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La Medicina Popular y la Brujería en Nuevo León y Coahuila durante los Siglos XVIII y XIX.

Ensayo de Manuel Neira Barragán.

COMENTARIO PORTADA INTERIOR

A nombre de mi Padre Manuel Neira Barragán, agradezco profundamente el honor que nos hace la Universidad Autónoma de Nuevo León al publicar el presente estudio, al Prof.. Celso Garza Guajardo y al Lic. Alfonso Ayala su interés por hacer posible; así mismo la distinción de redactar esta líneas para su trabajo que como lo que é escribió, lleva mucho amor del amor que sentía por las tradiciones de su tierra.

Al hacerlo, de nuevo mi mente se remonto muchos años atrás cuando mi padre rodeado de todos nosotros y de varios pequeños del barrio de la Calle Matamoros, nos contaba cuentos y esas historias de brujería; lo escuchábamos con interés y gozábamos su plástica por aquel modo de interpretarla. Siempre en todo lo que contaba nos dejaba un mensaje. Se que los vecinos regresaban as sus casas con mucho miedo (que disfrutaban), pero también con un caudal de ilusiones y ternura que mi padre nos sabía trasmitir.

La intención de mi padre al escribir esto, seguramente era que fuese leído y disfrutado por muchas personas. Ojalá que así sea y gocen cada detalle como nosotros lo hicimos cuando lo escuchábamos relatarlo.

Sylvia I. Neira de Peña.

 

Prologo

En el lenguaje mágico de los brujos convocamos a quienes trabajan bajo una densa nube de cigarros de hoja e incienso, a los que dicen maldiciones como oraciones religiosas y a los que callan como si estuvieran muertos, a los que viven en los ranchos en las afueras del pueblo porque asustan a la gente y de los que dicen que chupan la sangre o se convierten en lechuzas, cuando no andan brincando cerros. A esos "doctores" que tienen entre sus manos los remedios para sanar sin saber como o por qué, aquellos que un día me rociaron con mezcal en la cara para quitarme el susto, al que me quitó el zapato para pasarlo por encima de mi abuela, a quien colocó el huevo bajo mi cama y a quien me tronó el pellejo del espinazo. También a la que dicen que vuela por la noches en Linares, a doña María Cepeda a Doña Elida Tijerina, a Irineo Hernández y a la famosa Licha Látigo de la Petaca a los patriarcas, como el "Tatita" Fidencio, y a todos los brujos que en la historia quedan como tradición y leyenda. También a los que ahora, en la ciudad, dedican sus tiempo a los trabajos de brujería dentro de las colonias, a los que venden las hierbas, las veladoras y los objetos con que se hacen los "trabajos". A esos para quienes este texto podría ir más allá de un simple manual de procedimientos técnicos para principiantes, a los brujos o doctores en medicina tradicional, y a los entendidos en la materia, son a los que este libro de don Manuel Neira Barragán les daría mucho gusto recibir.

Nosotros, neófitos en el tema, seremos conducidos por este libro hacia caminos de magia entre la herbolaria y la religión, como fórmula para entender el espíritu de hombre-naturaleza que nos empeñamos en borrar en la ciudad, ese que tiene el don sobrenatural indagando por dentro, fuera y sobre el origen de las enfermedades.

Los brujos tiene un horizonte sin límites, combinando objetos, con rezos y hierbas, dominando los ciclos orgánicos, sobreponiendo la geometría de la dimensiones de lo real y lo fantástico en rituales simbólicos en los cuales se empatan el cuerpo y el alma. La brujería es parte del patrimonio cultural de México, por ello todos tenemos algo de brujos, sabemos magia y estamos trazados en base a los ritos diarios que realizamos, lo mismo al amanecer, como en el río, en la mesa de los alimentos, en la oficina o en el secreto abrazo de nuestra almohada.

La medicina tradicional doméstica o magia cotidiana es del dominio popular, en los remedios caseros acostumbramos recetar, el tesito, la friega de alcohol, el ajo, la sábila y otras hierbas. Algunas familias saben más que otras, por eso, las señoras se comunican los detalles de estas recetas, para parturientas, para el recién nacido o para los males de todos, como la gripa, el reuma y otros. Tal vez por eso la ciencia no tiene nada que ver con la brujería o medicina tradicional, considerada como una ciencia no oficial ya que registrar o medir los ritos interpersonales, los símbolos y la tradición oral de la brujería requeriría de un método que no existe, para explicar la cura sobrenatural; por otro lado una explicación científica alejaría las vivencias, el acto de fe y globalizaría fríamente el conocimiento popular.

Ahora bien, el hombre actúa de acuerdo con sus creencias y son la religión y la magia las vías para mantenerlo ligado a las fuerzas superiores. El hombre necesita creer en algo o en alguien por medio de la fe, se objetiviza la religión, y la magia es el impulso motivador hacia una higiene social que lo vuelve productivo. Mas cuando se rompe el equilibrio interno de los ritos esenciales, entonces la religión emplea a la oración y la súplica, cuando la brujería por medio de su magia vincula el cuerpo con los elementos espirituales para restablecer el equilibrio.

En la actualidad, la medicina tradicional comienza cuando se agotan las alternativas técnicas de la medicina, a pesar de que la medicina moderna alópata en México, retoma los conocimientos y bases de la medicina tradicional indígena, existen muchísimas plantas que eran usadas para los mismos males, sólo que ahora las medicinas son negocios internacionales; de allí la importancia y el compromiso responsable tanto de la medicina moderna, como de la religión y la brujería, pues son parte de un sistema de creencias terapéuticas independientemente de las técnicas empleadas para este fin.

Es un error pensar que la medicina tradicional es la medicina de los pobres: el psicoanálisis social de los desposeídos o la ignorancia popular, esto es falso, ya que la medicina tradicional que ejerce el hierbero o brujo, tiene una sólida herencia y a ésta acudimos todos en algún momento, políticos futbolistas, artistas, escritores, cantantes famosos, amas de casa, niños, etc.

El texto de Don Manuel con ojo antropológico, hace que parte de estos conocimientos sean accesibles a nosotros enseñándonos términos como:"existe una carnécula, fue un mal arreglo, embrujamiento, morcezuelas, pacholas y entuertos, melindre de la cabeza, revolcarse en la sirle, posiones de borraja, apretones de arriero". Asimismo trata enfermedades y curas como la tiricia, caída de la mollera, el mal de ojo, espanto, empachos, reuma y hasta el cáncer. La lectura de este librillo, es gozosa y de aprendizaje, concluye con las comadronas, cita documentos de curaciones sobrenaturales y convida a la reflexión de que tanto la ciencia médica, como la brujería sean los caminos en la búsqueda de una mejor vida.

Por último, en el intento de mal prologar este libro de medicina popular, es parte del homenaje que merecidamente le brindamos a Don Manuel Neira a quien tuve la oportunidad de conocerle en su casa junto con Don Pepe Saldaña y el Dr. Vela, en una memorable sesión de la Sociedad Nuevoleonesa de Historia, Geografía y Estadística, para quien el centro de Información de Historia regional tiene el honor de publicar este texto durante la Segunda Reunión sobre Medicina Tradicional del Norte de México.

Carlos Gustavo Leal Velasco. Hacienda San Pedro, Noviembre de 1995

 

Qué bellas son las tradiciones nuestras.

