasta que contrajo nupcias. Hortensia Santillana fue mas tarde maestra y Celia Sifuentes, ya lo he repetido que era dueña de una voz de sopranos maravillosa. "LA CRUZ DEL CAMINO", es una melopéa que conservo, con música original del Maestro Ignacio Rodríguez Zamora.

Años felices, de paz embriagadora, de ritmo lento en que la vida se pasaba entre románticas canciones, humo de cigarro, vinos añejos y al re-tin-tin de los añorados pesos del águila y sol!...

Esta es la Escuela Oficial de Niñas "Dr. Ruperto del Valle", donde año tras año se verificaban los exámenes de este plantel y de las escuela "Gral. Ignacio Zaragoza", que en 1906 estaba situada al lado izquierdo del hoy palacio municipal.

Un ángulo panorámico de San Buena captado por mi propia mano desde la tercer nave de la torre de los misioneros. Un lugar de ensueño, un oasis en estas regiones desérticas que más nos acerca a Dios. Es un remanso de paz para el cuerpo y el alma.

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LOS JÓVENES QUE ESTUDIAN EN SALTILLO LLEGAN A DISFRUTAR SUS VACACIONES.

Año tras año el regreso de los jóvenes que hacían sus estudios en Saltillo, bien en la Escuela Normal o en el Ateneo Fuente, que venían a disfrutar sus vacaciones al lado de sus familiares, era todo un acontecimiento que dejó en mí un impacto imposible de borrar.

Par mí, tiene facetas maravillosas de romanticismo, de amor paternal, de amor filial y de esa fraternidad tan bien marcada que existía entre todas las familias de San Buena.

-¿ Cuando llegan los muchachos, compadre, - decía Don Jesús Nañez a mi padre - pues hoy estamos a 20 de junio.

-Acabo de recibir carta de Félix y me dice que llegará a ésta el día 30 o el primero de Julio, pues van a tomar parte en la fiesta Escolar.

-Van a ir a la Estación de Monclova a encontrarlos?

-Como siempre, compadre, ya sabe, nos vamos juntos.

 Hemos estado platicando con las familias de todos los muchachos y haremos el viaje como de costumbre.

En todas las visitas-que entonces se hacían casi a diario- o en cualquier reunión, no se hablaba más que del regreso de los estudiantes y las chicas en estado de merecer, a hurtadillas hablaban de que una era novia de Fulanito y la otra de Menganito y la de más allá de Perenganito.

... que les habían escrito aquellas cartitas de papel de lino color celeste, rosa, crema o blanco o alguna postal de las que llegaban de Francia con escenas de enamorados...

 En las que se acostumbraba enviar un saludo o un verso de moda, como este que guardo todavía en mis curiosidades antiguas: "Mi alma tiene misterios que ninguno he dado a conocer- -nunca me lo preguntes- ni yo mismo lo quisiera saber".

Para hacer el viaje a la Estación de Monclova, las familias de los estudiantes preparaban"servilleta" o sea el alimento que juzgaban necesario para cenar y almorzar en la estación.

Gorditas de harina con chorizo, panes de sal, empanadas de calabaza y camote, gorditas con chicharrón de cerdo; cabritos vivos para sacrificarse al "llegar de la posada" -o sea en casa de algún amigo a quien ya le habían escrito oportunamente o bien le habían enviado razón con alguno de los cocheros que hacían el servicio de pasajeros de Estación Monclova a San Buena.

Las familias de los estudiantes se hacían una visita formal cuando ya se aproximaba la fecha poniéndose de acuerdo para la hora de la salida, qué es lo que iban a llevar para "pasar la noche" y también para saber dónde era el baile de recepción, si en casa de mi tía Altagracia Neira o en casa de Don José María Lozano.

Una vez terminados los preparativos , a la hora y día convenidos, las familias iniciaban la marcha. Allí va la caravana llena de alegría, derramando felicidad por los cuatro vientos!

¡Aquello era una romería de aspectos singulares por sus características! ¡Que entusiasmo, qué derroche de cordialidad, e familiaridad entre todas aquellas gentes!

¡ A LA ESTACIÓN !

La caravana tomaba por la "Calle Real" (Hidalgo) para continuar por la Alameda Juárez, pasa por el Puente Viejo, El Panteón...

y ¡Hasta la Estación Monclova!

Los vehículos eran de varios tipos; desde el coche de dos caballos, hasta el carretón de dos ruedas tirado por una o dos mulas; y además, guayines (carromatos) tirados por cuatro bestias; vogues, "tartanas", "caruchas", expresitos", "Jardineras", y algunos señores iban montando magníficos caballos.

Desde la Alameda, las muchachas y los jóvenes comenzaban a cantar en coro aquellas inolvidables canciones: "Pregúntale a las Estrellas por si la Noche me ven llorar", "Acaso Vuelvan las Mariposas- que aquí en mi tierra vine a encontrar", "Reír cuando se tiene el corazón herido"... sin faltar "Olas que el Viento Arrastra" y "Sobre las Olas", en las tomaban parte las señoras y hasta las ancianas que ¡Nomás esto faltaba!...¡También sabían cantar!

A la caravana se agregaban jóvenes amigos de los estudiantes, parientes unos, por simple amistad y otros con el interés de tener la oportunidad de ir platicando con la dueña de sus sueños!

En la caravana iban las familias de Don Pablo González ( el eterno juez Civil) ¡Hermosas muchachas todas! De Don Jesús Nañez, de Don David Neira, de los Sandoval, de los Rivera, de los Castilla, de los Campos, de los Garza, de Don Manuel Farías Vara, de los Menchaca, de los Charles, la de Don Gaspar Del Valle y otras.

Por lo general se hacía la jornada en dos o tres horas, pues se iba despacio y había ratos que todos los jóvenes y muchachas hacían un buen tramo a pie, catando, conversando ¡Que momentos tan dichosos!

EN ESTACIÓN MONCLOVA

Al llegar a la estación se dispersaban las familias para ir a pasar la noche en casa de algunos amigos, y aquí era lo simpático, Después de saborear una riquísima cena -carne asada, chorizo con huevo, machacado, la Norteñisima "Carne con chile" ¡que sabe a gloria! Con gorditas de harina, café negro, etc., etc. - toda aquella caravana a la se habían agregado gentes de la Ciudad de Monclova, se reunían en la estación y allá el 906, si mal no recuerdo, para escuchar la Banda de Música integrada por niños de origen chino, dirigidos por el inolvidable Maestro Don Anastasio Luna Tesillos, inspirado violinista, director y compositor, con quien andando los años hice gran amistad, trabajamos juntos en Piedras Negras y Eagle Pass en 1913 y 14, y cuyo violín logré adquirir en San Buena el año de 1959, el que guardo con cariño por haber pertenecido a tan distinguido filarmónico coahuilense. Allí en la estación se pasaban dando vueltas frente a la Casa de espera o frente al Hotel de los Chinos, o bien sentados en las bancas de los jardines del mismo Hotel, hasta cerca de las 12 de la noche.

-Aquello era toda un fiesta! Todo un suceso social que se comentaba por muchos días tanto en este lugar como en San Buena.

