Regresar SAN BUENA

LIBRO VOCES DEL CORAZON

 
 

DEDICATORIA

A la memoria de mis padres Don José L. Vela Vásquez y Doña Jovita Rodríguez de Vela y de mis hermanos Baldomero E. Y José L. (QQ.EE.PP.DD.)

A mis hermanos Alberto R., Pedro y Enrique

A mi esposo Reinhold Gutiérrez Ancira

A mis hijos Luisa María, Reinhold e Iván Sergio.

A mis Nietos

Amorosamente
María Luisa Vela R. De Gutiérrez


Al Club de Leones de San Buenaventura, Coah. , cuyo patrocinio hizo posible la edición del presente libro.

 


MANUEL NEIRA BARRAGÁN
BATOPILAS 3019 - COL MITRAS- TEL 6-06-65
MONTERREY, N. L.

Marzo 26 de 1965

Sra. María Luisa Vela R. De Gutiérrez
Nuevo Laredo Tamps.
Dilecta amiga y muy estimada paisana:

Su hijo Reinhold estuvo a verme en estos días trayendo consigo su poemario que está en vísperas de darse a las prensas y me dio el mensaje de usted relativo a que deseaba fuera yo quien escribiera el prólogo de tan interesante libro, porque así es en verdad, un bellísimo bouquet de fragantes fosas que en mi humilde concepto le otorgan a usted el honroso título de "CANTORA DEL HOGAR", como lo fuera aquel inspirado bardo del siglo pasado, d. Juan de Dios Pesa, ya que encuentro en sus composiciones esa tendencia exquisita de usted en ensalzar y divinizar el recuerdo de las horas felices y también las horas amargas del santuario del hogar.

Encuentro en cada uno de sus poemas, gemas delicadas que embriagan como un búcaro de esencias y deslumbran con su luz propia como los astros.
Bien pensados, cortitos con esa exquisitez femenil tan peculiar en usted, y todos y cada uno repletos de esa emoción que nos hace añorar los días felices de la infancia y de la juventud, pasados al calor amable de las cuatro paredes benditas del hogar al lado de los seres queridos en aquel nuestro amando terruño que ha sido semillero de gentes de letras quienes han sabido pasear el impoluto nombre de San Buena por todos los rincones de nuestra Patria y fuera de ella.

Cierta ocasión en México dialogaba nuestro nunca bien llorado coterráneo el Prof. Aureliano Esquivel Casas con un familiar de mi esposa y le decía "San Buena, mi tierra olorosa a jazmines, a nardos, a madreselvas, azucenas y claveles; San Buena, la de las mujeres lindas y hacendosas; San Buena paisanita, eterno vergel de risas francas de mujeres bellas y hombres fuertes y sinceros", Y mi hermana política que ya conocía San Buena, primero, porque yo le escribía continuamente cuando pasaba temporadas en la casa de Ud. Y más luego por haber estado allí algunos días le contestó: "no cabe duda que ustedes los sanbuenenses son unos enamorados de su tierra; ojalá así fueran las gentes de todas partes.

En su "Noches de mi pueblo" nos presenta Ud. Una estampa justamente fiel de aquellos felices tiempos en que la juventud nos sonreía; Encuentro en los Acrósticos su facilidad para versificar esa literatura por decirlos así, forzada, pero que a Ud. Le fluye la rima y los consonantes como el agua de una cantarina fuente.

Los Sonetos delineados con bonitas metáforas y cortados con maestría- Su verso libre, de una espontaneidad admirable y llevada siempre en el fondo un dejo profundo de tristeza, de nostalgia, pero también lleno de esperanza.

Y así en este poemario el lector habrá de recrear su espíritu en esas páginas blancas, sin mácula, paginas vividas y brotadas de lo íntimo del corazón, porque es un libro escrito para que penetre a todos los hogares con el pie derecho, seguro, de que toda la familia podrá leerlo y disfrutar con el de horas felices, endulzando su alma con las mieles deliciosas y la ternura que encierra cada poema.

Ojalá que este volumen poético sea el inicio de otros que habrá usted de dar a la luz pública y para ello la conmino y confirme de tal manera que San Buena, nuestra amada tierruca tiene hijos tan dignos y amantes como usted que con su modesto saber le dan prestigio.

Como estimo que el éxito está asegurado de antemano, le envío mis parabienes.

Con un respetuoso saludo se despide su viejo amigo y coterráneo.

MANUEL NEIRA BARRAGÁN.

 

INTRODUCCIÓN

Amable Lector:

Pongo a tu digna atención la cosecha emotiva de mi huerto sentimental en el Libro, que he intitulado "VOCES DEL CORAZÓN", cuyas páginas espero lleguen a proporcionarte momentos amenos, y apelo a tu benevolencia para disculpar los errores que en ella encuentres.

No he creído ni por un momento - ni siquiera remotamente ha sido mi intención el pretenderlo- presentarte un Libro de calidad, ya que de ésta, comprendo que carece en lo absoluto; Sólo he aprovechado la gentileza y cortesía del actual Presidente del Club de Leones de San Buenaventura, Coah. , Mi tierra natal, el Sr. Vicente de León, quien en colaboración con mi hijo Reinhold, me ha brindado la oportunidad de que mi humilde trabajo poético surja de la oscuridad del anonimato a la luz pública.

Debo aclarar honradamente, que no todo cuanto en él encuentres, está apegado fielmente a la verdad tomando en cuenta desde luego que en la POESÍA, hay con frecuencia un poco de real y mucho de fantasía, por lo cual quien escribe, deja volar ésta en las alas de su inspiración-

Humildemente implora tu indulgencia

La Autora




A SAN BUENAVENTURA, COAH.

Pedacito de tierra de mi solar norteño
que evocas en mi mente mil recuerdos de ayer;
eres hospitalario, romántico y risueño,
rinconcito querido que me viste nacer.

Tu le hablas a mi alma de pasadas grandezas
que destruyo la furia de la Revolución,
y por siempre te siento ligado a mis tristezas;
porque en ti yo he dejado parte del corazón.

Sencilla y generosa; sincera, franca y buena,
suele así ser la gente que en tu suelo nació;
por eso si un extraño te visita, San Buena,
de fijo es que al instante, ya de ti se prendo.

Tu placita de fresnos, gigantes, seculares,
cuantos dulces idilios ha sabido inspirar;
cuantas novias, mas luego coronadas de azahares,
su acogedora sombra les invito a soñar...

Tu humilde y vieja Iglesia, que se viste de gala
el catorce de Julio, -fiesta de su patrón,-
luce su atrio mil fuegos de luces de bengala,
que a la chiquillería le alegra el corazón.

Te añoro, amada cuna de mis primeros años,
donde vi dulcemente mecerse mi niñez;
tu no tienes la culpa de tantos desengaños
con que la suerte quiso maltratarme después.

El destino me niega que contemple a través
mas mis ojos lo buscan, del recuerdo a través
y hasta ti van mis sueños, a ti vuela mi anhelo,
mientras tengo la dicha de mirarte otra vez.


NOCHES DE MI PUEBLO

Noches tibias, silenciosas,
que a través de la distancia
me recuerdan tantas cosas
de mi ya lejana infancia.

