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LA CANCIÓN DE LA LLUVIA
Y otros POEMAS

Mi Respeto y agradecimiento a la Sra. Sylvia Neira de Peña
(hija de Don Manuel Neira Barragán) a quien sin conocerme
deposito en mi su confianza y biblioteca personal de los
libros de su Papá para ser difundidos en esta página.
 
Muchas Gracias
Doña Sylvia.
Por Don Manuel Neira Barragán
1969
         LA CANCIÓN DE LA LLUVIA
   La canción de la lluvia cae en mi pecho
como tenue perfume de la infancia,
se refresca mi vida en el recuerdo
de  mis lejanos días de oro y plata.
   Se me anuda un cantar en la garganta
al forjar con mis lágrimas un verso
y hay un revuelo de palomas blancas
En lo alto del inmenso cielo.
   Cae la lluvia tenaz tras mi ventana
es más gris y más triste la mañana
cuando sigo añorando el tiempo aquel
   cuando descalzo por la calle andaba
y era feliz, al ver que se llevaba
El agua, mis barquitos de papel.
 
  ESTOY MIRANDO LA LLUVIA
A mi esposa Ofilia Cadena de Neira Barragán.
   Estoy mirando la lluvia...
Ay, como añoro mis tiempos!
En cada gotita de agua
Baja prendido un recuerdo.
   Mi corazón se estremece
Como una extraña inquietud;
las nubes grises parecen
Fantasmas de juventud.
   Ambiente de lluvia y viento
con voracidad de mar
que se traga mi recuerdo
Con desastrosa impiedad.
   En las teclas de mi piano
Arranco una melodía;
marcho asido de la mano
de la fiel amada mía
   Estoy mirando la lluvia
Oigo la canción del viento.
   En cada gotita de agua
Baja prendido un recuerdo.

 
     FRENTE AL MAR
   La brisa del mar venía 
en blancos carros de espuma
las olas eran poemas
Que iba escribiendo la luna.
   Se iba alejando la bruma
y asomaban las estrellas
como rosas encendidas
Sobre un cielo de aceitunas.
Tejía la noche blanca
con el hilo del ensueño
en una vieja añoranza,
   Una página ilusoria;
y era el mar una custodia
Que encerraba azul anhelo.
 
   EN EL AVIÓN
A mi esposa en las Bodas de Coral 
de nuestro matrimonio.
   Voy volando muy alto
A bordo de un avión.
Contemplo el milagro
de la paisajería
que aquí en la tierra mía
puso Dios
   ¡Que pequeñas las casas!
¡Que pequeños los hombres!
Al verlos desde arriba
exclamo emocionado:
¡Ay, qué pequeños somos
En esta inmensidad!
   Mas, luego, me concentro
y digo para mí:
Señor: Tú me has dado unas alas
para volar más alto
más allá de las nubes, 
de la región del viento
Y acercarme hasta allí.
Tú, me has dado las alas blancas
Del pensamiento.
Por eso te doy gracias
Infinitas a TI...!

 
   TRÍPTICO DE LA SOLEDAD
                        I
   Por fin te encuentro, soledad bendita
En los desiertos de la tierra mía!
Te siento junto a mí, y una infinita
Variedad de perfumes me extasía.
   Los juncos, los mezquites, la "agua pía"
esta tela de araña tan infinita,
el agua del arroyo clara y fría
Y esta rosa temprana y exquisita.
   Me están mostrando toda la grandeza
que extendiendo su mano con largueza
el Divino Creador puso en la tierra
   Al mirarlas, las gozo poco a poco
cada belleza que el desierto encierra
aunque digan, tal vez, que soy un loco
       