¡A dormir todo mundo!...

Como a las 2 de la mañana era común que despertásemos arrullados por las notas románticas y afiligranadas de un Vals de Ignacio Rodríguez, de Pablo Sifuentes de Lerdo de Tejada: y luego Juan Castro, o Alfredo Sifuentes, con aquellas voz maravillosa de barítono cantaba:"Habré Sonado, Será Mentira", "La Perjura" de Lerdo de Tejada, "Ven a mi Pobre Cabaña", u otra de tantas danzas dolientes y tristonas de esa época.

Salía el jefe de familia a saludar a los amigos a quienes les brindaba una copa de vino, pero.... ! qué esperanzas que la aceptaran!...

-No, señor Don Fulano, le agradecemos mucho pero solo merece todo nuestro respeto y no queremos romper esta bella tradición, solo hemos querido venir a honrarnos despertándolo con un rato de música.

Luego...la calma, murmullo de voces que alejaban y el canto de un grillo nos arrullaba para volver a dormir porque había que levantarnos tempranito.

EL ARRIBO DE LOS ESTUDIANTES

Ahora viene el momento culmínate! Son las siete de la mañana y ya han estado llegando las familias a la estación, el movimiento se multiplica comienzan los saludos y los comentarios:

-Qué tal durmieron? Felices, verdad?

-Nada, que apenas estábamos cogiendo el sueño cuando llegaron los muchachos de la Orquesta de los Sifuentes a darnos serenata...

-A nosotros nos pasó igual....¡A que horas llega el tren?

-A las ocho. ¿Qué horas son papacito?

-Las siete y diez, hija. Ya mero llega tu hermano... ahorita llegan los sambuenenses.

Por donde quiera había grupitos de muchachas y muchachos conversando y los papás, en otros grupos fumando y haciendo comentarios de la política o de la cosecha, etc.

Allá viene el tren, decía algún guasón.

 Todos corríamos tratando de buscar el humo de la locomotora tras las lomas rumbo a Castaño.

-Miren, allá se vé un humito... -No hombre! Es algún pastor que está haciendo lumbre.

Hasta que por fin... se escuchaba a lo lejos el clásico silbato de la locomotora.

... y el humo coronaba las crestas de los cerritos por el rumbo a Castaño que se iba extendiendo como banderola sobre el Cerro del Mercado...

Todo era nerviosidad, alegría hasta su clímax! En todas las caras se adivinaba la felicidad! Por fin llegaba el momento de ver a sus seres queridos.

El tren detenía su marcha frente a la casa de espera. La orquesta ejecutaba una marcha de Alfredo M. Garza o de Nacho Rodríguez, mientras los estudiantes descendían de los carros, veliz en mano, el que les era arrebatado por alguno de sus familiares o amigos y todo era abrazos, gritos de jubilo, lágrimas de contento, risas, gritos de entusiasmo, de satisfacción.

Carreras de aquí para allá y de allá para acá de los chiquillos, las muchachas y los jóvenes, mientras que los recién llegados recibían un sin numero de abrazos y luego se dirigían al lugar donde estaba el vehículo, abrazados de los padres!

A formar de nuevo la caravana para regresar a San Buena...Al llegar en el puente viejo, se despedían para tomar cada quien el rumbo de su hogar y hasta el sábado, en el Baile de los estudiantes en casa de Carolina Lozano.

¡Ay como han cambiado los tiempos!

Está típica costumbre pasó a la historia después de la revolución, pues se fueron abriendo carreteras, vinieron los automóviles, los autobuses y ahora los estudiantes hacen continuos viajes de Monterrey a San Buena y a Monclova, de Saltillo a los mismos lugares, cuantas veces pueden y quieren, como decir que tengo un sobrino que sábado a sábado ha hecho viajes durante dos años para pasar fin de semana al lado se su novia y hay tanta facilidad , según me han confesado que viaja de "puro dedo" o sea de "Ride"...

Y aquí cabe recordar una estrofa de aquella vieja canción que en ese tiempo era popularísima:

I

Eso fue ayer, cenizas de una hoguera 

donde guarda por ventura el alma 

huyó la tempestad... después la calma.

.. y aparece risueño el porvenir...

II

El eco de tus frase fugitivo

 huyó como el susurro de la tarde

 tan solo queda... tan solo queda 

¿CENIZAS DE UN AYER!

¡Cenizas de aquel ayer tan lejano en nuestras vidas que ha visto desfilar por nuestra heredad la vorágine de la civilización que va cambiando todo, arrollándolo en su rápido tropel, aquellos que para nosotros es sagrado y que el deber de dejarlo escrito en letras de molde para que las generaciones de hoy y de mañana conozcan las costumbres, la manera de vivir de los sambuenenses de las últimas décadas del siglo pasado y de la primera del que estamos viviendo.

El fotógrafo de San Buena D. Gilberto Sánchez Blanco, captó esta memorable foto del Festival verificado el 21 de marzo de 1906 para conmemorar el centenario del nacimiento del Benemérito de las Américas Lic. D. Benito Juárez . Este día se leyó un decreto por el cual se cambiaba a San Buena el nombre por el Héroe de la Independencia Don Nicolás Bravo, nombre que jamás se le dio ¿Curioso, verdad? El discurso oficial estuvo a cargo del Maestro Celestino Campos y era Presidente Municipal Don Miguel Falcón. Ese día se develo un busto del patricio y fue sembrado el sabino que esta frente a la Presidencia Municipal y que hoy se destaca maravillosamente desde varios kilómetros, por su altura.

Este es el famoso sabino que el 21 de Marzo de 1961 cumplió 56 años de sembrado. ¡Es como un centinela de mi tierra, recto y altivo como sus propios hombres!

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LA FERIA ANUAL -SIN DUDA LA DE MAS RELIEVE EN ESTA REGIÓN

Un mes tenía de haber tomado las riendas del Gobierno del Estado el Sr. Don Agustín Viesca y Montes, cuando concedió el permiso, el Domingo 16 de Mayo de 1835 (el Sr. Viesca ha ocupado el sitial gubernativo el día 15 de Abril) para que se verificara la PRIMERA FERIA ANUAL DE SAN BUENAVENTURA, COAH., la que debería efectuarse en Septiembre del 1º al 30 en la que se permitían "todos los juegos que no estaban prohibidos por las leyes".

Desde entonces, año tras año cuando ya se acercaba Septiembre los "vivos" -que siempre los ha habido- se acercaban al Alcalde solicitando el permiso para poner un "Puesto" (cantina) o un juego de azar, y en estos entraban: el carcaman, las barajas de monitos, "La Manita", -aquella famosa flecha de metal o de madera que echaba uno a andar a ver se detenía en un premio grande, que por lo general eran dulces en forma de: un gato, un conejo, una muñequita, un gatito, un caballito, un perrito, y cuando eran de artículos de "Barilla", un paquete de orquillas, un dedal, un paquete de agujas, un espejito redondo -algunos de ellos llevaban por el reverso dentro de un vidrito, unos daditos con los que jugábamos a los pares y nones-, bien, y otros solicitaban la venia para juegos mayores como; "La Partida" Loterías, el Palenque de Gallos, Las Carreras de Caballo, Las Corridas de Toros, las Funciones Teatrales, etc., y en los últimos días de Agosto era un trajín encantador en la hermosísima plaza sombreada de fresnos maravillosos que se tejían como palio de esmeralda y que entonces le daban, como hoy también, un aspecto ensoñador que invita a pasar horas felices bajo sus sombras amables.