Os evoco con tristeza
y con sabor de añoranza,
hoy que hay nieve en mi cabeza
y esta muerta mi esperanza.

Noches calladas y quietas
en que desde hora temprana,
se forman en las banquetas
corrillos de charlas sanas.

Noches de feria -galanas,-
de mi tierra tan querida,
os vais quedando lejanas
de la ruta de mi vida.

Noches que en tiempos mejores
disfrute con dulce calma,
sin conocer los rigores
que el destino trajo a mi alma.

Noches de mi pueblo, gratas
al alma y a los sentidos;
ecos de sus serenatas
aun deleitan mis oídos.

Noches plateadas de luna
en mi placita adorada,
os recuerdo una por una
con ansias de enamorada.

Noches cálidas y bellas,
con gritos de algarabía
de muchachos, como aquellas,
que viví en la infancia mía.

Noches de la primavera
aromadas con azahares;
si aprisionaros pudiera
para aliviar mis pesares.

Noches ardientes de Estío,
que huelen a fruta y mieles,
con humedad de rocío
y fragancia de claveles.

Noches de otoño, discretas,
como novia quinceañera,
que inspiráis a los poetas
a ir tras de una quimera.

Noches tristes, invernales,
con su duro cierzo helado,
azotando los cristales
como a un ajusticiado.

Noches de toda una vida,
que allá en mi tierra que añoro,
fuisteis cual arca pulida
que encerró mis sueños de oro.

Ahora que vivo ausente
del pueblo que fue mi cuna;
todos venís a mi mente
como rayitos de luna.

Noches de mi pueblo, os canto
con sentimientos sinceros
que llevan gotas de llanto....
pues tal vez no vuelva a veros.

Mas si acaso ajeno suelo
acoge mi ultimo aliento,
hasta mi tierra, es mi anhelo
que lo lleve raudo el viento.


N. Laredo, Tamps., Enero 24 de 1956

 

NAVIDAD DE ANTAÑO

Mientras los mayores charlan en la sala
de cosas triviales y de actualidad,
los niños encienden luces de bengala;
¡Esta noche de fiesta: llego Navidad!

Afuera hace frío, y la lluvia molesta;
mas el viento trae el eco dulzon
de la pastorela, que es el fin de fiesta
de la misa de gallo y la Adoración.

Todos de rodillas, junto al nacimiento
cantan los villancicos con dulce voz:
con el alma llena de recogimiento...
¡Porque acaba de nacer el Niño Dios!

Noche Buena, hermosa, Navidad de antaño
te llevo dormida aquí en mi corazón;
pero tu alborozo despierta cada año
y hasta hace que mi alma llore de emoción.

Siento la nostalgia de las Navidades
que esperaba ansiosa a que el Niño Dios,
con lindos juguetes y mil novedades
llegaría juntito con "El Santa Claus".

Noche Buena, blanca, rosa de inocencia
cuyo suave aroma aspire en mi niñez;
hoy que peino canas y añoro tu esencia,
quisiera de nuevo ser niña otra vez.

Pienso en los buñuelos que a mi Madre buena
nos preparaba con amoroso afán,
para saborearlos después de la cena...
y los dulces recuerdos vienen y van.

Hoy todo es diferente, a pesar de tanto
interés por conservar la tradición,
y mis pobres ojos se nublan de llanto
¡Navidad lejana de mi devoción!

MI RINCÓN

Desde el rincón tranquilo de mi retraimiento
yo contemplo la vida con sus complicaciones,
y desdeño el boato, que es fiebre del momento
causado por el virus de vanas ambiciones.

Prefiero en mi retiro recrear el pensamiento
con fiestas de recuerdos y buffets de ilusiones,
la sociedad a veces entraña desaliento
porque a su vera lleva intrigas y traiciones.

El lujo y la riqueza son huéspedes extraños
que el dintel de mi puerta a cruzar no ha llegado,
y tan solo a distancia veo sus rostros huraños;
pues discretos se alejan sin pretender siquiera
turbar la paz que reina en mi rincón aislado
¡Porque allí en esa cárcel mi alma esta prisionera!

 

CASA LEJANA

¡Oh! Mi casa lejana que has quedado vacía,
rodeada de silencio y de paz sepulcral,
me da pena mirarte, -a ti la cuna mía-
albergar solamente a extraños, en total.

Tus dueños ya descansan del fardo de la vida,
y el destino, a sus hijos llevonos -al azar,-
como la hoja seca por el viento impelida,
que al rodar, nunca sabe donde vaya a parar.

Si vieras cuanto sufro al ver que, abandonada
tu recia construcción ya tiende a declinar;
los puñales del tiempo te tienen lacerada,
y tu dolor silente hace mi alma sangrar.

¡Que lozana lucias cuando yo era pequeña!
¡Oh, mi casa bendita, santo nido de amor!
con mis padres y hermanos en la paz hogareña;
ausente, por ventura, la sombra del dolor.

Mas con saña implacable fue llegando la muerte
y de nuestra familia varias vidas segó...
hoy solo cuatro miembros, distantes por la suerte,
quedamos de aquel nido que el amor cobijo.

Casa mía lejana, si mi anhelo pudiera
inyectarte la vida, de la mía el calor;
remozarte tus muros y tus techos, y entera
guardarte en mis recuerdos, para amarte mejor.

N. Laredo, Tamps., Febrero 10 de 1956

 

ROSAS Y ESPINAS

Cuando a solas me encuentro con frecuencia
me pongo a meditar en muchas cosas
en las espinas, o bien en las rosas,
que de ambas ha probado mi existencia.

He vivido horas dulces y serenas
en una suave y apacible calma;
mas también han llegado a herir mi alma
las punzantes espinas de las penas.

Cual rosas son los momentos felices
que evocándolos dan placer y aliento,
y es el dardo fatal del sufrimiento
el que deja mas hondas cicatrices.

Rosas y espinas por todo el camino
de nuestra vida siempre encontraremos;
pero Dios nos obliga que aceptemos
hasta el fin, el que sea nuestro destino.

Alegría y dolor; sonrisa y llanto,
en la amalgama humana de la vida
de la que nadie escapa; pues va unida
al mandato divino, sabio y santo.

 

SIN RESPUESTA

Tres años ya que me quede sin ella
y en mi doliente afán aun la llamo,
y la busco en la rosa y en la estrella
mas sin lograr que acuda a mi reclamo.

Le pregunto a la flor, si por la noche
al llegar el rocío que la besa,
ha sentido también sobre su broche
tibias gotas de amor y de tristeza.

Porque aquel corazón, fuente de amores
que destilo bondad en toda hora,
quizás tras de sufrir tantos dolores
en el silencio de la noche llora.

Luego pregunto a la lejana estrella,
si vagando en el ancho firmamento,
ha descubierto de otra luz la huella
difundida en las ráfagas del viento.

Que acaso su alma nítida y fulgente
al remontar hacia el Arcano el vuelo,
mezclar pudo su luz en el torrente
de los astros que esplenden en el cielo.