                          II
   Porque los hombres, en el ansia insana
de acaparar riquezas materiales
olvidan los ingratos que mañana,
polvo tendrás que ser de estos eriales.
   Por eso yo desgrano aquí a raudales
tendido sobre la árida sabana
mis dulces y sonoros madrigales
bendiciendo al Creador ¡Hosanna! ¡Hosanna!
   Cada pequeña guija, cada insecto
que contemplo abismado en el desierto,
del arroyo sus raras erosiones.
   Del Zenzontle el prolífico gorgeo,
son motivo de mis cavilaciones
y de mi alma magnifico recreo.
                       III
   He sentido por fin la soledad,
he gozado con ella en el silencio
del desierto en toda su inmensidad
y con mayor amor la reverencio.
   Porque es bañarse en aguas de Juvencio
encontrarme fuera de la cuidad.
Así con esta vida me aquerencio
y huyo del mundo y de su vanidad.
   Estos eriales de la tierra mía
me invitan a forjar la sinfonía
en la que vibra toda su inquietud
   Del momento feliz que el corazón
sintió por ellos dulce gratitud
al contemplarlos lleno de emoción.
 
 TRÍPTICO DE LA COSECHA
     PRESAGIO DE LLUVIA
    Horizonte de nubes colgadas
sobre el lomo feraz de los cerros
en el agua se ven reflejadas
mientras mugen los toros en celos.
   A lo lejos ladran los perros
a las aves que van en parvadas;
Va tejiendo la noche sus velos
y las cosas parecen cansadas.
   Aúlla el aire por toda la hacienda,
canta alegre el molino de viento,
relinchan las bestias dentro del corral.
   El cielo de pronto recoge su tienda
y la luna, en el firmamento...
de plata el paisaje comienza a pintar.
                       LLUVIA
   Presagio de amor para el campesino, 
sinfonía de nubes que besan la tierra,
sueño que realiza el Poder Divino
en el alma ingenua del hombre que espera.
   Azadón al hombro, por la sementera
bajo la cortina de aguacero fino
va feliz el hombre, como si anduviera
bajo rico patio de telas de lino.
   Llena sus pulmones con el suave olor
de tierra mojada y aromas de jara;
Contempla gozoso toda su labor,
bendice en silencio a quien le mandara
esta bienhechora dádiva sin par
que trajo esperanzas a su humilde hogar.
                          TRIGO
   Primero es esmeralda que de la tierra brota,
esperanza que el hombre acaricia en embrión;
en la noche el rocío lo baña gota a gota
que baja de los cielos en tierna comunión.
   Es plena Primavera y se oye la canción
que del trigal arranca el viento nota a nota
de sus espigas de oro - campanas de ilusión -
que ayer fueran tan sólo alegría remota.
El corte ha terminado. Se llena la galera;
la familia gozosa ve el fruto tan deseado
que Dios les ha legado en premio de su afán.
Ya no habrá privaciones. Será una nueva era,
los días de tristeza por fin se han terminado.
Ahora, por mucho tiempo ¡Ya no faltará el pan!
 
            VA MI DÉBIL BARCA
   Va mi débil barca por el mar sonoro
rompiendo las olas de mi fantasía;
arrojo mis redes buscando el pez de oro
el que yo soñaba tener algún día.
   Arrojo más redes...! Tal es mi porfía
por robarle al mar tan rico tesoro!;
más, al recogerlas, vi que sólo había
pedazos de un sueño que yo, tanto añoro.
   Regreso en mi barca y llego a la playa
cuando ya la tarde de amor se desmaya,
y entre la penumbra de mi ensueño roto
  asciendo las rocas do se estrella el mar,
y al ver que mi sueño es ya tan remoto,
recojo mis redes y rompo a llorar.
 
                 ATARDECER
   Como gasa admirable de colores
se desgaja la tarde en la montaña
el bosque entre el crepúsculo se baña
y son versos de amor, aves y flores.
   Vuelven por el otero los pastores
arreando las ovejas con la caña
que conserva todavía los olores
de la yerba que había en la maraña.
   La campana del viejo campanario
con tristeza da el toque de oración,
arde en la capillita el incensario,
   y apretando junto a mi corazón
las cuentas una a una del rosario,
rezo por la que ha sido mi ilusión.
 