Los puestos ("cantinas") se hacían con quiote y carrizo alrededor de la Plaza, "La Partida" se efectuaba en la Casa que actualmente ocupa nuestro viejo compañero de escuela y amigo entrañable Pedro Rivera; las funciones teatrales en el patio de la casa que esta en contra esquina de la mencionada de la que era el dueño Don Santiago Rodríguez. Allí, siendo chamaquito de cinco años escuche las coplas del "Cocol", que decía una de ellas, "conozco yo un diputado -que también conoce usted- que para escribir cajón -escribía cajón con "gé"... Y "La Morena Trinidad" (por las calles de la Habana,- -se paseaba una mañana- -La Morena Trinidad") y otra que decía: Al salir el sol canta la Perdiz -ella me mira, me mira, y yo me río, me río, me río- -pero no le digo nada por que está delante el tío- Vi también los célebres dramones: "La Plegaria de los Náufragos", El Estigma", "El Gran Galeoto", "Flor de un Día" y "Espinas de una Flor"(este se ponía en dos noches), "La Pasionaria", "El Cabo Simón", "María la Emparedada" o "El Asesino de la Roca Negra"; en ese tiempo llegaron los famosos títeres de Rosete Aranda en 1899, que entre otras cosas presentaron la Guerra de Cuba y España como el hundimiento del "Marine"; en ese mismo patio vió San Buena por primera vez el Cinematógrafo Lumiere-Pathe con luz de carburo. Entre otra cintas recuerdo: "Los Perros Contrabandistas", "Un Día en el Bosque de Bologna", Carreras de Bicicletas", una de dos partes y otras de un rollo hacían gira por la República llegaban a nuestro terruño: las de Villalongin, Juan Padilla, de Don Salvador Solórzano, de Manuel y Julia Guzmán y la de Don Hilario Altamirano de quien fui amigo después , hasta su muerte.

Dentro del andador intermedio entre el embanquetado interior y los fresnos, se colocaban los juegos variados: Loterías, Juegos de Barajas, Del Trompillo, manitas de dulces y de premios de chucherías; los puestos de frutas del Saltillo y de tierra adentro: manzanas, perones que perfumaban el ambiente, naranjas de Montemayor y de Monclova, que entonces las había allí , muy buenas; Cerámica de Guadalajara, bultos de cacahuates "el ruido de unas"... "Cañas"... que las pregonaban "Cañas, cañas no barañas" y los improvisados restaurantitos, a los que llamaban "Mesas" donde saboreábamos ricos platillos de arroz con leche canela en polvo, de a tres centavitos, cabritos rellenos y aquel platillo favorito que hasta la fecha se acostumbra aquí llaman "Cena"... que hacía Doña Brígida y cuya receta desde hace más de un siglo se viene pasando por la vía oral de padres a hijos. En verdad un "Bocatto de Cardinalli". ¡Y qué decir de los dulces y repostería de Don Pablo! ¡Que puchas y que merengues, charamuscas y caramelos con sabor inolvidable! Ah y allá frente a la Presidencia Municipal, por el mismo andador, un poquito adelante , la lotería el PRIMER FONÓGRAFO QUE LLEGO A ESTA TIERRA, un triple alto donde se colocaba un aparato reproductor y cuyos fonogramas era cilíndricos, del reproductor salía un tubo de hule forrado de seda que terminaba en u disco que tenía, creo que doce o veinte pequeños ductos donde se enchufaban unas "tripas" de hule en cuyo extremo tenían una bifurcación con tubitos de gutapercha que se colocaban en los oídos para escuchar, a tres centavos el cilindro (por así eran) "La Batalla del 5 de Mayo"; "Últimos Momentos del Gral. Zaragoza", el Grito de Independencia"; y canciones populares. Al iniciarse el cilindro hacían el pregón: "Pregúntale a las Estrellas", canción por los Sres. Abrego y Picazo, fonograma Edison.

La Partida, ya hemos dicho que se ponían en la Casa que es hoy de Pedro Rivera. Allí estaba imponente, con sus cantadores tapatías que llegaban especialmente para amenizar este juego de azar. Sobre las inmensas mesas se ponían pilas de veinte pesos cada una formaban planchas que se podían medir por metros.

Sentados de uno a otro lado: Demetrio Rodríguez, Cayetano Ramos Cadelo, Leopoldo Sánchez Blanco, Félix y Pepe Cerna, Carlos Garza Castro, Santiago Rodríguez Valle, Sebastián Rodríguez, Ernesto y Rafael De la Fuente, Aureliano y José Ángel Rodríguez Tamez, Olaguer y Gustavo Falcón, Guillermo (Willie) y Eduardo(Wato) Thomae, Rafael (Rafaelón) González, Vicente De la Fuente, Chema Elizondo, Clemente Prudencio y Jesús Gutiérrez. Estos eran los jóvenes millonarios y allí iban a echar sus cuartito a espadas; los de la clase nuestra, los de la "media": Desiderio Campos, Romualdo Neira, Ruperto Neira Barragán Luis Neira , Fernando Samaniego, Leonardo Cantú, Anacleto Reta, Ladislao B. Farías, Pepe Farías, Julián Jerónimo y Reynaldo Morales; Luis Rivera, Félix Neira Barragán, Aureliano Esquivel, Jerónimo Sandoval, Silvestre Flores, Ruperto Castilla, Maurilio Nañez, Emilio, Sotero Y Teodoro Hernández, José Jesús, Maximino y Pablo Sifuentes (estos Sifuentes eran indispensables por que formaban su orquesta que era la que amenizaba "LA PARTIDA"), Lázaro Gregorio y Juan Castro, Manuel Aguilera, Pepe Del Valle y Pancho Valle, Bruno Neira (Después General), Antonio Sánchez Neira, David y Arnulfo Narváez y otros tantos cuyos nombres escapan a mi frágil memoria.

Estos muchachos de la clase media iban un rato a "La Partida" a apostar uno o dos albures y a distraer viendo cómo"jugaban fuerte" los adinerados con personas que venían especialmente desde México Monterrey, Saltillo, Torreón, Guadalajara, Aguascalientes, Durango y otros lugares de la República, de Coahuila y de Texas.

Luego... a dar vueltas en la Plaza y a "echar ojos" a las guapas chicas que andaban "sacando agua" como solían decir cuando paseaban alrededor de la plaza. Allí veíamos a Beatriz, Margarita y Altagracia González, a Zenaida, Teodora y Carolina Lozano, a la simpatiquísima "ronquita" Elvira Samaniego, Celia Sifuentes, que cantaba admirablemente, Isabel y Celia Neira, María del Refugio Neira, Francisca (Panchita) y Celia Humeda, Leonor Narváez, Inesita y Felicitas Campos, Las de Don Severo, Altagracia, Jesusita y Virginia Campos, las de mi tía Altagracia, Agripina Adán Rosaura e Isabel Farías, Aurora González, Isabel, Ángela y Carlota Cossío, Cuca Rivera, Pepita Martínez, la de Don Ramón, Jefe de Correos, y todas ellas con sus respectivos papás y mamás como dice una canción.