Todo aquello que entraña mexicanidad se arraiga en nuestro corazón o lo amamos.

México es prodigo en folklore; es riquísimo en sus múltiples facetas. Nuestro pueblo se arbitra lo que sea necesario para ser feliz y subsistir, desde el idioma que lo ajusta a su manera, hasta la medicina que habrá de salvar a los suyos, aunque algunas veces, hoy aún sucede, ésta no rinde los resultados positivos y el paciente pasa a mejor vida.

Durante los siglos XVIII y XIX y todavía en el principio del que vamos viviendo era común que en los pueblos, ranchos y haciendas fueran los curanderos o los brujos los que atendieran a los enfermos y esto, claro, por la falta de médicos en muchas leguas a la redonda.

Allá en nuestra lejana infancia conocimos en el pueblo a varios curanderos y curanderas a quienes la "vox populi" les llamaban brujos y hasta había gentes que aseguraban, juraban y volvía a jurar que ellas los habían visto volar por las noches convertidos en lechuzas y posarse en lo más alto de los árboles seculares de los solares donde alguien tenía "enfermo". También en el pueblo, si alguien de pocos recursos enfermaba llamaba al curandero o a la "bruja".

Si alguien moría, el curandero que los estaba atendiendo solía decir moviendo la cabeza y dándole una "juerte" chupada a su cigarro de hoja: "pos también me lo trujieron cuando el mal estaba pasáo". Cuando se trataba de un enfermo mental o de extraña dolencia, decía el curandero. "Le hicieron muy bien el muñeco... le dieron muy güena ración y le dejaron el jarrito en la lumbre".

Algo sobre el origen De la brujería

Hemos leído por ahí en un ensayo sobre el ocultismo que :

Desde cierto poeta Hindú hasta Moisés, el hombre ha usado de influencias misteriosas, esotéricas que van desde lo que se ve y lo que existe tras la sombra, que por tales fuerzas puede cuando el hombre ha llegado por medio de extraños, prohibidos y profundísimos estudios a familiarizarse con los seres habitantes de las tinieblas.

Los grandes iniciados de hace milenios de años, lograron ascender a planos astrales que los llevaron aun alto grado de perfección en su mentalidad, que pudieron dominar a las fuerzas físicas. Esta dominación de su mentalidad la usaban unos, para hacer el bien y otros para lograr sus propósitos satánicos.

Desde los tiempos de la infancia de la humanidad existe la ciencia esotérica de la hechicería o brujería. Una de las sectas más antiguas que la practicaban tenía por jefe mítico a Abraxas al que veneraban como si fuera un dios y lo invocaban en sus prácticas ocultistas. Se valían de los números en sus estudios habiendo adoptado las "estrella" o sea lo que se conoce por el "sello de Salomón", de seis puntas, que los hechiceros y los magos, según el articulista, llevaban atada a la frente, bien colgada al pecho o un anillo en la mano a modo de talismán poderoso.

El otro párrafo nos dice que: " Simón el mago, el samaritano, creó una secta la que se guiaba por unos textos que eran una distorsión de la doctrina cristiana, tal vez inspirados en el mismo demonio. Este libro resulta ser, nada menos, que La Magia Negra. Se dice que este rebelde hombre fue el primer gnóstico, porque habiendo sido expulsado del cristianismo por sus tenebrosas prácticas, puesto que hasta llegó a obtener denarios a los apóstoles Juan y pedro para obtener gracia del Espíritu santo por medio de las manos y que al no conseguirlo, pues lo rechazaron diciéndole: " a reo vayas, Satanás aléjate de nosotros" y que entonces fundo la dicha secta de las sombras.

Y el autor del trabajo a que nos venimos refiriendo, va más allá tratando de encontrar el origen del ocultismo y nos dice que "los pueblos de período cuaternario diseminados por lo que hoy es Francia y el norte de España celebraban ceremonias religiosas en el fondo de cuevas laberínticas; de allí, además de pintar animales, celebraban, según algunos investigadores, ritos de carácter mágico y míticos y más luego surgieron en Asia menor sectas misteriosas que se llamaron Mitra, Antis y Orfeo.

Allá en nuestras mocedades, ávidos de conocer todas aquellas cosas que nos eran desconocidas y que nos gustaba hurgar en cuanto libro encontrábamos por ahí leímos una conferencia sobre el iniciado Zoroastro en el que extensamente describía el autor, cuyo nombre no recordamos, los misterios que encierran las pirámides de Egipto y hacía una descripción maravillosa sobre la iniciación de los candidatos a perfeccionarse por medio de las ciencias esotéricas. Y bien recordemos aquellas pruebas tan espantosas que tenían que pasar para poder ser admitidos en sus logias. También en esa conferencia zoróastica leímos que en la Gran Pirámide se iniciaron los demás grandes sabios que llegaban de muy lejanos países para perfeccionarse en las ciencias de las matemáticas, la astronomía, la filosofía, la teología, la astrología y otras muchas que allí se enseñaban por los grandes maestros esotéricos.

El poeta mexicano Luis G. Urbina es uno de sus poemas dice:

De qué Merlín sapiente

de qué Viviana astuta

de cuál viejo adivino

pudiste mis males iluminar la gruta

con la maravillosa Lámpara de Aladino.

Y el famoso escritor Coahuilense D. Artemio del Valle Arizpe en uno de sus deliciosos libros nos cuenta la leyenda de La mulata de Córdoba. Aquella bruja que la tenían presa para llevarla a la hoguera, que pidió al carcelero un carbón para pintar un cuadro. En efecto pintó un barco perfecto se acomodó en él y salió por la rejas de la cárcel volando... que cuando vino el carcelero y no la encontró salió al patio y él y sus compañeros la vieron volando a gran altura en el barco diciéndoles adiós, con un pañuelo.

Y también nos dice del soldado que estaba haciendo guardia una noche en el fuerte de Manila, Filipinas y amaneció en la Plaza de México arcabuz en mano.

 

La Medicina popular y Sus "medicamentos".

La tiricia o mal de amores

Llegaba el curandero, examinaba al paciente y exclamaba. "Tá bien atiriciáo", Ta´ más amario que la flor de calabaza, pero le vamos a hacer la luchita". Hay que darle de beber toronjil morado en ayunas; consígase palo de Brasil para que lo remojen en una jarra de cristal y lo tome como agua de uso. Una copita de jarabe de rosas antes de cada comida. Traigan bastante yerba de cenizo, le dan 3 baños al día con el cocimiento y también que lo tome como té y por último traigan una burra prieta, parida, para que le den en ayunas un vaso de leche de ese animal. Y con eso va a recobrar la "salú", con el favor del Santo Niño de Atocha y el Santo Niño de Peyotes.

Caída de la mollera

Cuando un recién nacido se le caía la mollera, llegaba el curandero, lo tomaba en sus brazos, ordenaba que le calentaran un jabón y lo colocaba en la parte superior de la cabecita del pequeño, haciendo suavemente presión tratando de hacer el vacío, mientras el dedo índice de la mano derecha lo introducía en la boquita presionando el paladar hacía arriba en cierta forma hasta que "se acomodaba la mollera".

Alferecía

Para la alferecía, venía el o la curandera y después de observar al pacientito le daba una pequeña dosis de añil en infusión de borraja y baños de agua lo más caliente que pudiera soportarlo el enfermo y luego lo cobijaba con una frazada de lana a fin de que trasudara y arrojara el mal...