     LOS CARDENALES
   En un vuelo de rubíes
y con destreza y donaire
va volando el cardenal;
traza un línea ondulada
como viva llamarada
que el aire
fuera a incendiar.
   Le sigue su hembra parlera
que graciosa y zalamera
en un vuelo de zig-zag
se le acerca, lo acaricia
y le comienza a cantar.
   Sobre un lecho de esmeralda
surge el momento nupcial,
y la fronda es arrullada
por la brisa perfumada
que murmura un madrigal.
 
              SIESTA
 El sol, puñal de cristal
está clavado en el llano;
lleva el río su caudal
hacia otro río lejano.
   Llega un ganado liviano
a calmar su sed bestial
levantando un polvo insano
que sube del arenal.
   Bajo un tupido granjeno
que al ambiente no es ajeno
se echa el toro a sestear
   Y buscando la sombrita
viene y se echa una vaquita
y lo empieza a acariciar.
 
      CUADRO RUSTICO
   Las 11:30 En la cocina
están moliendo el nixtamal;
llega corriendo una vecina
platica y pide tantita sal.
Ya la señora hace el teztal
que el medio día ya se avecina,
en tinamaxtles pone el comal
y su hija guisa una cecina.
   Las 12:30 llega el labriego
ante la mesa se sienta y, luego,
con apetito empieza a comer.
   Su hija le sirve sus antojitos.
después se sientas los tres juntitos
mientras afuera empieza a llover.
 
            NOVIEMBRE
   Como filo de fino puñal
corre el viento que llega del Norte,
se empaña más pronto del día el cristal
y es más lúgubre y larga la noche.
   Ya no canta en la rama el Zenzontle
y la tímida y triste torcaz
va volando a buscar en el monte
un refugio en algún carrizal.
   Como rosa de luz va saliendo
por la cumbre del cerro, la luna
una estrella la viene siguiendo
como paje de amor y fortuna
y las hojas que se van cayendo
son mis ilusiones muriendo una a una.
 
                 NOCHE RUSTICA
   Canta entre las ramas una codorniz;
patea una bestia dentro del corral,
mientras que la luna pone su barniz
sobre la distancia de frío metal.
   Se escucha a lo lejos, en el mezquital,
el canto doliente de tórtola gris;
hay junto al camino un gran semental
que parece que alguien lo pinto con gris.
   Las rachas del viento del oriente
trayendo resabios de tierra mojada;
camina al anoche, y hay en el ambiente
   Notas de guitarra que allá en la majada
arranca un paupérrimo y triste pastor
que canta un corrido de amor y dolor.
 
              TARDE CONVENTUAL
   Esta tarde de aspecto conventual
tiene un hondo atractivo soñador,
al grado que me lleva con amor
por un ángulo azul, sacerdotal.
   Busco entre sus celajes el ideal
que otrora yo buscaba con fervor
y se rompe mi ensueño en el cristal
de un cielo de nostalgia y de dolor.
   Tarde como la tarde de otros días
de mi infancia feliz ya tan lejana
tarde que se esfumo en las celosías.
   De la plaza ancestral y bullanguera
mientras el canto gris de la campana
era como el morir de una quimera.
 
                   AMANECER
   Se derrama pródigamente el sol
sobre la inmensa sabana,
dos pequeñas nubes se antojan perlas
sobre la cumbre de la montaña.
   Hay un torrente de vírgenes aguas
que baja cantando por la lareda,
en el se bañan las mariposas
que van volando por la ribera.
   Hay mil candencias entre las ramas
de aves que cantan, y su alegría
es como el himno que a Dios elevan
   Por el prodigio del nuevo día.
amor de amores el viento lleva
y todo es vida, luz y armonía.
 