Pero la flor lo mismo que la estrella
Nada responden, mientras yo, entretanto
A Dios le pido que la sombra de ella
Cubra mi vida con su etéreo manto.

Marzo de 1957

 

ACRÓSTICO

J usto y recto en verdad, jamás pudiste
O lvidar el deber, pues fue tu guía;
S eguias lo fielmente y así fue
E l prototipo de honradez y hombría.

L a vida suele traicionar, y un día
E l don de ver la luz te fue negado;
O bjetos, seres, todo, ya serian
N egras sombras nomas... ¡Habías cegado!

V aliente y animoso recorriste
E n tinieblas sin fin tu itinerario
L uego Dios te llano, y mi madre triste,
A tu recuerdo consagro un santuario.

V arios lustros después, la aciaga suerte
A una cita fatal la encaminaba;
S iligiosa y aleve era la Muerte
Q uien impía y artera la esperaba.
U n amor fue aquel vuestro, cuya esencia
E terna como Dios, por fin lograba
Z afar las ligaduras de la ausencia.

N. Laredo, Tamps., Abril 7 de 1955


ACRÓSTICO

A la bendita memoria de mi inolvidable Madre,
En el primer 10 de mayo que pase sin ella.

J unto a mi padre estas, ¡Oh madre mía!...
O tra vez -como en vida lo estuviste,
V olviste a el, y me dejaste triste,
I nunda amargo llanto el alma mía;
T anto he sufrido desde que partiste
A l mas allá, que el dolor me extravía.

R ecuerdo tus virtudes, que por ellas
O brabas siempre con bondad y tino,
D ejando claro ejemplo en el camino
R ecto de tu vivir, donde sus huellas
I luminen ahora tu memoria;
G anar de Dios el premio fue tu anhelo,
U nidos tu y mi padre allá en el cielo
E stais gozando de la eterna gloria;
Z ozobro yo entretanto en mar de duelo.

V iviendo siempre en paz con tu conciencia
I nculcabas el bien con el ejemplo:
U nica en caridad fue tu existencia,
D edicado tu amor y tu creencia
A Dios, que en tu alma le erigiste un templo.

D ejame así llorarte Madre Santa...
E stoy deshecha de congoja tanta.

V agare como en sombras por tu ausencia
E n esta confusión en que me pierdo,
L a fe que nos dejaste por herencia
A lumbrara el altar de tu recuerdo.

N. Laredo, Tamps., Mayo 10 de 1954

 

EL CALENDARIO

A la memoria de mi Santa madre

Este en casa un calendario
que yo conservo con devoción:
en el, hay huellas de manos santas
que a mi me daban su bendición.

Constantemente por las mañanas,
mi madrecita, -que en gloria este-,
cambio los días, uno tras otro,
hasta el funesto en que se nos fue.

Por mucho tiempo quedose fija
cual si estuviera muerta también,
aquella hoja de fecha triste
que nadie osara jamás mover.

Vinieron días de inmenso duelo
que me amargaban el corazón,
con el acíbar del desconsuelo
y la honda desolación.

Por fin un día, triste y llorosa,
aquella hoja pude quitar,
y desde entonces, como ella otrora,
cambio las fechas que veo llegar.

Y cada vez que del calendario
tomo las hojas con devoción,
siento que palpo las santas manos
que a mi me daban su bendición

N. Laredo, Tamps., 1954

 

EL ROSARIO DE MI MADRE

Rosario de concha que encontré en el fondo
de una antigua bolsa negra de charol,
que fue de mi madre, y que ahora escondo
junto a su recuerdo, en mi corazón.

Repasar sus cuentas yo la mire a diario
en su mecedora, al atardecer;
la hora en que siempre rezaba el Rosario,
luego, oía radio al anochecer.

Rosario de concha, reliquia sagrada
que guardo en el fondo de mi viejo arcon;
¡como me recuerdas a mi madre amada,
que siempre contigo hacia su oración!

Yo también repaso tus cuentas a veces,
y siento en mis manos el suave calor
de manos benditas, que al rezar sus preces
dejaron impresas sus huellas de amor.

Rosario de concha, cuyo crucifijo
recogió sus besos, y su queda voz;
saber yo quisiera si el llanto de un hijo
traspasa la tumba y llega hasta Dios.

Que así derramado a mares mi llanto
el cielo me h hiciera el milagro de ver
de nuevo a mi madre; pero mientras tanto
su rosario de concha yo guardare.

 

EL ULTIMO BESO

"Si quieres despedirla", alguien me dijo
poco antes de llevársela al panteón;
¡Ay! Que dolor tan hondo es el de un hijo
al desgarrarse así su corazón!

Cuando anhelaba mi alma darle un beso
que encerraba lo inmenso de mi amor,
y que llevara con sello, impreso
aquel dolor sin nombre: Mi dolor.

Me dirigí llorosa y vacilante
hasta el féretro, en medio del salón;
bese su faz halda y al instante
sentí que me cegaba la emoción.

Luego, una mano presta y dulcemente,
compasivo de allí me retiro...
y fue aquel beso en su yerta frente
postrer ofrenda que mi amor le dio.

 

TE FUISTE...

A la memoria de mi inolvidable hermano Dr. José L. Vera R. (QEPD) vilmente asesinado en Payo Obispo, Campeche, en la media noche del 24 al 25 de septiembre de 1934, y a quien tanto lloro.

Te fuiste para siempre, hermano mío,
del mas allá a la mansión serena,
dejando nuestro hogar triste y vacío
y nuestro corazones transidos de pena.

Dios quiso que te fueras -¡Triste sino!-
y así se extinguiera tu existencia,
cuando ya iluminaba tu camino
la luz esplendorosa de la ciencia.

¡Cuánto hemos llorado tu partida,
cuanto dolor en nuestro pecho existe,
cuan profunda y sangrando es nuestra herida
desde el día funesto en que te fuiste!...

 

VIAJE FINAL

A la memoria de mi inolvidable hermano Balmodero E. Vera R. (QEPD), cuya vida fue arrebatada alevosamente por los malvados y desalmados asesinos que le servían de ayudantes como chóferes, el 28 de abril de 1983.

Ya tu también te has ido, hermano
y la mal cerrada herida
que destroza nuestra almas
nuevamente se abrió...

Y es mas profunda ahora,
que el dolor ha clavado
mas fuerte aun sus garras
en nuestro corazón.

Nuestra casa nos da miedo
por lo triste que ha quedado,
desde que tu partiste
para el viaje final.

Y esta tan grande el vacío
que ha dejado tu ausencia,
que solo la fe inmensa
de Dios lo llenara!...

 

EL OTRO TESORO

Con cariño y admiración para mi querido hermano
LIC. ALBERTO R. VERA R.

Recordando un poema que escribieras
y que lleva por nombre "MI ALCANCÍA",
me sentí... con deseos muy de veras
de hacerte este a la manera mía.

Sabes que ignoro rimas y medidas
y que mis versos son quizás imperfectos;
pero antes que tal fallo tu decidas
te pido que disculpes sus defectos.

Hablas en tu poema de un tesoro
inmenso, porque a nada es comparable,
ya que los hijos valen mas que el oro;
mas posees también -y ello es mi orgullo-
otra fortuna que es incalculable:
la inteligencia del cerebro tuyo.