El mal de ojo

Preventivos: una cuenta de azabache, un ojo de venado o huesitos de serpiente de cascabel al cuello de la criatura, a manera de collar con un "chocho" al centro, enhebrado en hilaza roja.

Curativo

Cuando podían darse cuenta de quien había "ojeado" al nene, le hacían venir que lo acariciara y le diera agua en la boca. Si ignoraban quién le había enfermado, entonces se recurría a diferentes remedios: darle una pasadita por todo el cuerpecito con un huevo, mientras rezaba el credo. Al terminar esta acción la curandera quebraba el huevo y lo ponía en un plato bajo la cama de pacientito, y si en realidad estaba "ojeado" después podrán comprobarlo, pues el huevo tenía figurado un ojo en la yema. Si el huevo aparecía como cocido, no se escapaba a la curandera de lanzaba una exclamación muy común "Ah... qué ojo de bárbara...mira nomás , se coció el guevo"...

Mal de espanto

"El enfermo está apinzionado", como el "pico caído". Nada más quiere estar durmiendo, sufre falta de apetito. Durante su sueño se estremece y tiene fuertes pesadillas. Se va adelgazando cada día pior". Ya lo han visto varios médicos -si acaso los había- y no le ha acertáo. El enfermito sufre mal de espanto. Se llamaba al curandero y éste le hacía varias preguntas y confirmaba que el sujeto estaba bien "espantáo".

Los medios de curación son varios y vamos a citar algunos:

1º Durante tres viernes consecutivos había que hacerle la curación siguiente: Se hacían una crucecitas de palma bendita atadas con un listón rojo, y éstas se unían a un anillo de oro atado todo esto con otro listón rojo, se ponía a hervir unas ramas de toronjil o de yerbaniz, luego se ponía a calentar un caso bien limpio (limpieza se hacía con ceniza) cuando el cazo estaba al rojo vivo, se sacaba y se ponía frente al enfermo, cogía el curandero el envoltorio aquel, lo echaba al jarrito del toronjil y lo arrojaba con fuerza al cazo para que "chillara" al caerle el té frío, en seguida vaciaba aquella infusión y la daba a beber al paciente arropándolo después para que sudara y arrojara el susto por los poros.

2º Otro medio de curar: se daba al enfermo un "jumazo" con incienso, copal, laurel, romero, ruda y otras yerbas aromáticas, mientras estaba tendido en el suelo en medio del cuarto sobre una cruz de cal que con anterioridad había pintado el "brujo". Este rezaba en secreto algo extraño mientras pasaba por el cuerpo del enfermo unas ramas de pirul o de mezquite si no había más haciéndolo en forma de cruz. Esta curación también se hacia tres viernes seguidos.

3º He aquí otro remedio infalible. A las 12 de la noche se acostaba al enfermo sobre una cruz de ramas de mezquite o de pirul, en medio de las cuatro esquinas de la calle más lejana, mientras la "bruja" mascullando exorcismos, le daba a beber una poción de yerbaniz o de yerbas que solo ella conocía, luego lo envolvía en una frazada de lana, lo traía a su casa y ¡a sudar!

4º Después la curandera diagnosticaba que era "espanto" hablaba a solas con la madre o el padre del enfermo y le decía: esta noche, mañana y pasado cuando esté bien dormido, arrójenle a la cara una rociado de vino de mezcal, con la boca, "pa que dispierte" repentinamente y arroje el susto... y cuentan que esto era ¡maravilloso!

Algunas recetas

Todas las recetas que vamos a copiar las conocimos desde que tuvimos uso de razón y muchas de ellas nos fueron aplicada a nosotros mismos.

Para las punzadas

Colocaban en las sienes una mitad de fríjol de la "punzada" (cierta variedad de esta gramínea), si persistía el dolor se preparaban unos "chiquiadores" con hojitas de rosal o de lanten con material fecal de gallina, ponzoña de una araña negra, aceite de crótalo y otras cosillas más.

Para las jaquecas

"chiqueadores" de hojas de laten o de rosal con manteca rosada preparada a base de pétalos de rosa de Castilla, molidos con manteca de cerdo lavada en las "siete aguas maravillosas".

Para el empacho (infección estomacal)

El empacho no lo curan los "dotores", porque no "creyen" en él. Nomás nosotros que sabemos que "esiste" ... Esto afirmaban los curanderos. Lo mejor : una "andadita" (masaje) en el estómago, mojando la mano en aceite de comer.

O bien daban al empacho media cucharadita de albayalde (carbonato de plomo) o una gota de azogue (mercurio), o una dosis de azarcón (óxido de plomo) o una tomita de greta (protóxido de plomo), cualesquiera de estas tomas se daban con una copita de mezcal y alas dos horas un purgante de aceite de castor o de Jalapa  OJO ESTA RECETA ES EXTREMADAMENTE  PELIGROSA

Otro medio de curación: colocar a la persona boca abajo y estirarle la piel de la espina dorsal hasta que "truene requetebién" para que despegue el empacho...

Otra receta más: Un cocimiento de yerba de hojazé, con chocolate de castor y ¡fuera empacho!

Para el cólico

Dar al paciente una infusión de cualesquiera de estas yerbas que se tenga a la mano: manzanilla, raíz de indio, mejorana, ruda con romero, simonillo, peonía, yerba de la víbora, yerba de San Nicolás. O bien, colocar sobre el estomago un nudo de ceniza caliente, masticar un diente de ajo, con una copita de mezcal y tantita sal. En aquellos felices años había ocasiones en que el paciente moría en un "simple cólico"... ¡apendicitis!

Para el latido

El famoso "latido" no era otra cosa que la debilidad. Entonces, he aquí la receta, estupenda, maravillosa... Se aplicaba un confortativo, compuesto éste de un huevo estrellado que se colocaba sobre un lienzo mojado con mezcal y sobre el huevo se ponían hojas de mejoran, laurel, polvo de nuez moscada, orégano, hierbabuena, albahaca, tomillo y otras yerbas aromáticas... y un buen té de canela que se daba a beber.

Para el reuma ("el riuma")

Masaje con sebo de coyote. Dormir sobre una piel de esta misma alimaña. Buscar uno de aquellos animalitos que les llamaban "perros de hule", tan queridos por los aztecas para que durmiera a los pies del enfermo. Por cierto esta variedad canina se ha extinguido en esta región.

Para los Tlacotillos (furúnculos)

Poner sobre el grano una mezcla de cal, azufre y manteca de cerdo, jabón de lavar mezclado con piloncillo molido o una pequeña porción de "yerba de raíz".

Para las perrillas (Orzuelos)

Tule quemado con sebo de res. Masaje con una llave de la puerta... Aquellas llaves que pesaban un kilo y solían servir de arma, algunas veces... Ah... pero había que dejarlas serenar y heladita dar el masaje.

Para las anginas (amigdalitis )

Cataplasma de jitomate en la garganta, en la planta de los pies y en los ganglios de los antebrazos. Masaje en las anginas con jitomate caliente. Cataplasmas de sábila con manteca de manzana. Remojos de pies con agua muy caliente.

Contra el Saratan (cáncer)

Hoja de lampazo maceradas. Hojas de laurel maceradas y con ceniza, lavados en la parte afectada con yerba del cáncer o malvaloca.