Unas, como decía daban vueltas, otras jugaban a la lotería y era aquí en donde se hacia más "ambiente" porque siempre los intermedio de cada "tabla" eran amenizados por la orquesta de Monclova o por unos cantadores. Aquí conocí precisamente a Ventura, Crisóforo e Hilario Aranda -Guanajuatenses- que año tras año venían a cantar a la Lotería de Don Fausto Ventura, Arpista; Crisóforo, Bajo Sexto; e Hilario que contaba apenas unos doce años de edad cantaba. ¡En qué forma! Recuerdo algunas canciones que él puso de moda: Elvira, Shotis; De rodillas vengo a Ti, Mazurka; "Ven a Mí María Adorada", "Reír Cuando se tiene el Corazón herido"... y otras muchas que sería largo enumerar, de las que tengo las letras y melodías.

Allí el pregonero: -Primera uno... el Sol... Primera dos...la Luna, Primera Cinco... el Mundo... Cuarta cuarenta y uno...el Tordito... Segunda veinte... el Indio ...etc. etc. ¡Buena... es buena y se la llevó, no hay otra? Tablas , tablas, campo y tabla... hagan, hagan su juego, juego que parezca juego. Se van a sacar una preciosa jarra de Cristal.. ¡ Corre y se vá... Corriendo !

Allá en el Kiosco la Banda del Municipio dirigida por el célebre compositor sambuenense, fecundo e inspirado, Don Ignacio Rodríguez, ejecutaba cada diez minutos una bonita selección: Valses, Oberturas, Mazurkas como "Pollas Reyneras", Shotis como "Feliz Contigo" y "Consuelo", Valses como "Inspiración", del propio Nacho, "Sobre las Olas, la "Marcha Zacatecas" o aquella otra, "Patria Feliz", ¡Bellísima También!

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LAS CORRIDAS DE TOROS

En esta Feria , domingo a domingo, había corridas de toros. En ellas tomaban parte toreos profesionales como Luciano Rodarte, padre de Refugio y de Rodolfo Rodarte, quienes también torearon en esta plaza durante varios años: Otros domingos eran corridas de aficionados en las tomaban parte Carlos Garza Castro, Pepe Cerna, Leopoldo Sánchez que ponían banderillas a caballo, y como lanzadores -porque no se daba muerte al toro-, fungía unas veces, Sebastián Rodríguez y Leopoldo Sánchez, otras Ernesto De la Fuente y Francisco del Valle. Otro gran torerazo era Felipe González (Alias "El Pando") valiente, simpático y quien sabía manejar bien el capote y las banderillas. El convite se hacia a las 11 de la mañana y luego, la banda, a bordo de unos guayines, iban hasta Nadadores para continuar allá el convite con toreros, picadores, lanzadores, etc. Y anunciar la corrida, ah... y el payaso! Este por lo general era Don Trinidad Castro (Alias "Turriaga") un tipo pintoresco, gran improvisador y de una vena picaresca notable.

Para terminar esta estampa digamos que había bailes en el casino y en varias casa durante la temporada de feria y que asistían familias de muchos lugares de la República y de Texas como hoy también sucede. ¡Qué interesante que nos se haya perdido la tradición!

Con cuánta ansiedad esperaba los jóvenes esta temporada porque noche a noche podrían "pelar la pava" o sea platicar con la novia en la plaza, cruzarse cartitas perfumadas y en papel de lino o bien, recaditos doblados con arte admirable. Yo guardo algo de estas cosas que pertenecen a mi hermano mayor Ruperto que este año de 1962 contara 80 años. Alguna vez que se los enseñé suspiró hondo, muy hondo y luego sacó su pañuelo y se limpió una lágrima.

¡Ay hermano! Me dijo: ¡Cuánto recuerdo, cuántas cosas buenas que ya se fueron! Pero... ni modo... es la vida y hay que seguirla tal como Dios nos la dio... adelante hasta el final! Y ya no pudo decirme más por que la emoción lo ahogaba.

Kiosco de la Plaza Hidalgo, inaugurado el año de 1899.

En esta foto aparece la Banda de Música dirigida por el compositor Ignacio Rodríguez Zamora y con él Nicolás García, Anacleto Reta, Andrés Campos. Abajo a la izquierda, D. Adolfo Vela , Pedro "El Peláo", Adolfo González, Rumualdo de los Santos. D. Miguel del Valle, José Ma. Farías Vara FOTO DE GILBERTO SÁNCHEZ

El 16 de Septiembre de 1910 se conmemoró el Centenario de nuestra Independencia. Este es un aspecto de la ceremonia oficial de la Plaza Hidalgo, momentos después de haber develado la Estatua del Padre de la Patria.

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TIEMPOS DE NAVIDAD LAS POSADAS EN 1900 EN CASA DE LAS MARTINES, LAS DE DOÑA ANITA

Cuando pasaba la temporada de la Feria, las familias se iban preparando poquito a poco para la Navidad.

Llegaba el Día de los santos difuntos y la romería se hacia al panteón que estaba situado por el antiguo camino a la Estación de Monclova (Frontera) el Día 2 de Noviembre. No tenía este suceso más importancia que la reunión de todo el pueblo que asistía al Camposanto para llevar flores a sus deudos.

Ya en la segunda quincena de Noviembre principiaban los preparativos para festejar las Navidad.

Las familias adineradas hacían viajes a Saltillo, Monterrey, México, San Antonio, Texas; para comprarse ropa de lujo que estrenaría esas noches solemnes en los grandes saráos en Casa Doña Anita, que está situada en la esquina sureste de las calles Zaragoza y Puebla.

En la primera semana de Diciembre enviaba a sus peones a bordo de guayines a la Sierra de Sardinas o Santa Gertrudis para que trajeran ramas de cedro y matas de Gobernadora, así como cactus, piedritas, caracoles, ágaves pequeños, nopales en miniatura de los que abundan en el Cerro de Santa Gertrudis, para hacer los famosos"nacimientos"

Ya en otro capitulo hablo del arte maravilloso con que sabían adorna estos "nacimientos", de los que algunos fueron famosos en la región.

Para el día 16, ya en todas las casas, por humildes que fueran , tenían preparado su farolito que colgaba afuera en la parte superior de las puertas y ventanas; unos eran confeccionados con madera, forrados de papel de colores y con un candelero pequeño en el se colocaba una velita de esterina o de sebo; otros eran de hojalata y cristales, farolitos que duraban noche a noche encendidos hasta las 11 y hasta el 31 de diciembre para despedir el año. Era famosa una estrella grande, con vidrios de colores que colgaba en un poste en casa de Don Braulio Hernández.

Esa noche del 16 era la primera posada en la Casa de Doña Anita Rodríguez de Martínez.