        FLOR DE PRIMAVERA
   Oro mañanero de tu cabellera,
paisaje ambarino que vive en tus ojos
nidales de ensueños,
do viven risueños
los pájaros cuerdos
de mis sueños locos.
   Flor de primavera, tu cara preciosa;
clavel en su cuan, tu boca sensual;
"ole" que se quiebra sobre tu cintura
al ritmo que tiene tu cuerpo juncal.
   Pasas triunfalmente
por entre la gente
que admira tu gracia que no tiene par,
y cuando a mi vera
cruzas zalamera,
tu risa traviesa y cascabelera
me envuelve en aromas de rosa oriental.
   Muchacha bonita, sol de la mañana,
juventud que canta de amor su canción,
oro que se extiende sobre la sabana...
donde se ha dormido desde hora temprana
la ilusión más bella de mi corazón.
 
           MADRIGAL
   Dos soles que me iluminan
son tus ojos soñadores;
son tus traviesas pupilas
las fuentes de mis amores
   Tu boca, clavel de sangre
que siempre está presta al beso;
y tu alma, puerta que se abre
para tener allí preso.
   Preludio de Primavera,
eres rosal en botón,
esencia de la quimera
que llevo en mi corazón.
Eres luna y eres sol
Y hermosa estrella encendida,
Que se ha escondido en mi vida
Como perenne ilusión.
 
   MADRIGALES
TU BOCA
Es tu boca
nacarada
estuche de tentación
boca que a besar provoca,
florecita de granada
donde vive acurrucada
la abejita del amor.
      TUS OJOS
Mares en donde naufraga
la esperanza de mi amor.
Son tus ojos soñadores
como faros salvadores
en la niebla del dolor
        TUS MANOS
  Tus manos: dos azucares
con perfume seductor
¡Oh, manos blancas y buenas
que son como dos canciones,
miríficas oblaciones
que se rinden al Creador!
Oh, manos blancas y suaves
como aleteadores de aves,
dadme, pues, vuestro calor.
 
                  EN LA ALAMEDA
  Evocare un momento días dieciocho añeros
que volaron en alas de ansiados ideales,
y entre las verdes hojas de árboles severos
como blancas palomas hicieron sus nidales.
   Yo cantaba a la vida azules madrigales
que este sol y estas brisas a mi oído dijeron,
y con hilos de oro y ensueños nupciales
los orfebres de Eros con ternura tejieron.
   Hoy que marcho angustiado por sinuoso camino
descendiendo la cuesta que conduce al final,
al mirar este parque que influyo en mi destino.
   Y evocar esos días con solemne ritual,
me refugio en mis penas, y en mi amargo dolor
con lágrimas ardientes forjo un Salmo de Amor.
 
              SUPLICA
   Dame el rosal de tu boca
que esta cargado de besos,
lo sembrare en mi jardín
y dará frutos de versos.
   Dame tus ojos tan negros,
tu cuerpo de seda y nácar,
donde hay canciones de ensueño
y noches sin esperanzas.
   Quiero tus manos de sol
y tu voz -cristal y plata-
para escribir en mi vida
una sinfonía romántica.
   Silencio de tus ojeras...
paz augusta de tu pecho
donde leen las estrellas
el más extraño misterio.
 Dame el rosal de tu boca
¡Se está doblando de besos!
Que yo escribiré con ellos
mis más exquisitos versos.
 
¡PARA QUE NACERÍA YO POETA...!
A mi gran amigo el Lic. Jesús Flores Aguirre, Poeta De América.
   ¡Para que nacería yo poeta...!
que triste es ver las cosas
siempre sobre un espacio azul,
siempre intangibles
y a fuerza de soñar
pretender realizar
los imposibles.
   Esta vida distinta a las demás...
porque nosotros
eternamente andamos en las nubes
y al descender,
nos encontramos
entre mundos abstractos
que nos llenan al alma de inquietudes.
Una piedra nos causa inspiración,
cuando otros la pisan sin mirarla;
cantamos a una rosa en primavera
creyendo ver en ella
el rostro inmaculado de la amada:
y en el trino de un ave
escuchamos la voz
que la noche anterior
nos dijo a nuestro oído
palabras delicadas y armoniosas
que hizo transformar todas las cosas
en nuevos sueños de pasión  y amor.
Vida ilusoria y gris es esta nuestra,
de quienes por ventura o por desgracia
nacimos con el alma de poeta...
Sin embargo, SEÑOR, si regresara
muchos años después hasta la tierra,
yo te ruego, Gran Dios, que nuevamente
VUELVAS A HACER DE MI... OTRO POETA
 