Para el dolor del costado (pulmonía)

No había mejor que los sinapismos de mostaza con vino mezcal. Cataplasmas de aceite muy caliente . Pociones de borraja de castilla bien calientita con unas gotas de aguardiente. Yerbas cordiales como soporífero "pa echar juera el mal".

Para la hidropesía

Introducir al paciente en el estómago de una res en el momento de destazarla, cubrirlo luego con una frazada, darle un soporífero para que sude copiosamente.

Contra la Tisis (tuberculosis)

Dar al enfermo una copita de mezcal antes de cada comida y al acostarse.

Revolcarse diariamente completamente desnudo en el sirle en un corral de ganado caprino.

Cuando el curandero o curandera eran más "letráos", daban lo que ellos llamaban "la toma del maguey", la cual surtía magníficos resultados y existen gentes en la actualidad que, en efecto, han sanado con esta curación.

Para la tos.

No había mejor que el jarabe de la yerba de cenizo, con miel de abeja; un cocimiento de flor de anacahuita, de gordolobo, de hojas de eucaliptos o de saúco.

Para curar un resfriado

"Friegas" de manteca de puerco con carbonato en la espina dorsal, en los brazos, en las plantas de los pies y enseguida un té de yerbaniz.

Dar al paciente unos "apretones de arriero", que consisten en tomarlos por la espalda colocando sus manos trabadas al cuellos, levantarlo y apretarlo con toda la fuerza posible hasta que truenen los huesos.

Para los cizotes (micosis)

Aplicar en la parte dañada ceniza de un cigarro de hoja, con ajo macerado y saliva del propio enfermo, o con leche de higuera.

Para los mezquinos (verrugas) Savia de la yerba de la golondrina, aplicada en cada verruguita

Esta otra receta: tirar tres granitos de sal en dirección de donde aparezca el arcoiris.

Para la coagulación

Cuando había una herida, no se encontraba mejor coaguleno que una compresa de petróleo diáfano (gas decían en aquellos pueblos) o bien aplicar a la herida una telaraña de las que abundan en las paredes de adobe y aplicarla sobre la herida . la coagulación se hacía por encanto.

Para la cicatrización de una herida, no había mejor remedio que la yerba del cáncer y la untura color amarillo con que se engrasaban las ruedas de carros, carretones y carretas y si mal no recordamos, éste era su nombre en ingles: "Golden Axle Grease"

Nos platicaban nuestro abuelo que fue soldado de Don Benito Juárez, que durante la campaña contra los invasores franceses y traidores mexicanos, los soldados usaban ciertas yerbas que les daban magníficos resultados para evitar la infección de las heridas y hasta para cicatrizarlas.

 

Como auxiliaban las Comadronas a la paciente Al dar luz

Como complemento a este capítulo vamos a describir "la hora de la verdad" o sea en el momento de dar luz las señoras a sus hijos.

¡Benditas sean nuestras madres y abuelas que tuvieron que pasar por un mar de sufrimientos: primero que traernos a este mundo, después para cuidarnos y guiarnos dándonos una precaria educación cuando se podía, a enseñarnos a ser cumplidos en el trabajo y obedientes siempre a los padres y al llamando de la patria cuando estaba en peligro.

Veremos a continuación de cómo se realizaba los nacimientos en los hogares, en aquellos lejanos años:

Llegaba el día en que la esposa iba a dar a luz, y el marido o cualesquier otro miembro de la familia corría a traer a la comadrona, el doctor -aunque lo hubiera- no se ocupaba de estos casos de vida o muerte por el pudor de las señoras.

Ya para cuando venía la comadrona, el esposo había colocado un morillo recargado en la pared que sostenía una cuña de madera en el suelo. Este venía quedando en medio de la cama a una altura conveniente donde la paciente tuviera la criatura.

Llegaba la comadrona, examinaba a la enferma sin siquiera lavarse las manos. ¡Aquellas manos surcadas por marcadísimas arrugas, una uñas por donde nunca había pasado el cepillo, las tijera o las espina de maguey para limpiarlas!

Mientras fumaba un cigarro de hoja, realizaba auscultación y así podía ya decir el tiempo que faltaba para la llegada del bebé.

Había que tenerle lista a la comadrona, una botellita de mezcal "para pasar la noche" o las horas del día que estuviera desarrollando su cometido.

Ya se había preparado de antemano una tina de madera para bañar al nene; unas camisitas, un fajero, y gorrita. Se hacia un cocimiento de orégano y otro de cominos para darle al recién nacido con el fin de que arrojara la babita y fuese trabajador toda la vida.

En el momento difícil la enferma se ponía de pie sobre la cama, se cogía con fuerza de una cuerda forrada con tiras de una sábana vieja que previamente se había atado al morillo y la comadrona empezaba a darle voces de ritual para se ayudara; "pújele... pújele, más juerte.. ora sí a San Ramón y al Santo Niño de Atoche".

Llegado el niño tomaba unas tijeras común y corrientes las que flameaba con un cerillo o con la vela que alumbraba el recinto y amputaba la liga umbilical; bañaba al recién llegado con agua calientita, lo untaba de aceite de comer, lo vestía y en una cucharita le daba a beber unas gotitas de orégano y otras de comino.

Terminada toda esta maniobra, ayudaba a la enferma hasta que arrojaba la placenta, le fajaba bien el vientre y le ataba un "melindre" a la cabeza.

Entonces, mientras fumaba su cigarro de hoja y saboreaba una copita de mezcal daba sus instrucciones dietéticas.

No bañarse hasta dentro de cuarenta días. Los primeros días la alimentación debe ser de atole de masa con piloncillo y tortillas de maíz tostadas (pacholas), tomar copitas de mezcal para aliviar el dolor de los entuertos; a los cuatro o cinco días puede tomar caldito de pollito tierno, con "especies" y veduritas, a los diez días ya puede tomar caldito y una piecesitas de pollito de a real (doce centavos y medio).

No puede cruzar la puerta porque le hace daño; no puede hacer esfuerzo alguno.

Al chiquitín cuidarlo del "aigre, pa que no le dé la morcezuela o se le vaya a cái la mollera".

A los cuarenta días, ya se puede bañar con agua caliente en un cuarto donde no le de el "aigre" por temor a que se resfríe. Ya se puede quitar el melindre pero la faja debe "traila" por tres meses, "pa que no si haga panzona".

Después de los cuarenta días ya podía la parturienta salir a la iglesia a ofrecer su criatura y apagar las visitas a las personas que estuvieron a verla durante su cuarentena.

Así vieron al mundo nuestros abuelos, nuestros padres y hasta muchos de nosotros que llegamos a este mundo en las postrimerías del siglo XIX... y nos cuentan que todavía en algunos ranchos y ejidos lejanos de los pueblos, se usan estos métodos rudimentarios para que la cigüeña, convertida en comadrona "traiga" a los niños, ahora podemos decir que de Laredo...

Todavía hoy

Todavía en nuestros días a pesar de que los pobladores remontados lejos de la ciudad tienen servicio médico por los estudiantes de medicina que hacen su servicio social, existen muchas gentes que siguen usando estos métodos antiguos para curarse con yerbas y con intervención de curanderos.