La sala principal y otros salones estaban profusamente iluminados con velas de cera italiana colocadas en artísticos candiles venecianos y franceses.

¡Obras de arte afiligranado que no hemos vuelto a ver ha mucho tiempo! En el estrado donde estaba la Orquesta bien fuera la de los Sifuentes, la de Ignacio Rodríguez o la de Don Apolinar Santillana y allá en 1904, el quinteto que dirigía el notable pianista español nacionalizado mexicano Honorio Rodríguez, quien cuando fui un hombre de 19 años fue un sincero y cordial amigo mío.

En el estrado, en la pared, un gran espejo o luna veneciana de maravilla con su gran marco dorado y en las paredes laterales cuadros artísticos de escenas griegas, romanas de amantes celebres: Paolo y Virginia, Romeo y Julieta, Hamlet y Ofelia, y la sala rodeada de sillas austriacas relucientes y hermosas.

El nacimiento en el salón contiguo a la gran sala. Primeramente, con toda devoción se rezaba el Santo Rosario, llevando la voz cantante (digámoslo así) Doña Gabriela Rodríguez, y otras ocasiones Don Juan Samaniego, a quien se le hubiera podido aplicar esa copla de un huapango veracruzano que dice: "Para rezar el Rosario- -mi hermano el que murió- ese sí era santuario- - no pícaro como yo". Y terminada la ceremonia, con los Villancicos al Mesías que había de llegar, que era acompañados suavemente por la orquesta, los mozos vistiendo trajes oscuros daban principio a repartir ponches riquísimos, hojarascas, puchas, fruta de horno, encanelados, merengues y otros deliciosos apetitos hechos por las manos prodigiosas de Don Pablo el repostero o bien por las señoras que "hacían la cocina" en las casa de las gentes ricas.

En seguida principiaba el baile. Primero era un marcha durante la cual las parejas tomadas del brazo daban vueltas por el salón para poder lucir mejor sus vestidos de raso, de gro, con aquellos cuellos altos y mangas abullonadas, las largas faldas de cola, que sabían manejar con tanta coquetería y feminidad las damas de esa época! Y, qué derroche de joyas habían quien llevara aderezos completos de brillantes, de esmeraldas, de zafiros, de turquesas.

Allí se encontraban aquellos grandes señores que fueron auténticos sambuenenses y que tanto hicieron por el progreso del pueblo fomentando como base principal la educación, pues es fama, repito que San Buena siempre tuvo los mejores maestros en Coahuila. He aquí sus nombres: Don Cayetano Ramón Falcón, Don Margil Sánchez, Don Julio Zertuche, D. Epigmenio Cadena, D. Francisco Rodríguez, D. Santiago Rodríguez Garza, D. Luis Falcón, D. Pedro Falcón, D. Antonio Menchaca Cerna, Dr. D. Regino F. Ramón, D. Antonio Garza Zertuche, D. Francisco Rodríguez, D. Sostenes Menchaca, D. Mariano De la Fuente, D. Manuel María Meza, D. Hilario Villarreal, D. Víctor Elizondo Flores, D. Ramón del Valle, D. Guadalupe Gutiérrez, D. Clemente Gutiérrez Ancira, D. Félix Cerna Barrera D. Teodoro Thomae, D. Adolfo Thomae, D. Antonio Vela, D. José L. Vela, D. Gregorio González, D. Manuel González Rivera, D. Ponciano Guerrero, el Prof. D. José Ayala, D. Félix González, D. Victoriano Menchaca Cerna, D. Luis Cerna, D. Santiago Cerna, D. Manuel Falcón Treviño, D. Alfredo Falcón, D. Francisco T. Falcón, D. Victoriano Falcón Treviño, D. Alfredo Falcón, D. Pioquinto Falcón, D. Adolfo Falcón, D. Severo Villarreal, D. Epigmenio Rodríguez, D. José María Garza, D. Benito Garza.

Y allí estaban también sus esposas y otras honorables damas de las cuales mencionaremos las siguientes: Doña Anita Rodríguez de Martínez, Doña Altagracia Zertuche de Cerna, Doña Inocencia G. De Menchaca Cerna, Doña Victoria G. De Rodríguez, Doña Josefa B. De Zertuche, Doña Guadalupe Blanco de Sánchez, Doña Gabriela Rodríguez de Cerna, Doña Francisca Del Valle de Rodríguez, Doña Martina Garza Vda. De Rodríguez, Doña Salomé Cerna Vda. De Menchaca, Doña Teresa Tamez Vda. De Rodríguez, Doña Adelaida Vidaurri Vda. De Martínez, Doña Mariana Falcón de Cerna, Doña María Meza de Villarreal, Doña Refugio R. De Meza, Doña Albina V. De Villarreal, Doña Delfina Treviño de González, Doña Meta K. de Thomae, Doña Francisca Rodríguez de Thomae, Doña Guadalupe G. de Guerrero, Doña Eduarda Villarreal de Elizondo, Doña Altagracia R. de De la Fuente, Doña Antonia Williars de Rodríguez, Doña Crisanta del Valle de Martínez, Doña Libradita Boone de Cadena, Doña Adelaida de la Fuente Vda. de Zertuche, Doña Inocencia Gutiérrez Ancira de González, Doña Venancia Caso de Gutiérrez, Doña Piedad Ancira de Gutiérrez, Doña Librada Farías de De la Fuente, Doña Victoria G. de Falcón, Doña Altagracia A. de Menchaca, Doña Domitila A. de Rodríguez, Doña Elvirita Castro de Falcón, Doña Jovita Rodríguez de Vela.

¡Cuanta mujer hermosa desfilaba en estas fiestas navideñas! Ayer como hoy San Buena tiene el privilegio de ser uno de los pueblos del norte de Coahuila donde hay más mujeres bellas.

Al citar los nombres de las guapísimas muchachas de 1900, de las que ya de muchas sólo queda el recuerdo de sus seres queridos y de nosotros, sus viejos amigos, citaremos solamente sus nombre para no hacer distinción de hermosura tanto física como moral, todas fueron hermosas, buenas, abnegadas fueron paradigmas de virtudes de muy alto valor! He aquí algunos nombres que con la ayuda de Don Rafael Gutiérrez, el siempre jovial Rafaelito que tiene una memora prodigiosa y de Enrique Thomae logramos recordad SRITAS. : María Ofilia y Lupita Sánchez Blanco, Cuca Cerna, Toña Rodríguez, Lucita Falcón, María Ramos Cadelo, Sofía, Librada, Anita, Concha Inocencia, María y Lupe Martínez, Teresita, Adela y Conita Rodríguez, Francisca, Catalina y María de la Luz Ramón, Panchita y Hortensia Zertuche, Amanda y Natalia Rodríguez del Valle, Jovita, Sara y Anita Rodríguez, Herlinda Cerna, María del Pueblito, Anastasia y Graciela Elizondo, Aurora, Teresita, Julia y Carolina Rodríguez De la Fuente, Elvira Luisa y Pepa Martínez, Laurentina y Ofilia Cadena Boone, Agripina, Cuca Rafaela y Florinda Gutiérrez Cazo, Ninfa Gutiérrez, Carlota Emilia y Dora Thomae.