    MI JUVENTUD
  Dieciocho primaveras;
dieciocho potros brutos;
dieciocho flores rojas
de un extraño rosal;
dieciocho manantiales
en las cumbres enhiestas
en donde los cóndores
llegaban a abrevar.
   Mi juventud era así,
romántica y brava;
a ratos suave y triste
como una melodía
que embriaga el alma toda
de un dulce bienestar;
una noche estrellada
con perfumes exóticos
de un cielo tropical,
con rumores de besos
y vibraciones de arpa 
o de un ronco sonido
de caracol de mar
   Se fue perdiendo ha poco
entre las hondonadas
de las noches en blanco
y el dolor de pensar,
y mis pétalos rojos
se tiñeron de cera,
y los potros de antaño
van por la sementera
rumiando quejumbrosos
de amor un madrigal.
   Y las aguas lustrales
de aquellos manantiales
en que sacio mi vida
su inmensa sed de amar,
se agotaron por siempre...,
y hoy se mira en el fondo
el pálido reflejo
de un rayito lunar.
 
    POR ESTE CAMINO VERDE
Un recuerdo de la villita de Bucareli, 
en San Buenaventura.
  Por este camino verde
-verde de mezquite verde-
y alfombra de tierra fina,
verdes el alma y los años,
verdes sueños de la infancia,
pasaron mis pies descalzos
ora empuñando una hulera,
ora una flecha y un arco
tras inocentes conejos,
torcaces y los urracos,
victimas de nuestros juegos
remedos de indios bárbaros.
   Ignoraba las pasiones
del amor y los zarpazos
que suele darnos la vida
y hace a los hombres amargos.
Por aquí me deslizaba
como el león que caza al gamo.
Otras veces, mi canción
hacia volar los pájaros
y mis amigos corrían 
anhelosos de alcanzarlos.
  Así pasaron los años
de nuestra vida trivial,
con la canción en los labios,
la vista hacia el más allá;
fuimos buscando la estrella
que no encontramos jamás,
esa estrella de la dicha
que buscamos con afán
¡Espejismo que se pierde
en los abismos del mar!
  Años verdes tan soñados,
aves de mis ilusiones
que al infinito volaron
al ritmo de mis dolores
que me dejaron transida
el alma con fieros dardos,
como aquellos que, inocente,
yo les calvaba a los pájaros...
¡Ahora los llevo en el pecho
al recordar esos años!
   Por este camino alegre,
verde de mezquite verde
y alfombra de tierra fina...,
¡Se fueron mis verdes años!
 
         AGUINALDO
A mi esposa. A mis hijos.
A mis nietos y a mis bisnietos.
   Fue en noche de navidad
-luna, frío y añoranzas-
en el filo de las doces
iba camino de casa.
De muy lejos, como en sueños
una canción escuchaba
bañándome de recuerdos
que hicieron temblar mi alma.
Ya en mi hogar, fijé los ojos
En donde están los retratos
De mis seres tan amados, de mi hijo, de mi hermana
Y también los de mis padres,
Quienes se fueron ha mucho
A vivir a los Arcanos,
-¡Madre, madre, mira a tu hijo!
¡Ven y dame de aguinaldo
el consuelo que no encuentro
desde que ustedes faltaron!
Llevé hasta el pecho las manos
y entonces se tropezaron
con aquel viejo Rosario
en el que Ella  me enseñó
a orar al Crucificado.
Le faltaban unas cuentas
y dije -¿Dónde las hallo?
estas se han de haber perdido
hace muchísimos años
que lástima, no podré
volver en él a rezar,
le faltan Aves Marías
y así no podré ya usarlo.
Volví a mirar al retrato
y ví que de los ojitos
de mi idolatrada madre
estaban brotando lágrimas
que vinieron a engarzarse
en el hilo del Rosario.
Al verlas caí de hinojos
Gritando: -"Señor, Milagro!
Milagro, Señor!... Milagro!
Pues convertidas en perlas
Las estaba yo besando.
Volví la vista al retrato
De mi padre y de mi madre
Y vi una dulce sonrisa
Dibujarse entre los labios.
 