Y diremos que , prueba evidente de muchas de estas recetas que citamos aquí daban buenos resultados, es que nosotros los octogenarios andemos todavía por aquí en este mundo dando guerra y muchas... pero muchas veces sanamos de ésta o aquella dolencia con algunas yerbitas de las que dejamos aquí los nombres.

La brujería

Entrar en los dominios de la brujería de lo insondable, ahondar en los secretos más secretos de la vida es en realidad temerario.

La metafísica nos enseña caminos tan extraños, tan repletos de misterios que preferimos torcer rumbos y dejarla en paz.

Las ciencias herméticas tienen sus adeptos y se cuentan por millares en todo el mundo, sobre todo en el misterioso oriente, en la China, la India y se desplaza hasta la Europa Central donde algunos escritores nos han presentado casos y cosas increíbles relacionadas con esta rama de las ciencia no oficiales.

Tratando de complementar este trabajo folklórico sobre la medicina popular que privó en el siglo XIX y ya venían algunas de sus aplicaciones desde el siglo XVIII, vamos a referirnos en este capitulo final, a la brujería, "ciencia" que es muy popular entre la gente humilde en la de los pueblos del Sur y Sureste de México y lo es también en el Noreste de México como lo vamos a encontrar en seguida.

Algunos caso de brujería

Por los años del 70 y 80 del siglo pasado, se sucedieron casos extraños en algunos pueblos en hombres y mujeres que sufrieron "un mal puesto", embrujamiento.

Nos relataba un amigo nuestro, un viejecito culto que vivió durante estos años y se alejó de este mundo en las postrimerías de los 40´s de nuestro siglo, que cierta ocasión a un amigo de él, en una taza de café le dieron un bebedizo que lo puso en un estado tan doloroso que se arrastraba sosteniéndose con las manos y los alimentos los comía en el suelo.

Alguien le contó a su esposa que recordara con quién había tenido algún disgusto y ésta dio el nombre de una mala vecina.

Le sugirió que viera la bruja buena de nombre Trinidad y que ella lo sanaba.

Efectivamente, vino aquella viejecita, auscultó al enfermo, le dio una poción de yerbas que nada más ella conocía, durante tres viernes y el hombre volvió a la normalidad y tuvo que emigrar de ese pueblo a San Antonio de Béjar y allá vivió muchos años, feliz al lado de su familia hasta que murió de senilidad.

Otro caso

Casó un aduanal con una bella señorita por allá en un pueblo fronterizo y éste, tenía amoríos con una "interfecta".

De pronto la recién casada amaneció loca de remate al grado que tuvieron que encerrarla en un cuarto. Allí se hacía pedazos la ropa y hablaba incoherencias día y noche.

Algo increíble... por las esquinas del cuarto y cogiéndose con pies y manos ascendía hasta el techo, se cogía de las primeras vigas y las iba pasando de extremo a extremo como lo hacen los acróbatas, sin caerse jamás. Luego descendía por la misma esquina y bailaba y reía a grandes carcajadas. Aquello era un espectáculo macabro que se repetía todos los días y a todas horas.

Los familiares vieron varios doctores pero nada pudieron hacer hasta que una amiga del esposo le dijo: ¡Oye Julián..

El mal de Eufrosina es "mal compuesto", a ésta la tienen bien clavada la fulana esa con quien vivías amancebado. Anda y trae al viejo de la Loma allá al Moral y verás como te la cura.

El Julián ni tardo ni perezoso alquiló un automóvil y se fue por el curandero.

Llegó a la casa y le dijo -llévame a ver esa mujer

La estuvo observando por la pequeña ventanita por donde le daban los alimentos y entonces ordenó al esposo que le trajera ropa de Eufrosina.

-Ven, en el nombre de la Santísima Trinidad... te conjuro a que vengas" la enferma se acercó dócilmente y el viejo le dijo - Toma esta ropa y vístete.

La paciente obedeció. Luego la hizo acercarse y la escupió tres veces en la cara sin que la loquita se moviera.

Se retiró de allí y habló con el esposo.

Durante tres viernes le hizo curaciones con humazos de yerbas aromáticas, incienso, mirra y copal, le daba a beber un cocimiento de yerbas que traía preparado en un recipiente de barro y luego la acostaba para que sudara.

Cuentan que después de la tercera curación y esto me lo aseguraron personas serias, cultas , dignas de crédito, que la Eufrosina se levantó, abrió la puerta y se fue directamente a la cocina a hacer el desayuno, conciente.. perfectamente sana, como si nunca hubiera estado en aquel estado desastroso.

Es más, estaba encinta desde que se inició su locura , y a su tiempo nació la criatura en perfectas condiciones de salud.

Aquí esta otro embrujado

En esta vez fue en novio quien sufrió el embrujamiento, caso que lo he confirmado en cierta ciudad cercana de Monterrey con viejos amigos.

Vivía ilegalmente un joven apuesto y muy querido de la sociedad, con cierta mujer "livianita".

Un día decidió dejarla y casarse con su novia, una muchacha de la buena sociedad de aquella ciudad.

La tarde de la noche en que iba a casarse, estando platicando con unos familiares de su novia y algunos amigos, se desplomo como si lo hubieran azotado de las corvas y dio un grito espantoso.

Lo llevaron a la cama y entonces presenciaron algo que nadie jamás ha olvidado. Valga la expresión, principio a "hacerse rosca", esto es, juntar la cabeza con los pies, semejando a una caramuela o mil pies que se les llama también y por mas esfuerzos que hicieron sus amigos y mas luego los doctores, no pudieron enderezarlo.

Sabedores todos sus amigos que la fulana aquella tenia tratos con el diablo, según expresión general, fueron a la casa a buscarla y la "lechuza" había volado.

Unos, tomaron el tren a Torreón, otros a Monterrey, los demás allá rápidamente se fueron a San Luis, otros hasta México y a ver si la localizaban pero no la encontraron.

Ocho días después murió aquel apuesto joven y ¡admírense ustedes! Al expirar se "desenrosco" volviendo a tomar su forma natural.

Y así podemos seguir relatando una serie de casos de esta naturaleza, en que unos resueltos favorablemente por medio de curaciones de las "brujas buenas" y otros que nomás no tuvieron mas solución que la muerte.

En mi tierra había una viejecita que tenia fama de bruja, y cierta ocasión un primo hermano mío y otro amigo, pasaron en la mañana frente a la casa de la brujilda y vieron que estaba bailando una parejita de muñecos en la mesa.

Los dejo para ir al cuarto siguiente y estos entraron y se llevaron los muñecos entregándoselos a la abuelita del amigo de mi primo.

La viejecita que les oyó el relato, se dio cuenta que la muñeca tenia la cara de una mujer muy conocida y el muñeco la de su esposo y estos estaban muy enfermos.

Tomó los muñecos, les saco una buena cantidad de alfileres que tenían clavados en diferentes partes del cuerpo y luego ordenó a los muchachos que hicieron un pozo y los enterraron junto del nogal de la huerta.

Tres días después pasaron por allí los muchachos y los vio la viejecita, los llamo y como perritos falderos se acercaron a ella.

- Miren, bribones, siéntense allí, miren, ustedes se llevaron mis muñequitos con que me divierto, vayan a traérmelos, están enterrados junto al nogal de la huerta, allí los enterró tu agüelita, bribón.

- Ay, nanita... nosotros... y ambos quisieron levantarse pero no pudieron hacerlo porque se sintieron amarrados a la silla como si estuvieran pegados con resistol.