N. Laredo, Tamps., Enero de 1958.

 

PORQUE ERES FUERTE

Para mi amado esposo

Quise aferrarme a ti con cuerpo y alma
Viendo tu fuerza que yo no tenia,
Y al adherirme al fin sentí ya calma
Sabiendo que tu amor me escudaría.

Yo fui siempre medrosa y apocada,
Tu valeroso y fuerte en todos casos,
Y al sentir que sin ti yo no era nada,
Me refugie en el nido de tus brazos.

Contigo siempre, -ese es mi destino-,
Que el cariño disculpe los errores
Y aparte los guijarros del camino.

Necesito de ti, porque eres fuerte,
Y me alientas en tantos sinsabores
Con la infinita dicha de tenerte.

N. Laredo, Tamps., Enero 17 de 1958

 

MATERNIDAD

A veces me hundo en mis meditaciones
Tratando de encontrar dulce sabor
En recuerdos, de algunas ocasiones
Que me dejaron indicios de amor.

Y al meditar resurgen ilusiones
Que perfumaron cual divina flor
Mi seno, en que maternas sensaciones
Fueron mezcla de dicha y de dolor.

Y recuerdo aquellas palpitaciones
Que cual suave aletear, sus emociones
Produciame un grato bienestar;

Pues me anunciaban ya de modo fijo
El milagro sublime: -¡De que un hijo,
Con mi sangre su vida iba a formar!...

 

ACROSTICO

Cariñosamente a mi hijita LUISA MARIA Al cual cumplir sus 15 años

L entas, muy lentas las horas
U na a una van pasando;
I lusiones, y esperanzas,
S ueños y dulces recuerdos,
A su paso van quedando.

M as en esa marcha lenta
A mor y dolor se cruzan:
R osas y espinas mezcladas,
I gual que en las almas puras
A únanse risas y lagrimas.

G rato es vivir esas horas
U nicamente soñando...
T al cuando el alma se forja
I deales que nos halagan;
E n esas horas de ensueño
R esurgen dichas de ayer,
R eviven las ilusiones
E speranzas y recuerdos
Z alameros de un querer.

V aya Dios siempre contigo
E n la senda de tu vida,
L ogrando así conducirte
A un Edén, hija querida!...

 

BELLO SUEÑO

En recuerdo de los XV años de mi hijita LUISA MARIA

Que bien recuerdo, hijita querida,
Aquel tan grande anhelo por querer
Que llegara la fecha de tu vida
Que te tornara de niña en mujer.

Y comentabas con propios y extraños
Que cifrabas tu dicha y tu ilusión,
En que te festejaran tus quince años
En aquella simbólica ocasión.

Tan entusiasta y tan alegre eras
Y era tan bello sueño una obsesión:
Que tus fragantes quince primaveras
No se quedaran sin celebración.

¡Hermosa edad, cuyo perfume asoma
cual en las rosas apenas en botón,
que abre sus pétalos y da su aroma
y con ello deleita al corazón!

Y le pedí yo a Dios que permitiera
Que tu fueras virtuosa y muy feliz...
Y que en tu vida ni un dolor siquiera
Dejara la mas leve cicatriz.

Cuanto me duele y cuanto mas me cuesta
Recordar tu primera frustración
De un bello sueño: no tuviste fiesta
¡y cuan amarga fue tu decepción!

Y a hurtadillas te vi llorar solita
Con honda angustia y desesperación
Cuando la muerte se llevo a "Abuelita"...
Y también dejo muerta tu ilusión.

A todos nos unió la misma pena
Y compartimos de "Papa" el dolor,
Por aquella abuelita siempre buena
Que te quería con inmenso amor.

Cuando el tiempo paso, volvió la vida
A brindarte momentos de solaz;
Pero tu bello sueño, hija querida
No pudo realizarse ya jamás.

 

GOLONDRINA CONSENTIDA

Devotamente a mi hija Luisa Maria Gutiérrez de Flores, al partir a los Estados Unidos de Norteamérica.

Pobrecita golondrina
Que tuviste que emigrar,
Y un ambiente asaz extraño
Tienes hoy que respirar.

En tus lares, el destino
Te negó tu bienestar,
Y desplegaste tus alas
Por mejor suerte buscar.

Recogiste tus polluelos
Con apego maternal,
Y adiós dijiste a tu patria
En una tarde otoñal.

Tu despedida fue breve
Por la prisa y emoción,
Y entre lagrimas y besos
Yo te di mi bendición.

Partiste al extraño suelo,
Llevando en el corazón,
Las risueñas esperanzas
De un futuro halagador.

Al lado del compañero
Con valor vas a luchar;
Eres joven y eres fuerte,
Y quizás puedas triunfar.

Cuando acaso con nostalgia
Sientas ganas de llorar,
Piensa que acá están los seres
Que nunca te han de olvidar.

Y que siempre, desde lejos,
Hay alguien que rezara
Para que Dios te proteja,
Y eso te consolara.

Cuando puedan tus polluelos
Con alas propias volar,
Tal vez añoren la Patria
Que hubieron de abandonar.

Vuelve entonces a tu tierra
De las bellas tradiciones,
que alegrara tu retorno
Al compás de sus canciones.

Mas si tu alma peregrina
Te impidiera regresar,
Se fiel siempre, -Linda mía,-
Al recuerdo de tu hogar.

Que acá te aguarda tus "Viejos"
Y cuando hayan de expirar,
-Golondrina consentida,-
ven sus ojos a cerrar.

N. Laredo, Tamps., Dic. 1955

 

NUEVO AMANECER

A mi hijita LUISA MARIA en su retorno

Ahora nuevamente es primavera,
Y hay trinos de esperanzas en la floresta;
Porque llego el final de larga espera,
¡Y el retorno a la patria, sabe a fiesta!

Un suceso fortuito y un milagro,
Devolvieron la paz y la alegría
Que se escapaban ya -¡Bendito hallazgo!-
De aquel hogar que en la ansiedad vivía.

De sus tres pequeñuelos al cobijo
-cuantas penas y cuantas desazones:-
pugnan los padres por su anhelo fijo
de encauzarlos según sus ambiciones.

Seis largos años de bregar constante
En extraño país, desorientados...
Mas sin perder la fe ni un solo instante
De un mañana mejor en ser premiados.

Cuantas veces ene tantos días duros
Su cielo se cubrió de nubarrones,
Y llego tras de lagrimas y apuros
La tormenta de amargas decepciones...

Pero ya brilla el sol. - es Primavera,-
Y con el alma llena de alegría,
Vuelve mi Golondrina fiel, que espera
El dulce amanecer de un nuevo día.

 

LOS CLAVOS DE MI CRUZ

A mis hijos Luisa Maria, Reinhold e Iván Sergio

Un pesado madero me agobia y me aniquila,
Pues mis hombros a veces resistente a aguantar;
Es entonces que siento que mi animo vacila,
Y trabajo me cuesta mi madero cargar.