         SEÑOR.... TENGO SED
   Señor, tengo sed de tus manos de lirio,
de tus manos amantes que emergen clara luz
de todos los dolores que tuviste en la cruz,
de tu triste calvario y tu cruento martirio.
En mis horas amargas, en mi ardiente delirio
cuando el pesar me agobia, Oh Divino Jesús!
se doblega mi alma cual rama de sáuz
y se alza más la flama de mi vida en el cirio
Tengo Sed, Nazareno de acogerme a tus pies
y regar con mi llanto la fructífera mies
de tu fe que es confianza, esperanza y valor:
Tengo sed de elevarme al misterioso Arcano
asido de tu áurea y generosa mano
para bañar mi espíritu en fuentes de tu amor.
 
HAZME AGUA, SEÑOR...
¡Hazme agua, Señor!
dame la gracia de darle vida
a los campos yermos.
Que renazcan las rosas agotadas
y refresquen las arenas del desierto;
que lleve una esperanza al campesino,
que al sediento le ponga en su camino
arroyos claros de agua cristalina
y gocen los insectos en el limo.
¡Hazme agua, señor!
dame la gracia
de enverdecer las sierras y los prados,
de poner alegría en las ovejas,
de hacer más bello el trino de las aves,
y que liben más miles las abejas
de las rosas cuajadas de rocío,
y así tener la dicha de decirles:
-	"Ese diamante en tu corola, es mío!"
¡Hazme agua, Señor!
dame la gracia
de transformar en jardines los eriales,
de aumentar de los ríos los caudales,
de los lagos y de los manantiales.
Y después, ¡Oh, Señor!... que sea ola
y blanca espuma de la mar sonora
para cantar en la cordial ribera
las glorias de tu amor a toda hora.
 
          LEVÁNTATE, CAMINA....
Levántate, camina, sigue con firme paso,
la fe en el corazón, seguro de si mismo,
la mirada en la cumbre , el libro bajo el brazo
y salvarás, seguro, el más profundo abismo
No seas quien divulgue ese ruin conformismo
que envilece las almas y las lleva al fracaso;
sé un heraldo valiente que vaya contra el "ismo"
que nos borra el Oriente y nos lleva al Ocaso.
Lleva el mensaje eterno de la fe que enaltece,
afianza entre tus manos la antorcha salvadora
y llévala a la meta donde el viento la mece
sin lograr apagarla por es lumbre creadora
de la Ciencia Divina que nos llena de amor,
acercando las almas a su Grande Creador.
 
 
EUCARISTÍA
A la memoria de mi hijo Manuel
Hoy recibí a Cristo en mi corazón,
convertido en nido de cruento dolor
y envolvió mis llagas con el algodón
de sus manos blancas y su tierno amor.
Tenían sus ojos un suave fulgor
que inundo de auroras toda mi pasión,
y mi fresca herida fue como una flor
que exhalo perfumes de nueva ilusión.
Hoy recibí el Pan de la Eucaristía
poniendo en mi vida un claro lucero;
mi dolor fue amor, mi noche fue día,
Y entre las espinas de la senda mía
hollaron mis plantas de rosas reguero
que iba derramando la Virgen Maria.
 