Los jóvenes veintiañeros: Cayetano Ramos Cadelo, Leopoldo Sánchez Blanco, Guillermo Sánchez, Dr. Mariano Zertuche, Dr. Jesús Flores Treviño, Félix, Pepe y Toño Cerna, Carlos y José María Garza Castro, Santiago Rodríguez Valle, Francisco y Andrés Meza, José María garza Castro, Clemente Prudencio y Jesús Gutiérrez, Mariano de la Fuente, José Ma. Aureliano y José Ángel Rodríguez Tamez, Rafael y Ernesto De la Fuente, Demetrio Rodríguez, Luz Falcón, Adalberto Thomae, Rafael González Jesús Falcón González, Vicente De la Fuente y otros cuyos nombres escapan a nuestra memoria.

Todos los caballeros vestían de rigurosa etiqueta en estas noches de gala, desde sombrero alto hasta choclos de charol.

Las familias de la clase media también tenían sus posadas, estas se hacían e por lo general casa de Don José María Lozano, casa mi tía Altagracia Neira Vda. de Campos, casa Don Leandro Rivera o en otra residencia de los caballeros pertenecientes a la clase media.

La fiesta era igual en sus aspectos religioso y profano, y el obligado baile o tertulia tenía facetas multicolores maravillosos que emocionaban a la concurrencia. Por ejemplo una guapa muchacha declamaba la Melopeya "No Puede Decirse", con música de Julio Ituarte y letra de Juan de Dios Peza. Aquella Melodía doliente que iba recitando en su violín prodigioso Pablo Sifuentes, con delicada inspiración, se iba tejiendo con las palabras románticas, esas cosas con tanta emotividad, hacían que las damas se emocionaran y al cuarteta esta melopeya: "no preguntes a un alma que sufre el nombre que tiene su oculto dolor- - las palabras no pueden decirlo- - tormentos tan hondos nos expresa la voz"... En otro intermedio del baile, como nuevo número de la tertulia cantaba Celia Sifuentes, delgadita, con cintura de avispa, exquisita de su cara, de su cuerpo y encantadora en sus modales. Celia cantaba como un ruiseñor. Le acompañaba al bajo Sexto Antonio Reta o a la Guitarra Juan Castro, otro estupendo cantador. ¡Cuantas veces escuchamos a aquella linda mujercita las canciones las canciones: "Bajo las Sombra de las Palmeras", "Por qué", "Noche Silenciosa", "Cuando dos Corazones"... y tantas y tan bellas melodías que hermanan tan bien con la poesía, que son verdaderas obras de manufactura popular que no morirán jamás.

En seguida se obsequiaba a la concurrencia con ricos vinos de las Bodegas de Cuatro Ciénegas de Arredondo Cepeda y de las viñas de Parras De la Fuente. Vinos generosos como Moscatel, jerez dulce o Seco, Vino "Carlón", que era algo así como un moscatel español, de un sabor delicioso. Y para los caballeros, aguardiente blanco, cognac, o bien un mezcal de Sardinas o un Sotol de Santiago, -Haciendas vinateras que existían en el Municipio de San Buena y sabrosísimas hojarascas, puchas, merengues, encanelados, "suspiros de ángel", rosquetes, fruta de horno y otros muchos bocadillos que tenían sabor a gloria".

Ya "en ambiente " el júbilo se desbordaba a torrentes y cantaban Juan Castro, Alfredo Sifuentes, Felizardo Sifuentes, Ruperto Neira Barragán y otros aficionados a "echar a gritar su ronco pecho", como Don Andrés Charles, herrero de oficio, elegante en el vestir, caballeroso, popular en toda la región, que sabia cantar muy bien, cuya canción favorita era aquella que dice:"Ay como pasan los años- -los desengaños- -y la ilusión- cada recuerdo del ser querido- -es un gemido del corazón", etc... Cuando cantaba "Charlitos" como cariñosamente le llamaban, el silencio se hacía en la sala y al terminar, siempre le instaban a que cantara uno , dos o más canciones porque ¡ de veras que los hacía muy bien y con una timbrada voz de barítono de una tersura admirable!

Así pasaban las noches del 16 al 23 de diciembre, pues el 24 la fiesta se hacía en grande para celebrar la Navidad.

Allí se encontraban las familias muy estimadas de los señores: Coronel D. Encarnación Rivera, D. Brígido Rivera, Valeriano Rivera, de D. Pedro, Leandro y D. Jesús Rivera, del Lic. Andrés Rivera, de D. Aguedo Narváez, de D. Mariano y D. David Neira Esquivel, de D. Frustuoso Casas, de D. Benigno González, de D. Eutiquio Garza, de D. Romualdo de los Santos, de D. Antonio Menchaca Astrán, de Francisco Menchaca Astrán, Severos Campos, Catarino González, Manuel Neira, Maximiliano Flores, Félix Flores, Jesús Nañez, Francisco Nañez, Andrés Menchaca, Manuel Farías Vara, Fernando Samaniego, Pablo González, Antonio Sifuentes, Mariano Flores, Jesús Sifuentes. D. Juan Castro, Brígido Campos, del Profr. Celestino V. Campos, D. Juan Vázquez y los profesores Agustín Boone, D. Mateo García, Jesús Garza Castellanos, Octavio Flores, Victoriano Castro y otros muchos jefes de familia de quienes desgraciadamente no recuerdo los nombres.

Tan sambuenense como toda esta pléyade de bellezas que pusieron un marco de juventud a mi tierra, que todavía lo recordamos cariñosamente cuando el invierno ha llegado a nuestras vidas y creemos descubrir en el horizonte el inicio de la partida final, pero mientras vivamos, todas estas gentes que formaron la familia sambuenense permanecerán grabadas en la sinceridad de nuestros corazones con una estimación muy grande.

Los jóvenes asistentes a estas reuniones eran muchos y de ellos ya mencionaremos sus nombres en otra estampa.

Lázaro Castro, uno de esos jóvenes era un tenor magnifico y minutos antes de hacer su tránsito cantó aquella canción con letra de Gutiérrez Nájera: "Quisiera ser la sombra de la noche- -para verte dormir sola y tranquila" (al terminarla pidió un vaso con agua y al tomarlo en sus manos, expiro) su sepelio fue una manifestación de duelo, pues era muy querido.

Así se pasaban las fiestas navideñas en San Buena en los primeros años del Siglo XX, en un ambiente perfecto. Existía un espíritu de compresión y afinidad entre todos los sambuenenses, que ha dado a mi tierra una fuerza social, política y económica que todos admiran.

Noches de ensueños, noches llenas de ventura que se quedaron impresas con letras imborrables en nuestro corazón. Creo que es oportuno terminar esta estampa con mi poema folklórico que describe estas noches de navidad.

OH LAS NOCHES GÜENAS

¿Qué, ya no ti acuerdas de la noches güenas
aqueas de casa?

Yo no las olvido! ¡Tan chulas, tan tiernas
tan dulces, tan santas!

Oh, los farolitos aqueos que hacíamos
con tabla viejas
que papá nos daba!
y los candeleros que les componíamos
con las hojalatas
que hasta el basurero íbamos a trailas.