Mi cruz, es una pena que ensombreció mi vida,
Y lagrimas amargas me ha hecho derramar...
Tormento de una llaga que yo llevo escondida
En mi entraña, y que sangra sin poderlo evitar.

El dolor ha templado mi alma lacerada
Al pensar en las penas que sufrió el BUEN JESÚS:
Como el, por tres clavos, yo me siento afianzada
A un madero: -Son mis hijos los clavos de mi Cruz.


MUÑEQUITA

Con todo el corazón de mi nietecita Maria Teresa Flores Gutiérrez en su II Aniversario de Vida.

Muñequita linda, que con dulce anhelo
Yo te ambicionaba, como don del cielo.

Contigo soñaba de noche y día
Y por mucho tiempo ya te presentía.

Con cuanta ilusión eras esperada,
Y con cuanto afán, mi prenda adorada.

Llegaste en los días de luto y de duelo
Cuando mas urgía mi alma de consuelo.

Una semana antes, la parca alevosa
Tronchaba un ávida, para nos preciosa.

Nuestra casa estaba sombría y desierta
Por la cruel desgracia de mi madre muerta.

Momentos amargos de asaz desconsuelo
Prologar hicieron mi largo desvelo.

Mas cuanto llegaste, Maria Teresita,
Fue mas llevadera mi pena infinita.

Y al ver tu carita de ángel sonriente
Yo triste evocaba a mi Santa ausente.

Pero Dios te trajo a alentar mi vida,
Y bálsamo fuiste de la abierta herida.

Pues siempre que ríes, mi Maria Teresa,
Se esconde mi llanta y huye mi tristeza.

¡Dos años que lloro a mi madre bendita!
Y dos que tu existes, linda muñequita.

NUEVOS RETOÑOS

Entrañablemente para mis queridas nietecitas Ana Luisa Gutiérrez Galindo y Beatriz de la Concepción Gutiérrez López.

Del tronco añoso que ya declina
Otros dos ramos retoñan ya,
Con sus renuevos en que germina
La propia savia de la heredad.

Tiernos capullos de carne y rosas,
Fruto bendito que da el amor;
Son dos luceros, joyas preciosas
Que desde el cielo Dios nos envió.

Yo siento gozo si sus ojitos
Me dan la gloria de su mirar,
Y si sonríen mis angelitos
Ya todo es pura felicidad.

Que diminutas sus manecitas,
Pequeños lirios de suave olor,
Que nos perfuman con infinitas
Emanaciones de dulce amor.

En su boquita cuando hay sonrisa,
Me siento inmensamente feliz;
Porque yo adoro a mi Ana Luisa
Del mismo modo que a mi Beatriz.

¡Dios Bondadoso, Virgen Bendita,
que sois del cielo regio primor,
bendecid siempre a mis muñequitas
con vuestra gracia y vuestro amor!...


A MI MADRE AUSENTE

Alma tierna, dulce y pura,
Ingenua cual de un niño;
Alma de sin par blancura
Como inmaculado armiño.

Alma blanca y generosa
Que eras de mi vida el faro,
Me siento tan poca cosa
Sin tu luz y sin tu amparo.

¿Dónde te hallas, donde moras
desde aquel funesto día....
si te llamo a todas horas,
y no vienes, madre mía...?

mas yo se bien que me escuchas;
porque vagando en la sombra
entre ecos de voces muchas,
oigo tu voz que me nombra.

Y sufro porque no te hallo,
Pues tu ausencia es mi castigo;
Pero en cada DIEZ DE MAYO
Siento tu alma estar conmigo.

Y me alienta y da consuelo
La esperanza de que un día,
Quiera permitirme el cielo
Que te encuentre, madre mía!...

 

RUEGO

Bien sabes, madre, que no te olvido,
Que vives siempre dentro de mi,
Y que en mis ruegos a Dios le pido
Que cuando muera, me lleve a ti.

Para poder pagarte con creces
Aquella deuda que no salde...
No se que diera, pues muchas veces
Soberbia y necia yo te falté.

Ya son diez años de tu partida
Que han sido siglos en mi dolor,
Y obscura y triste veo la vida
Sin tus consejos y sin tu amor.

Tu miras, madre, el desconsuelo
Con que solloza mi corazón;
Tan solo espera que desde el cielo
Mandes a tu hija tu bendición.

 

EL AMOR DE MADRE

Todo pasa de pronto, todo acaba
Cual acaba de pavesas toda llama;
Quien con pasión ardiente ayer amaba,
Hoy, fría, y secamente, apenas si ama.

Todo lo extingue el tiempo, todo muere:
La ilusión y el amor, todo claudica;
Nadie sabe en la vida lo que quiere,
Hasta que una razón lo justifica.

Solo hay algo que vive y que perdura
Eternamente, sin cambiar de forma:
Es el amor forjado en la amargura
Del Dolor y del deber, perfecta norma.

El mundo marcha ciego y desquiciado
Arrasándolo todo en su carrera;
Mas ese amor sublime ha respetado...
¡Que esta escrito por Dos que nunca muera!

 

MIS HIJOS

Yo tengo en la vida tres grandes cariños,
Tres puros amores que el cielo me dio
Cuando yo era joven y ellos tiernos niños,
¡Bendito tesoro: Regalo de amor!

Mi alma soñadora se extasió de gozo
Con sus frescas risas cual de amanecer;
Preciadas promesas del don venturoso
Mas ambicionado por toda mujer.

Mis brazos amantes acunan supieron
Sus sueños tranquilos de dulce candor,
Y sus almas puras, en mi alma bebieron
Todo el sentimiento de mi inmenso amor.

Yo pedía al cielo que pronto crecieran
Los tiernos capullos de mi adoración;
Que rectos y buenos, y muy nobles fueran;
¡Dios oyó mis ruegos, y así los tres son!

Pasaron los años en rauda carrera,
La metamorfosis al fin se opero
Y hoy, por su problemas de adultos, quisiera
De nuevo tornarlos en niños, mi amor.

 

¡GRACIAS DIOS MÍO!

A mi hijo IVAN SERGIO, al obtener su Titulo de Licenciado en Derecho.

Gracias ¡Dios mío! Por haberme dado
La dicha de alcanzar el grande anhelo,
Que largos años hube acariciado
En mis sueños, con fe clamando al cielo.

El era casi un niño, cuando un día
En pos de la instrucción dejo su casa,
Con la esperanza de que lograría
Tener su profesión, que es cual coraza.

Y pasaron los años, a medida
Que el a lograr su meta se acercaba,
Venciendo los escollos de la vida
Del estudiante... ¡Y por fin triunfaba!

Solo tu sabes de las arduas luchas
Que hubimos de afrontar en tiempo malo;
Mas tras de penas y congojas muchas
Nos reservabas el mejor regalo.

Te doy gracias, SEÑOR, porque quisiste
Con el triunfo premiar nuestros esfuerzos;
Toda mi gratitud porque me oíste,
Te he dejado con mi alma en estos versos.

Yo te pedí que tu me iluminaras
Con la luz del saber; que sus ideas
Por el sendero recto encaminaras,
Y escuchaste mi voz... ¡BENDITO SEAS!...