- Ya pueden levantarse, vayan y tráiganmelos, dile a tu agüela que me los mande o los friego a ustedes dos. Ah... y le dices que ya julano y mangana ya los sane...

Todo se realizo y efectivamente, aquel matrimonio resulto sano completamente.

Esto lo oí hasta a mi propio primo, a mis familiares y vecinos.

Allá por el año de 1896, la Hacienda de Hermanas, Coahuila, era una especie de emporio de riqueza, se cultivaba, uva en grande, caña de azúcar, maíz, trigo, fríjol, etc.

La casa grande para los coches y al fondo a puerta de campo que daba a las caballerizas.

En las noches de luna, los habitantes de esas casas se divertían con tertulias el estilo de entonces: juego de estrado, adivinanzas, canto, declamaciones, poemas románticos.

Había un par de muchachas muy guapas que cantaban a dúo admirablemente, pero esto lo hacían cuando estaban en sus cabales.

Una noche las invitaron a tomar parte en la tertulia y asistieron. Les tocó el turno, cantaron tres canciones y al terminar la ultima dijeron al unísono: - Ya nos amarraron... y principiaron a dar saltitos y a pedir de favor que las desataran.

Inmediatamente las señoras las sentaron. Les levantaron la falda y efectivamente estaban bien amarradas de los muslos con una reata. Uno de los señores, saco su navaja y reventó las reatas, las cogió en sus propias manos y las dejo caer en sus pies. Ante la admiración y el espanto de la concurrencia, las reatas desaparecieron como por encanto.

Con este motivo, ya convencidas las presentes que aquello era cosa de brujería, alguien trajo, no recuerdo de donde decían, a una señora que las curo con ensalmos, limpias y bebedizos y aquel par de muchachas fuertes y simpáticas volvieron a recobrar su juicio y vivieron muchos años, casadas y con familia.

REFERENCIAS SOBRE EL TEMA

En el anuario de la Sociedad Folklórica de México de 1951, encontramos un articulo titulado: "La hechicera en la montaña (según las brujas de Pereda)", se refiere a la obra de don José María de Pereda, dramaturgo y escritor español del siglo XIX y parte del presente, que firma Mario N. Pavila, de la Universidad de Purdue, USA., en el que el autor hace algunas citas del libro como las siguientes:

"Como es creencia que una bruja esta asistida por espíritus familiares, consecuentemente, todas aquellas cosas que le pertenecen y que emplea en sus trabajos como el azufre, los tienen y si uno toma parte de ellos arderá y morirá."

"De modo semejante, las brujas tocando al ganado con su varita de virtud, pueden causarle enfermedad y muerte."

"Cuando ella existe en Cernécula, al aquelarre del sábado, en la provincia de Burgos, va de parranda, canta y baila con Satanás su patrón."

"El ungüento que ella uso cuando vuela hacia estas reuniones lo guarda en un bote que esconde bajo una piedra del hogar."

"La bruja, por otra parte solamente causa dificultades y daños, chupa la sangre de los niños, muerde a sus enemigos por las noches, hace mal de ojo a los niños, produce abortos a las mujeres encintas, incendia las casas, marchita las cosechas y los sembrados y provoca contiendas."

"Cuando vuela hacia estas reuniones (se refiere a la Cernácula, provincia de Burgos), primero se unta el cuerpo con ungüento de brea negra, el cual guarda en un bote que tiene bajo una piedra del hogar y entonces pronunciando los versos siguientes se lanza por el aire como cohete.

Sin Dios y sin Santa María 

Por la chimenea arriba

 En el Anuario de la misma sociedad de 1955 encontramos el extraño caso de un hombre que se convertía en marrano y se trepaba a los árboles para hacer daño a los niños hasta que fue muerto por un "compadre" con una escopetea "curada": relata también el caso de la esposa bruja, que por las noches pronunciando ciertas diabólicas palabras se despojaba de la carne y el esqueleto se remontaba por los aires, hasta que el marido la tanteo, quemó la carne y cuando ella regreso se desintegró el esqueleto."

Estas y otras muchas leyendas de extraños casos los recolecto el profesor Joseb Pimentel, en la región de Dimojoval, estado de Chiapas.

Las brujas buenas curan los hechizados.

Hay brujas buenas, que se dedican a hacer el bien, deshaciendo los hechizos y devolviendo la salud a los que tienen el mal compuesto.

Unas las curan con humazos de chile piquin, y yerbas aromáticas, mientras rezan ciertas oraciones en voz ininteligible.

Otras los azotan con una "cuarta" pronunciando el nombre de la que ellas han descubierto que era la bruja que había enfermado al paciente.

Otras curaciones las hacen en "limpias" de rama de pirul, flores rojas, verbena, albahaca, dando brebajes de yerbas que solo ellas conocen, pero debe ser "cordiales" porque siempre al dárselas las ponen en cama, bien abrigadas a las pacientes para que suden a mares.

Las curaciones las hace, según el decir de gentes, testigos oculares, que las hacen los días martes y viernes y a ciertas horas de la noche.

El mismo autor Pavia en su articulo que ya hemos comentado, pone una serie de apostillas sobre grandes escritores que desde hace tiempos remotos han tratado el tema de la brujería, como Platón, Proproperpius, Petronio, Cervantes, Shakespeare, Menéndez y Pelayo, Ruiz de Alarcón, Calderón de la Barca, Goethe y otros mas abordaron en sus obras dicho tema.

En el numero de enero de 1971 de la revista Contenido que se publica en México, apareció un articulo bien documentado e ilustrado, escrito por Juan José Morales del cual nos vamos a permitir copiar algunos párrafos para afianzar mas este trabajo de investigación.

El articulo de Morales se titula así: Reportaje gigante, luego como balazo, Es falso que el país este experimentando un "torno de los brujos". La brujería siempre ha sido parte integrante y muy principal de la vida mexicana."

He aquí algunos párrafos: "Millares de brujos atienden a la multitud que acuden a ellos para ahuyentar la mala suerte, recuperar o hechizar al esposo o a la amante, asegurar una parte feliz, ser afortunado en amores, sanar de enfermedades incurables, dañar a los enemigos o protegerse de ellos, conservar el trabajo o prosperar en los negocios, eludir peligros, encontrar paz espiritual.

"Un sociólogo dice: Gracias al colonismo que sufrimos, miramos la brujería con la deformada visión de los europeos. Pero en México es algo totalmente diferente. El brujo no es un enemigo de la sociedad sino, por lo contrario, cumple una función social... Su trabajo esta orientado básicamente a llevar el bienestar a los demás."

Misas negras para gente fresa.

En ciertos círculos de la ciudad de México centro nacional del snobismo ha habido en los últimos tiempos una explosivo florecimiento de la brujería a la europea.

El ritual favorito de la Misa Negra, en que el altar esta representado generalmente por una mujer desnuda tendida sobre una mesa, el cáliz es un cráneo cortado en forma de copa, las hostias obleas teñidas de negro y el vino, algún licor fuerte o si los brujos son capaces de vomitar sangre de gallo o algún otro animal.

"Las velas de los candelabros y las cortinas de la habitación están pintadas de negro o de rojo, los colores del demonio. Los oficiantes visten de negro y en el transcurso de la ceremonia, que en fondo de toda una orgía, se desnudan. Durante la misa negra, muchas veces se quema incienso mezclado con marihuana para tratar de producir alucinaciones o estados emocionales muy particulares."