Y cuándo en la nochis, áhi pa las posadas nos íbamos todos: Yo, con agüelita
que hoy con Dios descansa,

Con cuánto cariño! Con qué devoción
veiamos la casa
de Nuestro Siñor

Aqueos pititos que muchacha guapas
hacían creer que´ran pajaritos
que queren salir de la jaula
mientras por la nave de la vieja iglesia
la Santa Familia en hombros llevaban
pidiendo posada.

Luego, di regreso, sentáos en casa
qué bonitas cosas mi papá contaba!

Mi acuerdo muy bien que en la chimenea
allí el calorcito de las llamaradas,
comíamos buñuelos y hartas tamaladas,
con café caliente y con vinito
hecho de las uvas de las mesmas parras
que papá sembraba en la propia güerta
de allí de la casa.

Luego contrataba a Don Agustín (1)
el viejo del arpa pa´ que nos tocara.

Todas las vecinas pronto se juntaban
y llenas de gusto cantaban, bailaban,
polkas, chotis, valses y hasta contradanzas.

Papá y mamacita junto del estráo
siempre se sentaban en aqueas silletas
hechas por Él mesmo, del álamo blanco
que cortó una tarde
allá en la alameda que está pueblo abajo.

Nuestras hermanitas! Uy... las muy catrinas
se miraban guapas con sus vestiditos
hechos de una franela floriada
mercada en la tienda de Don Cayetano
aquel güen siñor de la barbas largas.

Mónica (2) llegaba, rezaba el Rosario
y todos en coro cantaban
lindos villancicos al compás del arpa.

Yo era mocosito tripón y travieso
más, no me dormía, Pierdo
de comer hojarascas, decía yo mesmo.

Iba y me juntaba con mi compañero
el prieto Julián, aquel de lucía,
que tanto apaliaban, que tanto sufría
cuando por los nochis solo lo dejaba
porque todas s´iban a entregar la ropa
de las "casas grandes" en donde servían,
pa que les pagaran y "a ver qué traían"
pos, pa la´manesca, como ellas decían

Salíamos al patio mientras la luna
jugaba en el cielo a las escondidas
con las nubecitas,
contábamos cuentos hasta que se oían
los últimos cantos al Niño Diosito.

"Duérmete granito di oro, duérmete mi chiquitito
arrúllate aquí en mi pecho
y dame tu calorcito".

-Anda mano,- dicía Julián, es hora d´entrar
ya están preparando allí las charolas
con los buñuelitos y las hojarascas,
y las anforitas de vino las tráin
los muchachos listas pa osequiar
a las envitadas ¡No faltaba más!

¡Que lindo golían esa Noches Güenas!
Que bien perfumadas a purito cerdo
tráido del cerro
sobre las espaldas de los campesinos
que cada ´ño bajan a trai estas cosas pa los nacimientos
del niñito Dios que al mundo llegara
una nochi d´stas
y que no se borran por que quedaron
prendidas al alma.

Esas Nochis Güenas, ay, cómo han cambiado!
pos ya nuestros padres se fueron al cielo,
ora semos viejos, ya semos agüelos,
pero aquel cariño a quenes nos dieron
la vida y su ejemplo
aquí lo llevamos adentro del templo
que les levantamos en el corazón.

Ora a nuestros hijos, tamien a los ñetos
hay que despertarles el cariño al pueblo
onde están la ráices de donde nacieron
aquellos patriarcas de sus bisabuelos.

Manuel Neira Barragán

(1) Don Agustín Terrazas (2) Mónica Prieto.

PROFESOR IGNACIO RODRÍGUEZ ZAMORA Inspirado y fecundo compositor, instrumentista, notable ejecutante de clarinete, autor de bellísimas obras musicales populares que dieron gloria a San Buena. Esta foto la debo a la gentileza del Prof. José María González, violinista de Abasolo, Coah. Quien formó parte de la Orquesta de Nacho, como cariñosamente le llamábamos.

Tal vez la primera banda de música de viento en San Buena, dirigida por el Maestro Salas, en la que figuran: el propio Director, Don Ignacio Rodríguez Zamora, Don Cirilo Humeda, D. Marcos Menchaca, D. Carlos Cadena, Don David Neira Esquivel (mi padre), Juan Cuestas, Antonio Garza (El Tirso) y otros cuyos nombres no he podido encontrar. Esta foto fué captada en 1882, cortesía de Cleofás Rodríguez Tapia, sobrino del gran compositor sambuenense

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LOS NACIMIENTOS NAVIDEÑOS EN SAN BUENA DOÑA JUANITA Y DOÑA JACINTITA (*)

Allá en los albores de este siglo de la bomba atómica, de la electrónica y en el que los sabios han iniciado los vuelos espaciales y en que los astronautas podrán viajar a la Luna, Marte, etc., había en San Buenaventura, dos modestas viejecitas quienes por azares del destino permanecieron célibes hasta el día en que sus almas dejaron la vil cárcel de la materia para ascender a los cielos de azul infinito.

Era Doña Juanita una viejecita delgada, carilarga, boca grande y labios delgados, tras los que asomaban los dientes incisivos y los caninos tornasolados por el uso del tabaco.

Doña Juanita era alegre, de una alegría ingenua, infantil, como la de las aves, como la de los peces que hacen prodigios de arte circense en el agua. Solía contarnos anécdotas de su vida y a veces nos decía: 

-"Ah, en mis tiempos bailaba yo así, tomando su enagua de indiana o percal con la punta de sus dedos huesudos que parecían trocitos de leños, levantabasela hasta el nivel del "huesito sabroso", tarareaba un sonecito y daba saltitos como suelen hacer esas pequeñas avecitas que en San Buena les llamaban "Saltapared" o "Chistitas", 

- ¡Alabado sea Dios, Juana, pero que estas haciendo!

- No te da pena delante de estos muchachos -éramos niños de tres o cinco años el mayorcito-.

 Tienes que confesarte mañana, mujer; mira nomás. "quesque" bailando! ¡Jesús nos ampare, decía Doña Jacintita persignándose y volviendo la cara hacía una imagen de Nuestra Señora de Guadalupe, le decía con voz de ruego:

 -Ay, Madrecita, perdónala. ¡Esta loca de remate la pobrecita!

(*) este articulo lo publiqué en la revista Vida Universitaria de Monterrey, N.L. en el Núm correspondiente al 31 de diciembre de 1958 con el titulo de "Los Nacimientos Navideños en el Noreste de México", por que en realidad , hoy en mis investigaciones sobre el Folklore he podido comprobar que tanto en Saltillo, como en Monterrey, pueblos de Nuevo León y Tamaulipas todavía por la gracia de Dios, vive esta hermosa tradición y he podido admirar Nacimientos de una belleza arrobadora.

Pero Doña Juanita no hacía caso, ella sentadita en un cuero de res a medio curtir seguía contándonos leyendas y consejas de tiempos remotos.

Eso sí, ambas eran un cristal. Siempre andaban limpias como el cielo después que ha descargado la tormenta. Albeaba su ropa. 