 

DESPUÉS

Cuando pasen los años
Y me hayas olvidado,
Yo seguiré soñando
Con tu cariño, amado.

Me hundiere en el recuerdo
De los días mejores,
Que aromaron mi senda
De la ilusión las flores.

Y con dulce nostalgia
Y semi adormecida,
Volveré a vivir todas
Las horas de mi vida...

Y luego, ya saciada
De sueños y añoranzas,
Me perderé en la niebla
De las desesperanzas.

Depuse... callada y quieta
Aguardare mi sino,
Con los brazos abiertos
En medio del camino...

 

MI PRIMERA MUÑECA

Con cuanto entusiasmo y cuanta alegría
Aquella muñeca recibí en mis mano,
Y otras muchas cosas, aquel mismo día,
También recibieron todos mi hermanos.

Todos a Eagle Pass habíamos ido
A comprar juguetes, y ropa y calzado;
Pero el mejor regalo, el mío habida sido:
¡Mi linda muñeca me había cautivado!

De vuelta a la casa, llovieron las penas;
Enfermo mi padre, y murió mas luego,
Y en lo sucesivo no hubo ya horas buenas,...
Tan solo tristezas y desasosiego.

Tras de la desgracia que lleno de luto
A nuestra familia, tan dichosa otrora,
Llego "la revuelta", y ya ni un minuto
Tuvimos de calma desde aquella hora.

La casa, sin jefe, hubo que dejarla
Para refugiarnos en lugar seguro,
Y la soldadesca se ensaño en saquearla;
Sin dejarnos nada; ni para un apuro.

Mi madre, abatida de pena, lloraba
Ante aquel desastre de tal villanía;
Yo era tan pequeña que no imaginaba
El tremendo drama, ni lo comprendía.

Tan solo lloraba de modo angustiado
Porque vi perdido mi infantil antojo:
También mi muñeca la habían robado...
¡Aquella que abría y cerraba los ojos!

 

SUEÑO FRUSTRADO

A mi hijo Reinhold

Cuando me abismo en mis recuerdos, viene
Al frente de ellos, la imagen de un niño,
Para quien mi alma siempre solo tiene
Una fiel devoción y un cariño.

Un pequeñuelo, que al correr los años
Tornose en hombre responsable y fuerte,
A quien no le arredraron desengaños;
Porque optimista desafió la suerte.

Su primer desengaño, fue a su sueño
De querer estudiar una carrera,
Y así en la escuela, con tenaz desempeño
Maduraba en su idea placentera.

Pero no fue posible: -mil razones
Impidieron lograr su caro anhelo,
Y convirtieron en desilusiones
Aquel su sueño, que avivo su celo...

Y resignado, con los ojos fijos
En el futuro que a sus pies se abría,
Abandono el segundo de mis hijos
Su casa, que otra vez quedo vacía.

Aumento la tristeza en mi pobre alma,
Cuando el partió para emprender la lucha
Por la existencia, y ya no tuve calma:
Lejos de mis hijos, fue mi angustia mucha.

El tiempo raudo transcurrió, y todo
Fue muy distinto ya para mi vida...
Porque el sueño frustrado de aquel modo
Dejo en mi ser una profunda herida.

AUSENCIA

A mis hijos Reinhold e Iván Sergio, quienes por razón de su edad, partieron en busca de mejores horizontes.

Como el árbol desgajado
Al que sus ramos tronchara
El huracán despiadado,
Que con saña lo azotara.

Y su tronco recio y fuerte
Que resistiera el embate,
Herido queda de muerte
En el desigual combate...

Como ese árbol, he quedado
Desde que el viento del destino,
Mis hijos ha separado
De nuestro hogar, y maltrecho
Por el dolor de la ausencia
Gime doliente mi pecho.

San Buenaventura, Coah., 1945

 

GRATO RECUERDO

A mis primeros nietos JUAN JOSÉ Y MARCO JULIO FLORES GUTIÉRREZ.

Con sus caritas de rosa
Y su cabello dorado,
Yo era una abuela dichosa
De llevarlos a mi lado.

Y todos los admiraban,
Pues eran cual muñequitos;
Solo un año se llevaban
Y parecían gemelitos.

En aquellos días distantes
Siempre vestían iguales;
Pero hoy que son estudiantes
Quieren ser originales.

Con distintas aficiones
Y dispares caracteres...
Ya vendrán las ilusiones
A regocijar sus seres.

Por hoy su mayor empeño
Es estudiar con anhelo...
¡Que Dios realice sus sueños
concedernos quiera el Cielo!

 

MUÑECO DE CHOCOLATE

A mi nieto el mas pequeño, Reinhold III

No quiero dejarte a un lado
Y que alguna vez creyeras,
Que de ti no me he acordado
Y por esto entristecieras.

Cuando el cielo te haya dado
Mas edad, y entonces vieras
Que de ti me había olvidado
En mis versos... y sufrieras.

Quiero que sepas Nolito
Mi muñeco morenito:
Todo cabéis en mi pecho
Donde igual cariño late,
-"¡MUÑECO DE CHOCOLATE!"-
por legitimo derecho.

 

MI HERENCIA

Cuando yo me vaya, dejare a mis hijos
Una pobre herencia que nada valdrá;
Todas mis tristezas y mis regocijos
Que vertí en mis versos, mi herencia será.

Exiguo legado esta herencia mía
Que ningún provecho les reportara;
Tan solo les dejo en mi poesías
Jirones de mi alma que no morirá.

Cuando yo me vaya, seguirá la vida
Su ritmo de siempre, su normalidad,
Y mi pobre herencia quedara escondida
Donde siempre estuvo: - en la oscuridad.

Triste herencia mía, que nació callada
Con el sentimiento de cada emoción,
Para luego humilde quedar olvidada
Cual la seca fuente de mi inspiración.

Cuando me haya ido, quedaran mis versos
Como flores muertas, en la soledad;
Cuyos mustios pétalos se Irán dispersos
Con el viento helado de la Eternidad.

 

ACRÓSTICO

Con mi gratitud para mi querida Maestra de Primaria.

M ientras hojeo el álbum de mi vida
A bierto en el recuerdo a toda hora,
R epaso mi niñez -¡Ha tanto ida!-
I gual en el ocaso que en la aurora,
A ñoro cada pagina vivida.

D e mi maestra yo jamás me olvido,
E s por eso que a Dios por ella pido.

L a fuente del saber y la experiencia
E n ella siempre halle, que a todo niño
O frecia el tesoro de su ciencia
N oble deuda que abono con cariño.

 

¡ALLÁ!

A veces me pregunto, -mirando el horizonte-,
¿qué habrá detrás de aquella azul inmensidad?
Allá donde parecen unirse cielo y monte
En un estrecho abrazo de confraternidad.

Que habrá después de aquella hermosa lejanía
Augusta y majestuosa, como Reina triunfal,
Cuyo manto bordado de oro y pedrería,
La mirada cautiva con su luz sideral.

Y en la quietud silente, cuando la noche llega,
Espero la respuesta con impaciente afán;
Mas la naturaleza a revelar se niega
El misterio que esconde... y me pongo a pensar.