"La brujería mexicana abarco todo lo imaginable. Desde la tradicional muñeca claveteada de alfileres, una practica mágica universal hasta baños de miel o agua de rosas para lograr la felicidad. A su lado el más elaborado aquelarre de la brujería de importación, resulta asunto de principiantes."

La psicoterapia del pobre Hay limpias de todas clases Se pueden hacer hasta por teléfono.

La "limpia" puede curar hasta la mala suerte, que las mas de las veces no es sino un estado de animo. En la practica, la limpia es la psicoterapia del hombre pobre. Media docena de limpias equivale para quien cree en ellas a un costoso tratamiento en que por espacio de varios años un sicoanalista se esforzara por encontrar el origen y la curación de los problemas.

Sin duda, la limpia ha salvado a mucha gente de terminar en el manicomio.

Políticos y empresarios.

Hay limpias de todos tipos y precios; con huevos, limones, hojas de ruda o pirul, agua y alcohol y animales vivos, que cuestan de uno a dos pesos, hasta varios cientos. Todas se basan en el elemental principio de eliminar en el individuo aquellos factores inmateriales que le causan daño. Contra lo que pudieran pensarse, no solo personas pobres e ignorantes quienes se someten a limpias. No es raro ver las puertas de alguna bruja, especialmente afamada, media docena de automóviles de lujo y algunas ejercen a domicilio en residencias de millonarios. Se dice, que aunque no nos fuera posible confirmarlo que un brujo capitalino es especialistas en limpias por teléfono.

De numerosos políticos y empresarios mexicanos se asegura que tienen una bruja de cabecera y se dice de un secretario de estado que antes de cada acuerdo con un Presidente de la Republica, o antes de cada acuerdo importantes se sometía a una limpia.

 

LA BRUJERÍA EN NUEVO LEÓN Y COAHUILA.

La inquisición en estas regiones.

Durante mis vacaciones en octubre de 1971, visité en Monclova a mi culto paisano y pariente, el historiador Daniel Menchaca Hernández, y al comentar que estaba escribiendo el presente trabajo me dijo, que acababa de recibir un documento muy valioso sobre este tema, el que le envió el historiador Rodolfo González de la Garza, que encontró en el Archivo General de la Nación, información contenida en 1250 paginas en donde se confirma que en Nuevo León y Coahuila existían personas que se dedicaban a las malas artes de la brujería.

Veremos en este documento que en Monclova existió una rama de la inquisición la que tenia poderes para juzgar y castigar especialmente a los herejes.

Fue por los lejanos años del Señor de 1748 a 1752, cuando la Inquisición diligenció delitos contra la fe, resultando nueve o mas ordenes de formal prisión contra personas que fueron enviadas a las cárceles secretas, previo encarcelamiento y tortura en Monclova.

"Según las averiguaciones preliminares, principia el documento enviado por González de la Garza, a principios del siglo XVIII vivía en Boca de Leones una española de nombre Cato o Catalina que era bruja y hechicera, con plenos conocimientos de yerbas y raíces que ingeridos mataban rápido con dolor. Esta Cato enseño sus artes a la India Efigenia y a Manuela de los Santos, tlascalteca. Estas dos fueron a avecindarse en Monclova, donde instruyeran discípulas. Se citan los nombre de las brujas de toda la región.

"Se tomo declaración a alrededor de cincuenta personas, resultaron informes detallados de las ceremonias de iniciación al culto del demonio, que incluía el juramento de NO creer en el Hombre Encueretado y la Mujer Enlutada."

"Relatan los viajes que hacían volando a varias poblaciones pero con preferencia a su meca, Boca de Leones. También aceptan haber hechizado y envenenado con brebajes a más de veinte  personas cuyas actas de defunción están en los expedientes.

"El Bachiller José Flores, Notario del Santo Oficio en Monclova recibió instrucciones de que "las aprehensiones se hicieran todas de noche y simultáneamente para no causar alarma. Que a los indios podrían traérselos acusándolos de perturbadores impedientes al Santo Oficio o por perjuros en las declaraciones que buscaron y justificación para traerlos amenazándolos con algunas penalizaciones y torturas. El gobernador y Cabildo de Victoria, contigua la Misión de Santa Rosa (Nadadores) piden que "se tenga clemencia con los acusados, que se esta usando una crueldad anticristiana; que las confesiones han sido falseadas por el tormento; que las mujeres han sido desnudadas y torturadas como lo demuestran las cicatrices de algunas". Luego grupos de indios fueron a rogar y suplicar que "soltaran a las pobres mujeres, que eran ignorantes y que habían quedado darles de comer".

"En relación con las diligencias llegó a Monterrey un experto para tomar declaración a Cristóbal Quintana".

"Siete días después, el 20 de julio de 1752 lo contesta el Bachiller Ignacio Martínez, Comisario del Santo Oficio de Monterrey, añadiendo que el Notario de Coahuila ha procedido un error y práctica extraña al Santo Oficio viniendo del malísimo principio de quien por tener grande autoridad sembró varios desatinos, caminando un miedo grave y dando torturas a personas de poca constancia."

La india Efigenia y la tlaxcalteca Manuela de los Santos murieron poco después de prestar declaración y padecer tormento.

"En las averiguaciones resultaron haber sido envenenadas por las otras acusadas".

"Para 1751 ya habían sido dictadas las formal prisión y enviadas a las cárceles secretas mas de nueve personas. Siguen algunas:

1.- Magdalena de Hinojosa: Española de 32 años, nieta del capitán Diego de Hinojosa, fundador de ese apellido en el norte.

 2.- Francisco de San Miguel.

 3.- Juana Maria mulata de Gil de Leyva.

 4.- Maria Pascuala de Nava. 

5.- Josefa de Iruegas, Española, hija natural de Felipe Joaquín de Iruegas, Teniente en funciones del propio presidio de Monclova. 

6 y 7.- Antonia y Rosa Flores, de 48 años, hija de Alférez Rodrigo Flores de Valdez (Primer Alcalde Ordinario de Santiago de la Monclova de 1689.

8.- Maria Gertrudis de 20 años y 

9.- Josefa de Salazar esposa de Miguel de Calderón.

"Cargos.- Aparte del numero exacto de muertos y hechizados, imputados a cada quien: Sortilegio, maleficio, apostatia, impiedad, superstición, blasfemia, hechicería y pacto con el enemigo."

"Se giraron en las cárceles secretas las ordenes de tormento con la formulación conocida: Condenados que sea puesta a cuestión de tormento en la cual mandamos preservare por cuanto tiempo y cuando nos fuere lisiada o se siguiere efusión de sangre o mutilación de miembros sea su culpa y no la nuestra".

Agrega González de la Garza:

"Algunos expedientes carecen de final, Encontrare lo siguiente:

"Magdalena de Hinojosa, presa en Monclova desde el 16 de septiembre del año de 1748, estaba todavía en las cárceles secretas de 1755, su familia se había mudado de Monclova."

"Francisco de San Miguel, huyo de la cárcel de Monclova fue vuelto a apresar en 1751. Declara en las cárceles secretas que esta perdiendo la vista por el encierro".