     PARÁBOLA DEL HARAPIENTO
Iba el harapiento por aquel camino
sembrado de escollos y fieras espinas
que herían sus plantas como dagas finas;
Mas... ¡No protestaba! ¡Era su destino!
porque un día dijo: "VA A LLEGAR EL CRISTO
EL HIJO DEL HOMBRE PARA REDIMIRNOS!
entonces la plebe lo arrojo del pueblo
no tenia patria... El era un proscrito.
Sobre su cayado se apoya y prosigue
por aquella senda llena de tristeza,
mas, de pronto nota que un niño lo sigue
mientras de cansancio el lanza una queja.
En la noche negra ve sus manos blancas
como dos palomas que extienden sus alas,
sus ojos azules -pedazos de cielo-,
sobre su cabeza luces de alborada.
El pobre harapiento detiene su paso
y dice al infante: "Donde vas, pequeño?
¿No ves que hay espinas en este sendero,
ortigas terribles, filosos peñascos?
No temas, buen hombre, que yo saldré ileso,
vengo de muy lejos y no tengo miedo
he andado mil leguas, todos los caminos
y ellos a mi paso han enverdecido
y se han vuelto flores todas las espinas.
Ven, hermano mío, ven, dame esa carga
para que así encuentres el eterno alivio
a todos los males que llevas consigo,
tan solo, buen hombre, por haber creído.
Allá en el oriente nacía la aurora;
era el horizonte un campo de luz,
el triste romero miro sus andrajos
¡Los vio convertidos en clámide azul!
Miro sus heridas ya cicatrizadas
y que en cada una brotaba una flor.
Aquel vagabundo lleno de pobrezas
vio que ante el estaban todas las grandezas
que solo son obra de Nuestro Creador
y volvió los ojos para hablar al niño,
y cayo de hinojos gritando: ¡MILAGRO!
¡En su sitio había un rosal en flor!
El pobre romero lleno de alegrías
perfumo su cuerpo con aquel rosal:
"Señor -gimió luego, ¡ESTE ERA EL MESÍAS
PUES SOLO EL PODÍA CURARME MI MAL!"
 
           PIEDRAS
¿Qué dicen las piedras,
eternas testigos de la humanidad?
Si les preguntamos:
¿De que habéis servido?
ellas nos contestan con sinceridad:
-	"Nosotras servimos hace muchos años
como proyectiles
que fueron lanzados por las férreas manos
de los paladines,
por aquellos indios fornidos y bravos
que en desigual lucha fueron destrozados.
-"Y tras de nosotras,
responden las otras,
cayeron inermes cien hombres valientes
después de que hubieron luchado con brío.
¡Fuimos a la trinchera
tras la que pelearon con tan mala suerte
aquellos soldados del 47!
-"Yo y mis compañeros servimos de base
en las construcciones
de un honrado hogar,
y oímos las risas y oímos los besos
y otras ocasiones oímos llorar".
-"Yo tuve mas suerte, yo soy mas dichosa,
me siento orgullosa
de ser lo que soy!
¡Soy el monumento construido al héroe
que murió luchando por salvar su pueblo
con un gran amor!".
-"Yo también, hermana,
llevo aquí en la tierra sublime misión,
soy parte de un templo
y pongo el ejemplo de hacer oración."
Otras chiquitinas nos dicen traviesas:
-	"Somos amiguitas de todos los niños,
con nosotras juegan a la "matatena"
y así hemos tenido sus santos cariños".
-" Y nosotras, somos como dos titanes,
sobre nuestros hombros están las campanas
y nos estremecen las fibras del alma
todas las mañanas
sus claros"Din-da-nes".
De allá de muy lejos
me llega una voz que trae reflejos
de divina luz
¡Otra piedra que habla, desde el cementerio!
-"Yo querido hermano,
encierro el misterio
que existe en la vida y en el mas allá,
yo sirvo de cruz.
Yo cubrí la fosa de Cristo Jesús!"
¡Oh, piedras heroicas!
¡Oh , piedras triunfales!
Para quien os mira con ojos humanos
sois insubstanciales,
Sin embargo a todos, sin protesta alguna,
¡Sois tan serviciales!
 