Solo el viento parece decirme en sus rumores
Mil cosas que mi mente no acierta a comprender;
Quizás ese lenguaje lo interpreten las flores,
Y ellas puedan decirme lo que ansío saber.

Decidme, flores bellas de límpidos colores,
Si allá en el infinito, tras la cortina azul,
Mirar pueden las almas al rey de los amores
Y besar la urea ola de su manto de tul.

Que acaso humildemente, postradas ante el trono
Donde reina gloriosa su excelsa majestad,
Escuchan en dulce éxtasis el "Yo te perdono",
Para vivir felices toda la eternidad.

INVERNAL

Atardeceres grises de los días lluviosos
En que el cielo se viste con su denso crespón;
Los árboles se quejan con ayes lastimosos
Al azotar el viento su débil ramazón.

Con tintes amarillos las hojas languidecen
En el suelo formando policromo tapiz;
Las aves en sus nidos con el frío enmudecen,
Y nostalgia mi alma, no puede ser feliz.

La lluvia, gota a gota al caer en la tierra,
Semeja algún preludio de canto funeral,
Las flores de ayer, con el cierzo que aterra,
Han cerrado sus broches en un sueño letal.

¡Que matiz de tristeza en la naturaleza
dan estas tardes grises que invita a llorar!...
plantas y aves se quejan por la ruda fiereza
del invierno implacable que han sentido llegar.

También mi alma se queja con gris melancolía
Bajo el brumoso invierno de mi desolación,
Y los sueños que otrora forjo mi fantasía
Los congelo el cruel hielo de la desilusión.

 

EN POS DE TI

Te busco, ¡Dios eterno!, y no te encuentro;
Necesita de ti mi corazón,
Y a ti vuela veloz mi pensamiento
Porque todo lo espero de tu amor.

Tengo tantas congojas... tantas dudas,
Que solo en tu bondad puedo confiar;
Si tu me oyes, y si tu me ayudas
¡Cuánto mas en mi fe te habré de amar!

Tu bien sabes que sufro de mil modos:
Distintas causas, pero igual dolor,
Solo tu puedes remediarme todos
Los males que me aquejan, mi señor.

Tu conoces las almas, y por tanto,
Puedes librarlas de la oscuridad;
Si ciega te ofendí, ve que mi llanto
Busca un rayito de tu claridad.

 

SOÑANDO

Soñadora incurable, yo vago por la senda
Oscura de mi vida, y es mi anhelo encontrar,
Una luz que me oriente y un ser que me comprenda:
Que así doy rienda suelta a mis ansias de soñar.

Una luz que radiante en mi camino esplenda
Y que guíe mis pasos para no tropezar.;
Un amor verdadero que su mano me tienda
En todos lo problemas de mi peregrinar.

Solo tu puedes darme la luz que necesito,
Que de alegría inunde mi triste corazón,
Con la suave fragancia de un amor infinito
Que escude la constancia y la mutua comprensión.

Voy tejiendo mis sueños con los hilos dispersos,
En la rueca intangible de mi imaginación...
Mas, tal vez, jamás sepas que inspiraste estos versos,
Y mis sueños se pierdan con mi ultima ilusión.

 

FRUTOS MALOGRADOS

También en mi entraña ellos se formaron,
Con la propia sangre, con el mismo amor
Que los otros tres que a mi vida arribaron,
Y que son tesoro de mi corazón.

Ellos son hijos que nunca arrullaron
Mis brazos de madre, con cantos de amor;
Frutos incipientes que no maduraron
Porque Dios no quiso, y ese es mi dolor.

Tan solo mi seno les sirvió de cuna
A mis tiernos hijos aun en embrión,
Que sin aparente causa ninguna
Los perdí... y quedo triste mi corazón.

Nadie saber puede el incierto destino
Que de cada criatura se abre a los pies;
Pero yo lamento su frustrado sino...
Que serían seis mi hijos, en vez de tres.

Que como hubieran sido mis angelitos
Los que no nacieron, me pregunto yo...
¡Jirones de mi vida que un día marchitos,
una racha inclemente se los llevo!

 

ANSIA DE PERFECCIÓN

Cada día ¡Dios mío!
Quisiera estar mas cerca
De tu excelsa bondad;
Pero al fin, soy humana,
Y a pesar de mi anhelo
No lo puedo lograr.

Pues tu, señor, bien sabes
Que por doquier se encuentran
El Odio y la maldad;
Mas tu amor, - que es mi guía-,
Alumbrara el camino
Que me pueda llevar.

Comprendo cuan difícil
Y a veces imposible
Es la cima escalar;
Mas me atrae su altura,
Y demando tu apoyo
Para no tropezar.

Y mientras tanto... vivo
Soñando en tus promesas
De venturas y paz;...
Ayúdame ¡Dios mío!
Y aliéntame en la lucha
Para no desmayar.

 

NIDO VACÍO

Como bandada de golondrinas
En las mañanas de primavera,
Llegaron raudas y cantarinas
Las ilusiones a mi alma entera.

Allí formaron su tibio nido,
Y el corazón lo cubrió de flores,
Para que no llegara el olvido
Hasta el albergue de mis amores.

Era mi vida clara alborada,
Que iluminaba con sus fulgores
Mis dulces sueños de enamorada,
Ante un concierto de ruiseñores.

Mas arribo el invierno inclemente,
Y con su manto triste y sombrío
Envolvió mi alma, y de repente
El pobre nido quedo vació...


REGALO SUPREMO

Había una vez en un lugar lejano
Un feliz matrimonio que se amaba,
Con un amor sublime y soberano
Que una alegre casita cobijaba.

El era un joven vigoroso y fuerte,
Ella un leal muchacha que creía
Que Dios los había unido hasta la muerte:
Y una fiel devoción por el sentía.

Y corrían los años dulcemente,
Como corre el arroyo cristalino...
Y ella confiaba en su amor ciegamente
Y vivía feliz con su destino.

Nada su inmensa dicha interrumpía
Porque en su amor su juventud triunfaba;
Hasta que la traición asomo un día
Y aquel nido de amor desmoronaba.

Ella creyó morir; mas su recato
Le obligo a perdonar dicha flaqueza
Y se encerró en si misma: que el ingrato
Expiaría así su error y su torpeza.

Su digna discreción la enaltecía
Sin importarle la malicia ajena,
Y en adelante solo viviría
Dentro de la coraza de su pena.

Nadie sabría jamás de su tormento
Y a nadie confiaría su desencanto
Que cuanto mas le hiriera el sufrimiento
Tras su coraza ocultaría su llanto.

El tiempo transcurrió... todo ha cambiado
Y en la casa de nuevo hay regocijo;
Porque el cielo un regalo les ha enviado
Al matrimonio: ¡Les ha dado un hijo!...

MI ESTRELLA

Estrellita luminosa y lejana,
Noche a noche parpadeante te miro
Asomada del cielo en la ventana,
De mi pecho va hasta ti un suspiro.

Absorta contemplándote me quedo,
Las horas pasan, y la noche avanza;
Pero aunque sola estoy no tengo miedo:
Me acompaña tu luz, que es mi esperanza.