Doña Juanita tenía su blanca cabellera todavía con dejos de pelo rizado; acostumbraba peinarse asiéndose un modo que ataba con una cinta delgada negra. Doña Jacintita se peinaba estilo español con su raya en medio y lambidita su cabellera para rematar en dos delgadas trenzas que parecían colitas de ratón, atadas con cintas negras.

Verdaderas "ratas de sacristía", sobre todo Doña Jacintita, pues Doña Juanita es la que llevaba el peso de la casa, esto es: preparaba el pan cotidiano, aseaba su casita que se componía de sala y cocina, regaba las plantas como rosales, geranio, azucenas, claveles, maravillas, espuelas de caballero y enredaderas del manto de la virgen, que cubrían durante la primavera y el verano completamente, el lado posterior de la casita.

Doña Jacintita era una enciclopedia de oraciones. A diario, oscurita la mañana iba camino de la parroquia a oír misa. Luego, regresaba, tomaba su almuerzo y sentándose en una pequeña silla con asiento de tule, ponía sobre sus rodillas un lavamanos de porcelana con tabaco picado, hojas de maíz y se ponía a torcer cigarros; mientras Doña Juanita en un pequeño cilindro de madera teniendo a un lado un montón de pedacitos de papel "ramillete", de distintos colores iba confeccionando las cajetillas para empacar los cigarros de hoja.

¡Como tenían fama estos cigarros en San Buena! 

Viejos jóvenes los preferían por el buen tabaco lo bien tratado de la hoja y lo perfecto de su torcido. 

De esta incipiente industria y del producto de una parvada de gallinas que tenían, podían subsistir modesta y honestamente este par de simpáticas viejecitas.

EL MEJOR NACIMIENTO NAVIDEÑO

Durante todo el año Doña Juanita y Doña Jacintita hacían sus alcancía para poner el nacimiento y tener con qué agasajar a sus amistades que asistían a la "acostada" y luego a la "levantada" del Niño Dios.

Este nacimiento siempre tuvo fama no sólo en San Buena sino en los pueblos vecinos desde donde ocurrían sus amistades a extasiarse con aquel verdadero monumento artístico.

Un sobrino de ellas se encargaba de traerles "gobernadora" (Covillea tredentata Vail Familia de la Zigofiléas) y ramas de Cedro suficientes, y los años en que las ví por última vez (1906) hacían viaje especial en un carretón (carro de dos ruedas hoy en desuso y muy común entonces) movido por dos pacientes asnos, al cerro de Santa Gertrudis a traer cactus, piedrecitas y plantas en miniatura.

-Ya están poniendo "las Jacintitas" -así las llamaban por cariño- el nacimiento, vamos a verlo!

Y allí iban desfilando por su casita personas de todas las clases sociales u de todas las edades.

-Que tal, Jacinta, cómo va ese nacimiento -le decía Don Julio Zertuche, uno de los próceres del pueblo-, cuando la veía atravesar la plaza rumbo a la parroquia y contestaba la interrogada: -"Con el favor de Dios, estará listo para el día 15 de diciembre o antes, si la Virgen nos ayuda, ya sabe que esta usted invitado para que vaya a comerse unas hojarasquitas y unos tamalitos"... y seguía la viejecita con su paso menudito por los frondosos andadores de la plaza.

Ya el nacimiento está listo y noche a noche desfilaban las familias para admirarlo. Ocupa todo lo ancho y alto de la sala hasta la mitad de la pieza.

Los visitantes lo iban describiendo no sólo para sí, sino comentaban en voz alta: -Allí está el río con todo y sus pescaditos; a su cause pacen los venaditos, los conejitos, zorras, caballitos, vaquitas; en aquellas peñas hay un borrego salvaje más arriba un oso, y en aquella cueva un león y una leona parecen dormidos; acá de este otro lado unos pastorcitos ascienden los cerros con sus rebaños.

Mira -decía otro-: ¡Que precioso ese ranchito, con sus casitas, su noria, sus rancheros y rancheras, unos ensillando el caballo, aquel espantando los cerdos, una mujer moliendo nixtamal y la otra echando tortillas; la muchachita espantando las gallinas, para que no se coman la masa, el patrón recargado en la puerta, y la noria, fíjate, hasta con su brocal, su carrillo y el "sedrón" (cubeta).

Al centro, mira esas escenas de que habla las Santa Biblia, La Huida a Egipto, Reyes Magos; Melchor, Gaspar y Baltasar, los pastores con sus ofrendas, el buey calentando al Niño Dios con su vaho, la mula, los corderitos... ¡Qué hermosa la sagrada familia. -Oye, dice el más chico-: ¿Y el Niño Dios?

No lo colocaban allí hasta la Noche Buena, porque hasta entonces es cuando vino a este mundo. Fíjate en esa estrella que está iluminado el portal de Belén.

Allá está el ermitaño; las gentes que ha ocurrido al saber la venida del Mesías y una infinidad de figuras que nos va la vista"...

Así eran los comentarios de quienes iban a admirar este prodigioso nacimiento confeccionado por aquel par de inocentes viejecitas, tan dulces tan buenas, tan santas.

Y todo esto que hemos descrito, eran figurillas de porcelana de Sevres o de Dresden, o bien de la China que entonces valían unos cuantos centavos.

El cielo pintado de azul subido con una nubes caprichosas pintadas por Doña Juanita, que era la artista del pincel y pegadas con un engrudo en el cielo, estrellas de oropel, la luna en su primer cuarto, una cometa, esferas de colores colgadas con hilo, angelitos recortados en cartón y dibujados por la propia viejecita.

Del 16 al 24 de diciembre, noche a noche las vecinas asistían al Rosario de las "Jacintitas". Llevaba la voz cantante Doña Jacintita que ya hemos dicho que se sabía de memoria el Santo Rosario, la Santa Misa y sabe Dios cuántas oraciones parta todos los casos y apuros.

TODO TIENE UN HASTA AQUÍ...

Los años pasaron.

Aquel par de viejecitas que eran como dos tortolitas grises, abrieron sus alas célicas y salieron de este mundo entre las lágrimas sinceras de sus parientes y vecinos.

La pátina del tiempo derrumbo aquellas humilde casa donde las familias sambuenenses disfrutaron por muchos diciembre , de noches inefables que hoy sólo son recuerdos que sólo se borran con la muerte.

 

El año de 1910 se fundó la Sociedad Mutualista "Melchor Ocampo". En esta foto aparecen los socios fundadores. Esta noble institución es una de las decanas del mutualismo en México .  

 

El Año de 1911 la Soc. Mutualista "Melchor Ocampo" formó este cuadro artístico que presentaba dramas, comedias y festivales para allegar fondos para la propia sociedad. De izquierda a derecha sentados. Prof. Diego de V. Campos, Celia Neira, Catalina Rivera, Andrea Morales, Emiliano Villarreal, de pie, izquierda a derecha: Profr. Silvestre Flores, Ramón F. Cárdenas, Profr. Jesús Garza Castellanos (apuntador), Miguel Gutiérrez Díaz, Director de escena; Gerónimo Sandoval, Profr. Antonio Sánchez Neira y Profesor Manuel Flores García.

 

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