"Juana Maria, mulata de Gil de Leyva, ya presa en Monclova le dictaron formal prisión el 19 de abril de 1751".

El 8 de noviembre de 1758 fue sacada de las cárceles secretas y donada a los padres del Hospital de San Juan de Dios de México, le prohíben ir a Coahuila.

"Los padres la venden en $50.00 a un mercader y ella solicita a la Inquisición le permitan que ella busque su nuevo comprador pues el actual va a negociarla".

Maria Pascuala de Nava.- murió presa, con vómitos de sangre en el "pulguero" que esta debajo de la Notaria el 12 de diciembre de 1756.

Josefa de Iruegas.- Sentencia: "Que oiga Misa Mayor en la Iglesia del Convento Real de Santo Domingo de esta ciudad (de México) estando en forma de penitente con vela de cera en las manos, soga al cuello e insignia de hechicera y supersticiosa. Sea sacada desnuda de cintura arriba y traída por las calles de la ciudad con voz de pregonero y le sean dados 200 azotes. Desterrada de la Villa de Monclova y de esta de México por diez años por 20 leguas en contorno de esta y 50 leguas en contorno de Coahuila. Que los primeros 5 años les pase encerrada en la Magdalena de esta ciudad". Se ejecuto la sentencia de azotes el 2 de diciembre de 1754.

"Rosa Flores.- Se había quejado en Monclova porque estando presa y encadenada, entro a media noche un hombre para violarla. Le nació un hijo en las cárceles secretas y se ordenó fuera dado a alguna familia."

Acta de su tortura.- entró el Ministro, la desnudó y estando en carnes y tapándose los pechos, fue vuelta a amonestar. Dijo que no ha de decir mentira ni perder el alma. Perdonó a las personas que me han puesto en este trabajo, para que tu me perdones, Señor...".

"Se le dió otro media vuelta, dijo que: Misericordia, que no debo nada". Dada otra amonestación dijo: "Que tormento tan injusto, que no debe nada. Quieren que diga que soy bruja y hechicera. No soy bruja".

"Fue vuelta a amonestar y siguió negando"... "Salieron los Ministros. Comenzó a las 10:30 y termino a las 11:45. Entre la primera y la segunda vuelta, pasaron 18 minutos."

"Sentenciaron prisión en la casa de la Magdalena por tres años. "Que después de cumplidos no puede salir sin permiso del Tribunal. Se rectifica la sentencia para que ayude a la Rectora de la casa de Misericordia de esta ciudad y puede tener su hijo consigo".

Cumplió el plazo el 15 de septiembre de 1758 y el 5 de enero de 1759 solicito para regresarse a Coahuila".

Hasta aquí la información copiada del documento auténtico existe en el Archivo General de la Nación, enviado a mi estimado amigo, el historiador Rodolfo González de la Garza, Catedrático del Colegio de México, de la capital del país.

COMENTARIO FINAL

Después de leer todas estas citas y documentos de personas de alta prosapia intelectual, solo queremos decir que estas malas artes de la brujería todavía en estos tiempos de la Cibernética, de los viajes a la luna, de la electrónica, etc, etc. Todavía existen algunas personas que conociendo maravillosamente los secretos de nuestra herbolaria, de cuando en cuando y por envidias, odios mal fundados, secretamente dan a beber una de algún brebaje de yerbas perniciosas y le causan enfermedad a veces de muerte.

El pueblo, nuestro pueblo que es de sentido tan agudo, pero también propio de una ingenuidad a veces tan grande, ha forjado consejas y leyendas sobre las brujas y hasta hoy quienes digan que las han visto volar en una escoba a medianoche cuando la luna esta en cuarto menguante... Y que se convierten en lechuzas para trasladarse rápidamente a otros lugares a disfrutar, bien de los fantásticos aquelarres o a aplicar uno de sus maleficios a la persona que los ha encomendado un cliente diabólico.

Nuestro folklore tiene en todo esto un campo muy amplio para escribir sobre casos y cosas de la brujería, por muchos años.

Y... LA TRADICIÓN SIGUE SU MARCHA

Es muy común ver en los aparadores de las librerías libros de Magia Blanca, Magia Roja, Magia Verde, Magia Negra, el libro de San Cipriano, la Cruz de Caravaca. Las Profecías de Nostradamus, El Conde Calgary, el Libro de los Sueños, otros libritos con nombres como estos: Como hacerse amar; Como ganar dinero fácilmente, Manual de Hipnotismo y Sugestión; la Hechicera Cassandra, el Mago Merlín y otros nombres muy exóticos, de los que se venden millares de ejemplares por año.

En los herbarios, encontramos una infinita variedad de yerbas y raíces para realizar "curaciones milagrosas": amuletos de la buena suerte, como chuparrosas (colibríes) disecados, camaleones, para traer felicidad; Almizcle para hacerse amar, Haba de San Ignacio, semillas de Lagrimas de Maria, Piedra Alumbre, para quitar la mala suerte, Loción Arco Iris para hacer prospero su negocio y que haya abundancia de salud y dinero en el hogar; perfumes horoscopales, que tiene virtudes increíbles en el amor, y en los negocios, la Rosa Cruz que da larga vida; Piedra de Imán para ganar dinero, Velas flama, para velaciones a los enfermos de mal puesto, ramas de pirul para las limpias del cuerpo y de la casa; Perfume de Siete machos para hacerse amar; Oraciones para atraer al amante o al marido ausente; Flor del Corazón para las enfermedades cardiacas; Incienso Egipcio para las "limpias" y otras virtudes de esta resina para usos similares, oraciones al Justo Juez, a San Ignacio, San Cipriano, San Antonio y otras miles de novenas y oraciones a Santos que ayudan a vivir mejor invocándoseles por medio de estos rezos, Piedras de Besugo para el mal de Orín, y una diversidad de, repetimos, de yerbas y raíces que son infalibles para alguna dolencia de las muchas que padece la humanidad.

... Y así podemos seguir divagando sobre este tema conocido por siglos recordando aquellas noches en las que la abuelita contaba a sus nietos cuentos de brujas, de hechiceras que sabían convertir a las gentes en flores, animales, cuadrúpedos, en aves o en piedras preciosas y al terminar su narración alguno de sus nietos preguntaba: - Abuelita y... ¿Existen las brujas, de veras? - Las hay y en el trabajo es dar con ellas... y volvía a santiguarse.

COLOFÓN

Este trabajo de investigación folklórica, no lleva otros fines que revivir un poco nuestras tradiciones en sus mas famosos aspecto y creo que el tema es por demás simpático en primer lugar por encontrarnos en el evocaciones deliciosas de nuestra niñez, de las primicias de nuestra vida en que sintiéndose despreciados por alguna Dulcinea de edad adolescente, nos hubiéramos querido convertir en brujos para darles disimuladamente un elixir que la despertara en su corazón el amor hacia nosotros.

Tiene extrañas facetas que las dejamos para que las estudien los escritores académicos especializados en estos exóticos laberintos en que los hombres se adentran buscando siempre una vida mejor sea esta por los medios que sean.

Y finalizando diremos: Tiempos modernos... la ciencia cada día avanza más y va encontrando elementos poderosísimos para el bienestar de la humanidad, máquinas prodigiosas, avances en la medicina que asombran y cuando vemos que hacen exclamar:

 -¡Por Dios... que esto hasta parece cosa de brujería!.

 Laus Deus.