Me imagino que en ti mi madre mora,
Y que en los rayos de tu luz me envía
Su mensaje de amor, y mi alma añora
Cuando estaba conmigo todavía.

Y mi espíritu luego surca ansioso
En vuelo sideral el infinito,
Para llegar a ti, con amoroso
Afán en busca de aquel ser bendito.

Mas se pierde en el ancho firmamento,
Y regresa por fin triste y vencido...
Baja, estrellita a mi, solo un momento
Y dime donde esta mi bien perdido.

 

MI FIEL COMPAÑERA

Compañera tristeza,
Que por años enteros
Fuiste la clara fuente,
Donde sacio sus ansias
La pobre inspiración
De mis versos sencillos,
Sin métrica y sin rima:
Saturados tan solo
De sentimientos hondos,
Que mi alma forjo.

Tristeza, dulce hermana
Que llegaste a mi pecho
Fatigada y doliente,
Con la suave caricia
De una paz celestial;
Esclava del recuerdo,
Inseparable amiga
Fuertemente ligada
A mi ser y a mi vida,
Para una eternidad.

Por eso yo te canto
Mi tristeza callada,
Y por eso te quiero:
Porque tu formas parte
Integrante de mi;
Por eso es que te siento
A mi entraña prendida
Y por eso no puedo,
Aunque así lo quisiera,
Desasistirme de ti.

¡Oh! Tu, la bendecida,
porque eres patrimonio
de la cruel agonía
que entre penas atroces
padeció el Redentor,
cuando su alma divina
se abrazo de ternura
por los hombre, que ingratos
comprender no supieron
su tremendo dolor.

¡Tristeza, casta musa!
De mi dolor hermana,
A cuya vera pliega
Sus doradas alitas
Mi frágil ilusión;
Presiento que se acerca
Ya el fin de la jornada,
Mas no he de partir sola,
Pues cual fiel compañera
Te lleva el corazón.

 

ALAS ROTAS

Soñé ser golondrina
E ir cual peregrina
A regiones remotas;
Pero fallo mi anhelo,
Que al ir a alzar el vuelo
Sentí las alas rotas.

Soñé ser mariposa
Para hallar en la rosa
Su fragante dulzura;
Mas fracaso mi intento
Y en su cáliz encuentro
Solamente amargura.

Mis anhelos soñados
Se me fueron negados
Y volví a mi rutina;
Me desdeño la rosa
Por no ser mariposa...
¡Ni he de ser golondrina!

Hoy ya tan solo quiero
Con mi verbo sincero
Expresar lo que siento,
Porque en mi alma no cabe,
Y así vaya cual ave
En los giros del viento.

Como ave ira mi lira
Que gime y que suspira
Por la dulce añoranza...
Y aun con mis almas rotas,
Buscare las ignotas
Rutas de la esperanza.

 

PRESAGIO

Anoche tuve un sueño,
Y no se en que consiste
Que a pesar de mi empeño
De olvidarlo, el persiste.

"Por estrecha pendiente
sombría y escarpada,
vi avanzar lentamente
una dama enlutada."

"Camina solitaria,
y en sus labios se nota
un rumor de plegaria
que de su pecho brota."

"Lleva el rostro cubierto
con transparente velo,
y en su mirar incierto
a veces busca el cielo."

"Todo el ocaso arde,
y la dama enlutada,
al declinar la tarde,
respira fatigada."

"Al instante se quita
el velo de su cara
parece que medita,
pues su actitud es rara."

"Tal vez ve con tristeza
que la cima aun no alcanza,
y de recia entereza
reviste su esperanza."

"En esa misma cima
se encuentra mi morada,
y hacia ella camina
esa dama enlutada."

"De súbito se anima
y la ascensión reanuda,
y al escalar la cima
asáltame atroz duda."

"¿A que vendrá, por fin,
la dama silenciosa,
y que querrá de mi?
¿Por qué tan misteriosa?"

"¿Por qué hasta mi morada
a llegase se atreve,
y en la noche callada
oigo su paso leve?"

"¿Porque tras mi ventana
semioculta en la sombra,
oigo su voz que llama
y sin cesar me nombra?"

"¿Por qué en decir se afana
con el acento quedo,
que salga a la ventana
y que no tenga miedo?"

"No lo se; mas presiento
sus necias intenciones,
y en el alma al momento
siento mil desazones."

"Pues asida a la reja
distingo su silueta,
y el eco de una queja
vaga en la noche quieta".

Por fin despunta el día
Con su aurora radiosa...
-¿Fue un sueño, o una fantasía
la dama misteriosa?-

¿Estaría yo dormida,
o despierta y con miedo?...
¡Misterios de la vida
que descifrar no puedo!

Mi alma en honda cuita
Se siente anonada,
Por la extraña visita
De la dama enlutada.

 

POETA BOHEMIO

Con que desprecio el vulgo juzga loco
A quien siente pasión por la poesía
Y en su espíritu infiltra poco a poco,
Juntas la realidad y la fantasía.

Con las miradas fijas en la cumbre
Va como ebrio de ideal hacia la altura;
Lleva un fuego interior y en esa lumbre
Acrisolada queda su alma pura.

Tal vez no habrá jamás quien lo comprenda
Porque es un ser por todos olvidado:
Un bohemio, que es héroe de leyenda
Y le condenan a vivir aislado.

Pero el vive tranquilo en su aislamiento
Rodeado de la humana indiferencia...
Y canta y llora, - según el momento,-
En sus versos igual que en su existencia.

Sus días pasa a veces en bohardillas
Bebiendo su dolor y sufrimiento
Emborronando mas y mas cuartillas
Hasta saciar la sed del sentimiento.

A su costa hacen chistes de mal gusto
Y con burlas le hieren cual saetas:
El mundo es cruel y cuanto mas injusto
Al ensañarse así con los poetas.

¡Pobre poeta, ser incomprendido,
triste bohemio, forjador de ideas!...
mientras todos te tienen en olvido
yo te comprendo bien, -¡Bendito seas!-

Nada te importe que "loco" te llamen
Porque tejes tus sueños en la altura,
Y aunque tu nombre con desdén profanen
Yo diría que es sublime tu locura.

Que ha muchos siglos, a un santo Profeta
También juzgaron "loco" por su idea
De morir por los hombre: -Cruenta meta
Del Divino Rabí de Galilea!-

 

CATACLISMO

A donde ira la humanidad -¡Dios Mío!-
Con esa juventud tan descarriada,
Que vive en un constante desvarío
Y de honor y moral no entiende nada.

En donde están los sueños de otros días...

Donde la fe, el amor y la ternura
Que llenaban el alma de poesía,
Y trocaban en miel toda amargura.

Donde se encuentran ahora la inocencia
Que fue el encanto de la edad primera...
Y donde la lealtad, la quinta esencia
Que sella la amistad que es verdadera.

Todo eso por desgracia esta enterrado
En un pasado de feliz memoria;
Virtudes son que el tiempo ha deformado.

Y de error en error, rápida rueda
Agregado a otra pagina a la Historia.
La juventud rebelde hacia el abismo...
¡Detenedla, SEÑOR, para que pueda
evitarse el tremendo CATACLISMO!