RONDAS DE NIÑOS
A mi hija Ofilia Irma.
"Naranja dulce, limón partido
dame un abrazo que yo te pido.
Si fueran falsos tus juramentos
en algún tiempo me olvidaras".
Cantan los niños contentos
esta ronda en el jardín
y un enjambre de recuerdos
en inquietante trajín
Se mueven en mi cerebro.
Ay, de aquel tiempo feliz...
Ay mi niñez tan lejana...
huerto oloroso a manzana,
mañana de carmesí...
¡Juguete de porcelana!
tesoro que yo perdí
en el árido sendero
De mi anónimo vivir.
"Doña Blanca esta encerrada
en sillares de oro y plata
tumbaremos un sillar
para ver a Doña Blanca".
¡Doña Blanca!... La ilusión
que en mi ser llevo encerrada!
rosa de mi corazón
que con hilos de dolor
allí se quedo engarzada.
Oh, sillares de oro y plata
de la prisión de mi vida!
en las alas del querer
te libertare, alma mía,
para elevarte al azul
en que soñamos un día.
"A esta me la llevo
por linda y hermosa,
parece un clavel,
parece una rosa
acabada de nacer".
... Y me alejo por la calle
con mi niñez de la mano
y voy cantando en secreto
estos cantares de antaño
que no he podido olvidar
aunque mi espejo se nuble
con sombras del desengaño.
"Hilitos, hilitos de oro
que se me vienen quebrando...
Hilitos, hilitos de oro
que se me vienen quebrando".
Hilos con que ate mi vida
al carro de la ilusión
se van rompiendo uno a uno
en el momento importuno
en que con ellos quisiera
atar la postrer quimera
A mi triste corazón.
 
NOCHE QUE SOÑANDO SUEÑO
La noche llego a mi mesa
en jarrón de porcelana.
cuatro estrellas centinelas
atisban por mi ventana.
La placita se ha dormido
en su almohada de violetas.
Los pájaros que cantaban
se han convertido en siluetas.
La luna viene extendiendo
su manto de seda china.
El ladrido de los perros
se tropieza en la colina.
Canción de árboles que sueñan
cosquillea en mis oídos.
Los anuncios parpadean
con su luz de astros caídos.
En el filo de la once
El clarín del gallo suena.
Clamor de lasciva se oye
de gatos en la azotea.
Azabache y oro el cerro
se embriaga de luna llena.
Cristal y plata en su falda
del río que serpentea.
Silva la noche marceña
su melodía de acero,
y monta en grupa salvaje
que le va ofreciendo el viento.
Copa de nácar, la luna
su licor viene ofreciendo,
sabor de versos alados
unos fuertes y otros tiernos.
Puñales de oro macizo
se clavan en mi cerebro
gnomos traviesos abrieron 
el cofre de mi recuerdo.
Noche como aquella noche
cuando vi tus ojos negros;
noche que se hundió en la noche
misteriosa de los tiempos.
Noche que soñando sueño,
mitad nada,  mitad cierto.
No se si duermo soñando
o estoy soñando despierto.
 
 MI VIDA ES BIEN SENCILLA
Imitación a Nervo
Mi vida es bien sencilla.
si la he complicado,
yo he tenido la culpa
por haberme obstinado
en desviar sus designios.
Si he pasado tristezas,
he gozado alegrías
que llenaron mi pecho
de suaves ambrosías.
Si ascendí los caminos
abruptos y espinosos
y sangraron mis plantas
por llegar a la cumbre,
cuando la hube escalado,
purifique mi alma
bañándome en la lumbre,
de un sol inmaculado.
Cuando en el laberinto
del amor me perdí,
escancié de sus fuentes
el más rojo licor
que me llevo en sus sueños
de bardo enamorado
a países de ensueño
donde también fue amado.
¿Que mas puedo pedirle a la vida?
¿Qué haberla disfrutado a mi antojo?
¿Qué se acerca el Invierno?
¿Qué la flor ya es abrojo?
Lo esperaré allá afuera,
mi tienda trashumante
soportara triunfante
el rudo vendaval,
hasta la hora postrera
en que inicie mi vida
su nueva Primavera
por regiones ignotas
de paz de ventura
y placer eternal.
Libro trascrito por:
Elaine Domínguez De Luna
revisado por:
Horacio Domínguez Lara